domingo, 26 de abril de 2009

Chapter Number Thirteen:

Al otro día desperté sola, vi el reloj y eran las 9 de la mañana. Me di cuenta de que Jackson seguía durmiendo, por lo que pensé que Maxi, obviamente estaría igual.

Me levanté de la cama y fui al baño, me duché y recogí mi cabello húmedo en una cola. Luego me lavé los dientes y me vestí. Cuando salí del baño, Jackson todavía dormía, no quise despertarlo, para qué. Salí de la habitación y fui a ver a Maxi, como lo pensaba, dormía como un angelito. Me quedé viéndolo por unos minutos, apoyada en el umbral de la puerta. De pronto, sentí unos pasos que se dirigían hacia mi dirección. Giré la cabeza y ahí venía él, me tomó por la cintura y besó mi mejilla.

– Buenos días amor – susurró en mi oído.

– Buenos días – le respondí yo, y seguimos ahí parados, mirando a Maxi.

– Quién creería que este niñito no es así de tranquilo como parece ahora, ¿eh? – dijo él. Yo sólo reí bajo y luego me di vuelta para rodear su cuello con mis brazos y besarlo, nos movimos un poