sábado, 4 de julio de 2009

Chapter Number Seventeen:

Al otro día nos despertamos temprano, y cuando Maxi despertó, hablé con él sobre la visita al cementerio. Aceptó ir con nosotros. Así que preparamos un desayuno algo grande - pues íbamos a pasar un buen rato fuera - y nos sentamos los tres a la mesa.

Al terminar, yo lavé los platos, los chicos me ayudaron a secar y guardar la loza. Hasta que finalmente, salimos. En el camino, sonó mi celular. Miré, y era Katt.

– Hey Katt –

– ¿Cómo estás Nath? –

– Bien, ¿tú? –

– GE-NIAL. Adivina quién me mandó un mensaje para que saliéramos a la tarde –

– ¿El señor ebrio? – dije irónicamente. Mi amiga solo rió de mala gana. – Obviamente irás, ¿no? –

– Claro, es decir… debo hacerlo, ¿no?, estoy muy ansiosa pero, tú sabes lo nerviosa que soy también –

– Bueno, pues deja esos nervios de lado, date una larga ducha y prepárate para esa salida, no te permito no ir Kattya, ¿escuchaste? –

– Ok, ok. Si, no puedo desaprovechar esto – dijo ella, pareció estar convenciéndose a sí misma, más que hablándome a mi.

– Sí, sólo ve y sé tu misma, la linda y simpática Katt que siempre he conocido – le animé.

– Gracias amiga, siempre subiendo el ánimo. –

– Ahaha, para eso estoy –

– Oh, antes que me olvide. Se acerca el cumpleaños de Robert, necesito que le preguntes disimuladamente a Jackson si sabe qué hará… o si podríamos organizarle algo nosotros… tú me entiendes. – dijo mi amiga algo nerviosa.

– Claro. Mm… te llamaré luego para decirte que averigüé, ¿ok? –

– Gracias amiga. Te quiero. ¡Adiós! –

– Yo igual, cuídate. Adiós – y corté.

Jackson reía por lo bajo, por lo que supuse que había escuchado todo. Mejor, así se me haría más fácil averiguar lo del cumpleaños de Robert.

– ¿Cuánto falta para que lleguemos? – preguntó Maxi. Sacándome de mis pensamientos.

– Eh, falta muy poco. ¿Verdad amor? – dije yo.

– Sí, doblamos aquí y llegamos – dijo Jackson.

Y así fue, en un par de minutos ya estábamos en el cementerio.

Nos demoramos bastante en llegar a la tumba de mi padre, pues había quedado bastante lejos. Pasamos cerca de dos horas allí, fue bastante emotivo, pero no fue tan terrible como pensé. Siempre pienso lo peor… pero bueno, da igual.

Dejamos la tumba de papá muy linda. Luego rezamos un poco, y nos fuimos.

Prometimos llevar a Maxi a tomar helado, así que nos fuimos directo a un centro comercial.

Allí, nos topamos con unas chicas que eran fans de 100 Monkeys, y le pidieron una foto a Jackson, y me preguntaban quién era yo y por qué estaba con él. Al parecer tan buenas fans no eran, ya habían salido un par de noticias sobre Jackson y yo, videos y cosas así. - Es decir… tanto tiempo saliendo, no podíamos escondernos mucho, aunque tampoco íbamos a lugares públicos para que los paparazzi nos sacaran fotos juntos y esas cosas -. Yo sólo me reí, y creo que se enfurecieron más, pero bueno, ya se les pasaría. No iba a responderles todo a unas niñitas que ni conozco, no corresponde.

Seguimos nuestro camino hacia la heladería. Maxi compró un helado de 3 sabores, Jackson no quiso nada, y yo me compré uno de sabor frambuesa.

Nos sentamos en una mesa de la misma heladería, a disfrutar lo que habíamos comprado.

– Vaya, éste… es el helado más grande que he visto en toda mi vida – decía Maxi mientras comía su helado.

– Pues no has visto nada aún, cuando yo era más pequeño… iba con mis amigos a una heladería cerca de nuestras casas, y comprábamos un helado gigante, tenía de todo lo que puedes imaginar, y era del tamaño de una torta de dos pisos. Teníamos que comerlo todos juntos. Era fantástico. – concluyó Jackson.

– ¡Genial!, ¿no podríamos ir algún día? – preguntó Maxi, entusiasmado.

– Claro que sí, pero es algo lejos… Deberías preguntarle a tu madre – dijo mi novio, y luego me miró.

– Oh, si, sobre eso, ¿Cuándo volveré con mamá? – preguntó nuevamente Maxi.

– No lo sé, ¿quieres volver con ella? – le dije.

– Bueno… me gustaría ir a verla pronto, aunque sea. –

– Pero Maxi, solo tienes que decirnos, Jackson y yo te podemos llevar cuando tú quieras, y si quieres volver, también puedes hacerlo. Nadie te está obligando a nada hermanito. – le dije yo sonriendo. Aunque no querría que volviera con mamá, la verdad tampoco quería obligarlo a quedarse conmigo. No debía ser así.

– Bueno, supongo que Maxi puede pensarlo mejor, y ya sabes, que cuando desees nos lo dices, ¿si? – dijo Jack.

– Seguro. Yo les digo – dijo Maxi.

Me quedé pensando en el asunto, si sería bueno o no que volviera… no habíamos visto a mamá. ¿Cómo estará?, bueno… hay tiempo para ir a verla luego, o llamarla, mejor.

Seguimos conversando, Jackson nos contó que los chicos de la banda lo necesitaban pronto, porque debían ensayar e ir a unos shows. Y él pareció algo preocupado por ello, pensó que no lo dejaría ir. Por dios, ¿cómo cree eso?, sé que su vida es la música, y tiene sus deberes con 100 Monkeys. Al final, quedamos en que tendría que decirme estas cosas, o que simplemente fuera a ensayar, no debía renunciar a nada por mi, me podía cuidar bastante bien sola, y si necesitaba a alguien, podría llamar a las chicas, no es gran problema.

Terminamos nuestros helados, y salimos de la heladería. Caminamos un poco, y a Maxi le hizo “efecto” el helado.

– Tengo que ir al baño. –

– Ve – le dije yo. –

– ¿Dónde están? – preguntó él.

– Eh - me di vueltas buscando algún letrero que indicara donde estaban los baños…- Allí - indiqué un lugar - Vamos, nosotros te esperamos en la banca que está al frente. –

– Está bien. –

Camine hasta la banca con Jackson, y nos sentamos uno al lado del otro. Él pasó su brazo por mis hombros y yo tomé su mano.

Estaba abriendo mi boca para hablarle pero escuchamos un grito.

– ¡JACKSON! - ambos miramos a todos lados, pero no veíamos a nadie conocido, bueno, yo no reconocí a nadie por lo menos. - ¡Jackson, por aquí! –

domingo, 17 de mayo de 2009

Chapter Number Sixteen:

Y así paso la noche, llena de música. Fue muy divertido.
Robert comenzó tocando una canción lenta, y luego un par de canciones más… normales podría decirse. Tenía un estilo bastante especial, pero era bueno.
Luego cantó Jack, y como yo coreaba toda la canción en susurros, luego me hicieron cantar con él. Canté bastante poco, porque de verdad me daba vergüenza.
Luego, fue asombroso, los Jonas cantaron algo, bueno… Kevin tocaba y Joe con Nick cantaban. Kevin los acompañaba en los coros un poco. No sé porque no cantaba más, a mi parecer, los tres eran asombrosos. Cantaron la mayoría del tiempo. Pues tenían muchas canciones, y claro más de uno conocía alguna. De verdad me asombraron, ¿cómo no los conocí antes?, había escuchado una de las canciones más nuevas, creo… en la radio. Pero la verdad no les presté atención y apenas me acordaba.
Horas más tarde, los Jonas fueron los primeros en irse, pues dijeron que tenían trabajo al otro día, claro, como siempre. Y se llevaron a Frankie, que estaba apunto de dormirse en el sillón, junto a Maxi. Así que nos despedimos, y yo fui a acompañar a Maxi a su dormitorio, más bien, lo llevé en brazos. Estaba, literalmente, agonizando.
– Vaya, esos chicos son bastante buenos – dijo Soph.
– Sí, la verdad si – estuvo de acuerdo Andy.
– Pero no mejor que Jackson – dije yo, orgullosa de mi novio. Obviamente, siempre para mi él era el mejor.
Todos rieron y comenzaron a bromear. Y creo que Katt le susurró a Robert, - Yo creo que tú eres mejor que todos ellos - coquetamente. El chico rió fuertemente y pasó un brazo por la cintura de mi amiga. Ahí obviamente había mucha química. También noté que Rob tenía una cerveza en la otra mano. Siempre andaba con cervezas… Espero que eso no sea un problema, hahaha.
Luego me di cuenta que Connie y Zac hablaban y jugaban con sus manos, ellos eran más tiernos.
Más tarde, todos se fueron, salieron todos juntos, pero claro, los chicos y las chicas se fueron separados, creo que las chicas se quedaban en casa de Katt. Y los chicos se iban en dos autos, separados. Pero seguro ellos no tendrían una “pijamaza”, Jackson dijo que cada uno se iba a su casa.
– ¿Jack? – dije yo mientras ordenábamos las cosas del patio, y entrábamos unas cuantas cosas que quedaron en la mesa.
– ¿Si? – preguntó él.
– ¿Mañana tienes algo que hacer? –
– Creo que no… ¿tienes planeado algo? –
– Quiero ir al… cementerio – dije casi en susurro.
– Oh… claro, claro. Te acompaño. – dijo el rápidamente, con una sonrisa.
– Gracias. – dije yo y cerré el ventanal que daba hacia el patio, ya habíamos ordenado todo afuera. – ¿Crees que sea bueno llevar a Maxi? –
– Podrías preguntarle… – dijo mi novio. Yo asentí. Si claramente seria mejor preguntarle, será un niño, pero no lo iba a tratar como una mamá, obligándolo a salir conmigo. Quizás todavía era duro para él ir al cementerio, no lo sé. Por lo mismo, mejor le preguntaría.
Me fui a lavar los dientes, y Jackson hizo lo mismo. Luego nos fuimos a acostar.
– Te amo Nath – me dijo él, cuando estábamos a punto de dormirnos.
– ¿Estás ebrio o sonámbulo? – bromeé yo. Los dos reímos. – Yo también te amo. – le dije, luego me moví un poco para besarlo. Acaricié su cara, y luego tomé una de sus manos, para luego dormir.

domingo, 10 de mayo de 2009

Chapter Number Fifteen:

Escuché nuevamente unos gritos, aunque esta vez nadie decía cerveza, y no eran tan fuertes. Luego distinguí de los gritos, las risotadas de Soph.

A los segundos, salió de la casa hacia el exterior, seguida de los tres hermanos. Perdón, cuatro. Frankie también se encontraba.

– Hey chicos, miren quiénes llegaron – exclamó Soph, frente a todos. Los Jonas sonrieron y saludaron tímidamente, por lo cuál me pare de inmediato y los fui a saludar cordialmente a cada uno. Maxi también los saludó de inmediato y comenzó a hablar con Frankie. Los demás - Las chicas y los amigos de Jackson - me imitaron, así que, los Jonas, se integraron rápidamente al grupo, mientras conversaban conmigo, Jackson, Soph y Andy. Zac seguía supervisando la parrilla, en compañía de Connie, mientras Robert, Kellan y Katt charlaban animadamente.

Más tarde, la carne estaba lista, asíque fuimos todos a la mesa a comer.

Todos felicitamos a Zac, ya que la carne estaba exquisita, y él dijo que sin Connie, no habría quedado así, que gracias a ella había quedado perfecta. Mi amiga se puso rojísima, obviamente, supongo que, por una parte, por el hecho de que la estaba halagando, y por otra, que ella la verdad ayudaba muy poco, básicamente era la compañía de Zac, pero que más da, él estaba siendo caballero y tierno, y eso era lo que importaba. Me alegré mucho de ver a Connie así, con los ojitos brillosos, mirando a Zac, y él, dedicándola la mayoría de su atención a ella.

Parecía que todos estábamos contentos, los Jonas compartían con todos, las chicas estaban felices, podría apostar a que cada una saldría con novio pronto. Cómo me gustaría que Soph se fijara en algún amigo de Jack, así, terminaría con su novio Seth, que es terrible.

Terminamos de comer, y Frankie con Maxi fueron adentro a jugar videojuegos. Los demás, nos quedamos charlando.

– Bueno, quizás debería recoger la mesa – dije yo de pronto.

– No, no. Déjanos a nosotras amiga, tú siempre haces todo. – me interrumpió Katt.

– Es verdad, tú relájate, nosotras vemos esto, ¿ok? – dijo Connie luego.

– Eh, yo las ayudo chicas – dijo Zac, incorporándose de inmediato. Supongo que él ayudaría a Connie en lo que fuese que hubiera hecho. Y viceversa.

– Yo también los ayudo. – ofreció Robert.

Muy curioso, claro. Los cuatro se llevaron los platos, cubiertos, etc.

Mientras, en la mesa nos quedamos conversando.

– ¿En serio tienes 16? – le preguntaba Andy a Nick.

– Si, ¿Acaso no parezco un chico normal de 16 años? – preguntaba él.

– No, la verdad no. – rió Andy.

– Mamá siempre dice que, sólo es el menor en edad, pero en madurez es el mayor. – dijo Kevin.

– Genial. No son muchos los chicos de 16 que son maduros… – dijo Andy, todavía sonriendo, pude notar de inmediato que le llamó la atención el menor de los Jonas.

– Nick, ¿tienes novia? – pregunté yo, de pronto. Luego me arrepentí al ver la cara que ponía el chico. Quizás no se esperaba esa pregunta, viniendo de mí.

– Eh… no, no tengo. – respondió algo cohibido. Sonreí y miré a Andy, que parecía satisfecha con la respuesta.

Jackson cambió de tema, luego.

– Y… ¿tienen alguna presentación luego? –

– Sí, la verdad, mañana tenemos una. – respondió Joe. – Y creo que tenemos dos días libres, aunque tenemos una entrevista, y luego… muchos eventos. –

– Vaya, ustedes tienen la agenda muy ocupada –

– Pues, sí, pero la pasamos bien… disfrutamos lo que hacemos, como todo artista, tú entiendes… – dijo Kevin amablemente.

– Claro. – dijo luego Jack.

Creo que Joe le iba a preguntar algo a Jackson, pero en ese momento, llegaron Katt y Robert, este último con una guitarra en una mano, y unas cuantas cervezas en la otra.

– Hey chicos, ¿qué tal algo de música? – dijo con una sonrisa radiante, mientras se acercaba a nosotros. Todos parecieron de acuerdo, claro, si la mayoría de los chicos que estaban allí eran músicos, cómo no iban a estar de acuerdo.

– ¿Dónde están Connie y Zac? – le pregunté algo bajo a Katt, que tomó lugar frente a mi en la mesa.

– Están lavando la loza. – dijo ella. Yo asentí. Genial, pasaban tiempo a solas. Esto cada vez se ponía mejor.

Pensé que Robert le daría la guitarra a Jackson, o a los chicos, pero me sorprendió ver que se acomodaba y comenzaba a tocar la guitarra él.

– ¿Tú también tocas? – le pregunté asombrada.

– Claro, ¿Qué no te había dicho Jackson? – dijo él.

– Pues no, no lo había hecho – mire a Jackson, quien se encogió de hombros.

– Lo siento amor, olvidé decírtelo. –

– Ok, no importa. Te perdono si luego de Robert tocas algo – le dije yo sonriendo.

– Supongo que no tengo opción. – dijo él, devolviéndome la sonrisa.

– No, no la tienes – le dije, y luego lo besé, cortamente. Había más gente, no me iba a poner muy cariñosa frente a todos.

viernes, 1 de mayo de 2009

Chapter Number Fourteen:

Estaba en la cocina con Maxi, quien servia vasos con bebida, y Connie, quien me ayudaba con las ensaladas y los cubiertos.
Jack y las demás chicas estaban afuera, charlando mientras él prendía el carbón y preparaba la parrilla mientras llegaban sus amigos, quienes traerían la carne.
– Nath… – habló Connie luego de un largo rato de silencio, parecía curiosa, así que noté que tenía algo que preguntarme y por eso se había ofrecido a ayudarme. Aunque claro, es muy solidaria siempre.
– ¿Qué pasa Connie? –
– Sabes… sabes con exactitud qué amigos de Jackson vienen, ¿no? – dijo algo nerviosa, como tratando de sonar casual, pero no pudo.
– Eh… la verdad no. Supongo que todos, los que conocen ustedes, ya sabes, los de siempre – le dije yo.
– Ah… –
– ¿Quieres saber si viene Rob?, le puedo preguntar a Jack… – dije yo, pero ella me interrumpió con una risotada, cosa que me sorprendió. La miré extrañada. – ¿Qué es tan gracioso? –
– No, nada… perdón, supongo que no te había contado, pero hablamos con Katt… tú sabes, sobre este chico… y, a ella de verdad le gusta, así que yo bueno… la verdad no me interesa mucho, sólo es guapo, y… eso… aclaramos todo, ojala que a Katt le vaya bien con Robert. –
– Ah… ok, entiendo, ¿y porqué me preguntabas por los amigos de Jackson entonces?... O, ¿hay algo más que no me has contado? – le pregunté.
– Bueno… la verdad sí. – dijo ella, sonrojándose un poco.
– ¿Y se puede saber? –
– Claro… – dijo ella, pero sin embargo se tomó su tiempo para hablar de nuevo. – Luego que hablamos con Katt, ella comenzó a decirme que, no por que Robert, posiblemente estaría ocupado… me iba a quedar sola, y que habían muchos otros chicos, entonces comenzó a decirme nombres, recordó a su primo, ¿lo recuerdas?, el que bailó conmigo en su fiesta – rió, y yo reí con ella, asintiendo, claro… un chico guapísimo pero algo loco, luego Connie nos contó los detalles, y recuerdo que todas moríamos de la risa. – Y bueno… luego me habló de los amigos de Jackson, que ojala pudiera salir con uno de ellos, así saldríamos en grupos de parejas, podríamos ir a citas dobles o triples, y esas cosas… Y mencionó a… a Zac. – y luego se quedó muda, pero con una sonrisa.
– Oh… así que… Zac – dije yo sonriéndole y levantando mis cejas.
– Pero sabes que tengo que conocerlo primero y… no sé… veremos que pasa luego – dijo sonriendo mi amiga.
– ¿Quién es Zac? – dijo Maxi de pronto, casi había olvidado que estaba presente.
– Un amigo de Jackson – le contesté yo.
– ¿A todas ustedes les gustan los amigos de Jackson? – preguntó de nuevo, mirando a Connie. Esta se rió, yo hice lo mismo y Maxi nos miraba con el ceño fruncido.

Cuando terminamos las ensaladas fuimos a dejarlas a la mesa de afuera, y las chicas nos ayudaron a traer los cubiertos y Maxi trajo una bandeja con los vasos, casi se le caen, pero por suerte tenía buen equilibro pese a su edad.
Al rato, tocaron el timbre, Katt fue a abrir y la acompañó Andy, los demás nos quedamos afuera, Jackson seguía ahí en la parrilla, que ya estaba prendida hace un buen rato. Por suerte eran los chicos, lo supuse por el gran grito que provenía de afuera, alguien gritando “¡TRAJIMOS CERVEZAAA!” y Jack se reía. Creo que era Robert… la verdad no lo supe bien, no distinguía bien a los chicos desde aquí, estábamos lejos de la entrada.
– ¡Hey Jackson! – gritó un chico que tenía un brazo sobre los hombros de… Katt, claro. Debía ser Robert, ¿quién más? Vi de reojo como a Connie se le escapaba una gran sonrisa, seguro venía Zac… la verdad apenas noté bien a los chicos. Hasta que llegaron a nuestro lado y nos saludaron a todos, hasta a Maxi, quien fue presentado por Jackson. Luego, Jackson tomó asiento a mi lado, y dejó a Zac a cargo de la parrilla, y la carne, claro, ya que decían que él era un maestro en ello. Me alegré ver que todos compartían, todos juntos… y Zac le pidió a Connie que estuviera a su lado para ayudarlo, y ésta obviamente feliz lo ayudaba. Estábamos todos riendo de un chiste de Kellan, cuando de pronto, tocaron el timbre.
– No se preocupen, yo voy – dijo Soph poniéndose de pie de inmediato. Se encaminó hacia la entrada, mientras se peinaba el cabello, algo muy típico en ella cuando estaba emocionada.

domingo, 26 de abril de 2009

Chapter Number Thirteen:

Al otro día desperté sola, vi el reloj y eran las 9 de la mañana. Me di cuenta de que Jackson seguía durmiendo, por lo que pensé que Maxi, obviamente estaría igual.

Me levanté de la cama y fui al baño, me duché y recogí mi cabello húmedo en una cola. Luego me lavé los dientes y me vestí. Cuando salí del baño, Jackson todavía dormía, no quise despertarlo, para qué. Salí de la habitación y fui a ver a Maxi, como lo pensaba, dormía como un angelito. Me quedé viéndolo por unos minutos, apoyada en el umbral de la puerta. De pronto, sentí unos pasos que se dirigían hacia mi dirección. Giré la cabeza y ahí venía él, me tomó por la cintura y besó mi mejilla.

– Buenos días amor – susurró en mi oído.

– Buenos días – le respondí yo, y seguimos ahí parados, mirando a Maxi.

– Quién creería que este niñito no es así de tranquilo como parece ahora, ¿eh? – dijo él. Yo sólo reí bajo y luego me di vuelta para rodear su cuello con mis brazos y besarlo, nos movimos un poco, hasta quedar fuera de la vista de la habitación de mi hermanito. No era apropiado besarnos frente a Maxi, aunque ahora estuviera dormido, quién sabe, podría despertar, fue solo por las dudas, porque vernos besarnos si le molestaba, podía adorar a Jack, pero que no me tocara mucho. No había superado sus celos al cien por ciento, supongo.

– ¿Vamos a desayunar? – dijo cuando separamos nuestros labios brevemente. No le contesté y seguí besándolo. Claro el respondió, pero noté que estaba algo extrañado, no era normal, ni mucho menos cotidiano que yo fuera tan cariñosa, menos que yo comenzara. – Y yo soy el malvado, ¿eh? – dijo cuando nos separamos de nuevo. Yo sólo reí. Luego me aparté y me dirigí al baño para ducharme. Jackson seguía un poco desorientado, pero con una sonrisa en su rostro como siempre, en la entrada de la habitación.

Más tarde, salí del baño, ya vestida y lista para comenzar este día, vi que Jackson estaba sentado en la cama y hablando por celular, mientras cambiaba canal la televisión, a la cuál parecía que no le prestaba mucha atención.

Cuando me vio, me sonrió y yo hice lo mismo, mientras me acercaba a él, dejó el control de la televisión de lado. Yo me senté a los pies de la cama, mirándolo.

– Bueno, entonces yo le diré a Nath que le parece, y te aviso, ¿Ok? – dijo él, dirigiéndose a la persona con quien hablaba por medio del celular, claramente.

– Sí, ya está acá a mi lado. Así que le preguntaré ahora – dijo y luego me sonrió. – Ok, si, trataré de convencerla. Adiós. – cortó y dejó el celular sobre la cama.

– ¿De qué me tienes que convencer? – le pregunté de inmediato yo, curiosa.

– De que hagamos un pequeño asado con mis amigos y tus amigas, acá… Claro, yo propuse eso, ya que tenemos visitas – sonrió. – ¿Qué te parece? – Qué lindo, pensó en Maxi… porqué me sorprende, claro que lo haría.

– Me parece bien… De todas formas es tu casa – me encogí de hombros.

– Nath… es como si fuera tuya también – me dijo él, con un tono de tristeza.

– Bueno, bueno. – Traté de reconfortarle, de todos modos, era cierto… No me gustaba ser desubicada y creerme la dueña de casa y hacer lo que quiera en ella.

– ¿De verdad no te molesta, cierto? – preguntó nuevamente Jackson.

– No, claro que no. Será divertido… las chicas, los chicos… – puse en blanco mis ojos. – Jackson sólo río conmigo.

Unas horas después, Maxi despertó… Jackson y yo nos encontrábamos justo preparando el desayuno, mi novio se había duchado y vestido luego de nuestra charla, sobre el entretenido panorama que habían organizado seguramente mis amigas.

Tomamos desayuno con mi hermanito, y le contamos sobre el asado, pareció agradarle.

– Claro, sería genial… ¿puedo invitar a Frankie?, ¿Y porqué no invitan a sus hermanos, son amigos de ustedes también, no? – dijo él. Y me recordó inmediatamente a Soph. A las chicas en general, claro, esto les encantaría… Pero, no sabía si a Jackson y a los chicos también les parecería buena idea.

Miré de inmediato a mi novio, con los ojos abiertos como plato. Él y Maxi se rieron de mi expresión.

– Claro, a mi no me molesta para nada que venga tu amigo Max, y sus hermanos… son buenos chicos, por supuesto, que vengan todos – dijo Jackson.

– Genial, gracias Jack – le dijo Maxi. Se trataban como grandes amigos, Jackson no lo trataba como un niño, si no como a un adolescente. Yo sólo me reí… y agradecí la idea de mi hermanito, y la simpatía de mi novio.

Así que como los planes estaban algo cambiados, Jack llamó a Soph -sí, ella había sido la de la idea y las chicas claramente la aceptaron con mucho entusiasmo- para confirmar mi aceptación y decirle que también irían los Jonas. Ella dijo que era perfecto, claro. También quedó en llamar a alguno de los chicos para que se organizaran y asistieran.

Más tarde, fuimos con Maxi y Jack al supermercado, teníamos que comprar las ensaladas, los chicos y las chicas traerían la carne y lo demás. Pero el asado era en la tarde, a las cinco, así que compramos una pizza, para almorzar eso. Ya que nos daría hambre luego, pero no podríamos comer mucho, por el asado. Nos demoramos bastante poco, también compramos unos cuantos alimentos para la casa. Y Jackson quiso pasar a otro lado, a ver algo con el agente de 100 Monkeys, creo, allí se demoró un poco más.

Llegamos a casa, y eran las dos de la tarde. Servimos la pizza en unos platos, y almorzamos. Luego del almuerzo, conversamos un poco en la mesa, los tres. Maxi decía que era genial estar en nuestra casa, que no se quería ir nunca, y cosas así… las cuales me hacían pensar mucho, y me ponía algo triste, Jackson me tomaba la mano y me acariciaba para consolarme, sabía exactamente que pensaba al respecto; claro, él debería quedarse conmigo, ya que nuestra madre era una hipócrita. Pero luego cambiaron de tema, y lavamos la loza y los cubiertos. Luego fuimos a lavarnos los dientes. Resultó chistoso como mi hermanito y mi novio hacían caras frente al espejo, mientras se cepillaban, haciéndome escupir la pasta y el agua repetidas veces. Después, Jackson invitó a Maxi, o más bien lo “desafió” a una partida de video juegos. Mientras, yo me senté en un sofá de la sala, cerca de ellos, a tocar guitarra. Habían unas partituras de Jackson que quería tocar, la mayoría de las canciones que sabía en guitarra, eran de 100 Monkeys, ya que me encantaban y claro, Jackson siempre me ayudaba. Aunque también me insistía que tocara con él algún día. A lo que yo respondía que me daba vergüenza, no quería opacar a su grupo, eran geniales y no podría estropearlos yo.

– Hey Nath, debes llamar a los Jonas para invitarlos, no creo que Soph tenga sus números para invitarlos ella, ¿verdad? – dijo de pronto Jackson.

– Oh, llámalos luego Nath, recuerda que son famosos y deben tener una agenda apretada – dijo Maxi.

– Ok, enseguida – dije yo riendo. Verdad, estos chicos eran famosos, pero los amigos de Jackson también, solo que para los actores es diferente, ¿verdad? Bueno, ellos estaban disponibles, espero que los famosos cantantes también. Dejé la guitarra a un lado y tomé mi celular; busqué el número del hermano más sociable y a mi criterio, el más simpático: Kevin. Marqué y esperé a que contestara.

miércoles, 8 de abril de 2009

Chapter Number Twelve:

Charlamos un rato más, de verdad me agradaban estos chicos. Aunque Joe… no hablaba mucho, y cuando lo hacía parecía muy egocéntrico. Pero bueno, no le tomé mucha importancia.
Al rato, nos despedimos de los chicos y Denisse, ésta última me hizo prometer que vendría más seguido. Y lo hice, no había sido tan aburrido como pensé, la verdad, fue bastante bueno haber ido, y además, tendría noticias para Soph, podría regresar luego con ella. Eso le encantaría.
Con Jackson, decidimos dejar a Maxi allí un rato. Quedamos en ir a buscarlo luego, mientras, él y yo nos dirigíamos a casa de mamá. Pensándolo mejor, decidí que Maxi pasaría unos días en casa con nosotros, le preguntamos a él y aceptó encantado.
– ¿Quieres que me baje yo a buscar las cosas de Maxi? – dijo de pronto Jack, mientras conducía camino a casa de mamá.
– Eh – me quedé pensando un rato, ¿qué seria lo mejor?... – No, vamos los dos. Porsiacaso, pero no creo que mamá esté de mal humor. Por lo menos en la tarde no lo estaba. –
– Si, pero… ¿si está con ese tipo? –
– ¿Podrías golpearlo por mi? – pregunté medio en broma. Él solo rió y yo hice lo mismo.
– Por ti lo que sea – dijo al final.
Obviamente no le iba a pedir que hiciera eso de verdad, y seguro el tipo estaría allí todavía con mamá, pero qué mas da, solo iríamos a buscar un bolso con ropa de Maxi y un par de cosas más. No sería una visita larga.
– Y… ¿te cayeron bien los chicos? – le pregunté a Jack para cambiar de tema.
– Si… se veían buena gente, lo noté desde hace mucho. – dijo él amablemente.
– ¿Desde cuándo? –
– Desde el día del funeral. –
– Oh, claro. –
No dijimos nada más por unos minutos, y luego llegamos. Sentí el acto un poco repetitivo, pero no me sentía igual que en la tarde, ya que ahora estaba con mucha rabia, y sin esa duda que tenía sobre qué me iba a decir mamá.
Nos bajamos y nos dirigimos a la reja, tocamos el timbre. En pocos momentos mamá abrió la puerta y se dirigió a la reja, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, pero nos dedicó una sonrisa cuando llegó a la reja y comenzó a abrirla.
– Me alegro que hayan vuelto – dijo ella, su voz sonaba ronca.
– No nos quedaremos mucho – dije yo, tratando de sonar lo más indiferente posible.
Finalmente abrió, pasamos y trató de abrazarme, pero la aparté enseguida. Se sorprendió un poco, pero sin embargo, se hizo a un lado para que pasáramos mientras cerraba la reja. La puerta estaba abierta así que entramos de inmediato, no había rastros del tipo. Lo cual me alivió un poco.
– ¿Qué quieres hija?, ¿En qué te puedo ayudar? – dijo mi madre mientras cerraba la puerta con una mano y se volvía a nosotros.
– Sólo venimos a buscar unas cuantas cosas de Maxi y nos vamos. No necesito ayuda, sé dónde están sus cosas. – dije yo, mirándola fríamente a la cara.
– ¿De Maxi?, ¿Porqué?... ¿Qué planeas hacer con él Nath? – preguntó, ahora preocupada.
– Se quedará conmigo y Jackson por unos días. Sabes, no quiero que pase por esto solo. –
– Él no sabe nada, Nathalie. Es sólo un niño, no le voy a decir eso, no tiene nada que ver. – dijo ella.
– Genial, gracias. Ahora se lo tendré que decir yo. –
– No, no lo hagas… por favor. – Me suplicó ella. Miré a Jackson, quien me veía con el ceño fruncido. Si, quizás no era muy buena idea decírselo. No lo sé.
– Bueno, lo pensaré… ahora iré a buscar sus cosas. – dije, y tomé a Jackson de la mano, para que me siguiera. Mamá no dijo nada. Sólo se quedó allí parada.
Llegamos a la habitación de Maxi, y fui directo al clóset, y saqué el bolso más grande que encontré.
– Aparte de ropa, ¿qué más debemos llevar? – preguntó Jackson, mientras me miraba sacar ropas de los cajones de la cómoda y del closet.
– Eh – me detuve un momento, mirando a mi alrededor – ésos juguetes, y su almohada. No puede dormir sin ella. –
– Ok – tomó las cosas que le indiqué y las sostuvo, esperando a que yo terminara de sacar la ropa necesaria. Luego dejé el bolso sobre la cama, y aprovechó a echar las cosas que sostenía. Cuando terminamos, Jack tomó el bolso y salimos de la habitación. Mamá nos esperaba sentada en la sala, y se paró de inmediato al verlos entrar a ésta.
– ¿Cuánto tiempo se va a quedar con ustedes Maxi? – dijo, mirando el gran bolso que sostenía Jack.
– No lo sé. ¿Importa?, Tendrás más tiempo a solas con tu noviecito. –
– Hija, sabes que ustedes están primero que todo – dijo ella.
– Mamá estoy… realmente harta de tus mentiras. Por favor. – le dije muy seria y levantando un poco la voz. – Te llamaré antes de venir a dejarte a Maxi, no quiero venir a casa y encontrarme con una sorpresa, o que no estés. ¿Nos abres? – Ella sólo asintió, con cara de apenada, pero claramente no tenía nada que decir. Nada en absoluto, sabía que estaba en todo mi derecho. Y de todas formas, Maxi me quería más que a ella, claro. Es una pésima madre, y la verdad, me alegro que mi pequeño hermanito se haya dado cuenta. Salimos rápidamente de la casa de mamá, y nos metimos al auto. Respiré aliviada en el asiento del copiloto. Esto había sido mucho más calmado de lo que había esperado.
Al llegar a nuestra casa, Jackson me ayudó a arreglar la habitación para Maxi, dejamos todas sus cosas en ella. Luego, Jackson se puso a cocinar, dijo que teníamos que darle un buen recibimiento a Maxi, y estuve de acuerdo, así que cuando faltaba poco para que la cena estuviera lista, fui en auto a buscar a Maxi a la casa de los Jonas. Esta vez no me quedé mucho, solo cruzamos un par de palabras con Nick, Denisse y ahora el señor Kevin estaba en casa, asíque aproveché de saludarlo también. Luego, nos fuimos con Maxi de vuelta a casa.
– ¿Porqué Jackson no vino contigo? – me preguntó mi hermanito, mientras íbamos de camino a casa.
– Se quedó haciendo la cena, para darte la bienvenida – dijo yo sonriéndole.
– ¿Es broma?, ¿Tu novio cocinando? – comenzó a reír.
– No seas malo, ha mejorado mucho. De verdad. – dije yo, riendo un poco también.
– Bueno, pero no me obligues a comer si sabe mal. – dijo él.
– Está bien, prometo no hacerlo. –
Llegamos a casa, y Jackson recibió a Maxi con un abrazo, y su singular saludo con el puño, claro. Después pasamos a la cocina, y estaba todo servido, a Maxi le gustó mucho la comida, al igual que a mí. No sé como ni cuándo, pero Jackson había aprendido recetas bastantes ricas, y le quedaban fantásticas.
Cuando acabamos con toda la comida, nos fuimos a dormir, Maxi adoró la pieza que arreglamos para él, dijo que era como estar en casa. Nos quedamos viendo televisión con él en su pieza, todos recostados en la cama, aunque Maxi estaba bajo la tapa, claro. Cuando él se durmió, me paré con cuidado, y vi que Jackson se estaba quedando dormido también, pero le hablé bajito y salió de la pieza conmigo, luego nos fuimos a acostar y nos dormimos muy luego. De verdad había sido un día agotador, lleno de muchas emociones.

lunes, 6 de abril de 2009

Chapter Number Eleven:

Quedó tanto o más sorprendido que yo. Si bien sabía como era mi madre, era algo que sorprendía y ponía mal a cualquiera.

– Vaya, es… algo sorprendente. – dijo mi novio, y yo sólo asentí. – ¿Qué piensas hacer con Maxi? – preguntó de pronto él. Y yo me quedé mirándolo sorprendida. Maxi, claro. Cómo no lo pensé antes. ¿Dónde iría hoy?, ¿A casa?... No, mamá está más loca que nunca no conviene. Pero entonces, ¿lo llevo a casa? Aww, esto es complicado.

De pronto interrumpieron mis pensamientos, unas risas dentro de la casa, luego salieron tres chicos, se dirigían hacia nosotros. Vaya, más en que pensar. Pero por lo menos ya conocería algo a los chicos misteriosos.

– Hola chicos, perdonen la demora – dijo el chico más alto, de rizos. Ahora que no estaban tapados, se podían distinguir mejor.

– Está bien, no importa – dije yo, incorporándome de inmediato. Jackson hizo lo mismo. Mientras, los chicos se acercaron más a nosotros, y quedamos de frente.

– Mucho gusto Nath, seguro ni te acuerdas de nosotros – dijo riendo, el chico que parecía ser el menor, era el más bajo, aunque por muy poco. Tenía rizos también, pero su cabello era de un color más claro que el de los demás.

– Pues, la verdad no – dije yo avergonzada.

– No hay problema – dijo nuevamente el chico más alto, ahora que estábamos cerca, pude notar que tenía unos ojos verdes hermosos. – Yo soy Kevin – y estiró su mano, para saludarme, y estreché su mano, claro.

– Mucho gusto – le dije sonriendo. Debía admitirlo, sus ojos verdes me derretían un poco, siempre he tenido esa debilidad con los ojos verdes, pero claro, esta había empezado cuando conocí a Jackson. En fin, esa es otra historia. Luego de saludar al chico más grande, Kevin, el otro chico, de pelo oscuro y alisado a medias, se acercó a nosotros.

– Yo soy Joe, mucho gusto – dijo él, acercándose a mi, para besar mi mejilla. Me sorprendí un poco, pero no me molestó. Solo le sonreí. Luego Kevin, le propinó una mirada severa a su hermano, como si hubiera hecho algo muy desubicado, yo no encontré que fuera tan así, sólo es un saludo, nada fuera de lo normal. Bueno, lo dejé pasar, al igual que ellos y Jackson, ya que cuando lo miré me estaba sonriendo, no parecía para nada celoso ni mucho menos.

Claro, ahora faltaba el otro hermano, se acercó un poco a mi y quedamos en frente.

– Hola, yo soy Nick – me saludó con la mano y me sonrió. Se notaba que era el más tímido de los tres.

– Mucho gusto, me alegra haberlos conocido bien al fin – dije yo.

– Oh, y él es tu novio Jackson, ¿verdad? – dijo Kevin.

– Si, Hola, mucho gusto – dijo mi novio, mientras saludaba a cada uno con un apretón de manos.

– Seguro mi papá les contó sobre él, ¿no?, adoraba a Jackson – dije yo, con un tono mezclado de pena y alegría. Me encantaba que se llevaran tan bien, por supuesto, pero… cada vez se me hacía más difícil recordar a mi padre, cada vez sentía que se agrandaba ese hueco que dejó en mi corazón cuando se fue.

– Oh, claro, nos contó prácticamente todo de ti – dijo el chico con más personalidad, Joe. – También nos contó que cantabas, y muy bien por cierto –

– Ah, si, ella canta fabuloso. De hecho le he pedido muchas veces que cantara conmigo en los shows, pero no pasa nada. – dijo Jackson con entusiasmo, y luego con pena, aw, claro que no cantaría con el, dejaría mal parado su nombre y el de su grupo. No, no, así ellos estaban perfectos.

– Bueno, es que soy algo vergonzosa en cuanto a estar frente a mucha gente, el público, escenarios, y todo eso – me estremecí.

– Bueno, eso es algo a lo que te acostumbras con el tiempo – dijo Nick.

– Eh, tu Jackson, ¿tienes una banda? – preguntó de pronto Kevin, interesado.

– Eh, si… no somos muy conocidos pero, empezamos no hace mucho. Nos va bien por ahora… Vamos por buen camino – dijo mi novio, demasiado humilde, creo yo.

– Son fabulosos, quizás no sean conocidos por todo el mundo pero, de verdad, son increíbles, y no lo digo sólo porque Jackson esté en el grupo. – reí. Los demás hicieron lo mismo. – Y… ustedes, si no me equivoco sí son famosos, ¿no? – pregunté yo luego.

– Bueno… sí. Lo somos, a decir verdad si. – dijo Kevin.

– Vaya, genial, ¿qué hacen? – pregunté totalmente desinformada. Sinceramente no recuerdo haberlos visto, ¿serán modelos? No, son muy simpáticos para serlo. Quizás actores, ¿músicos? Bueno, solo sé que están acostumbrados al público, por lo que dijo Nick.

– Si, tenemos una banda, Joe es el vocalista principal, yo también canto y Kevin toca la guitarra, no le gusta cantar mucho. – dijo Nick. De inmediato miré a Kevin, quizás se dio cuenta de que tenía curiosidad, ya que respondió la pregunta que tenía en mi cabeza, antes de poder decirla en voz alta.

– No es que no me guste cantar, simplemente creo que no lo hago bien. Para eso están Joe y Nick, yo puedo apoyarlos en los coros y cosas así nada más. – dijo sonriéndome.

– Vaya, eso es muy genial. Claro, no todos tienen que cantar, estoy segura de que eres un guitarrista excelente. – dije yo amablemente. Claro que no tenía idea, pero lo supuse. Si eran famosos debían ser buenos, ¿no?

– Si, lo es – dijo Nick.

– Bueno, prometo escuchar de su música luego, perdón que sea tan poco actualizada – me disculpé yo. De pronto avergonzada.

– Claro, si tú quieres. A nosotros también nos gustaría escucharte cantar alguna vez – dijo Kevin nuevamente.

– Mmmm… eso no se los puedo prometer – dije, y luego reí. Los chicos hicieron lo mismo.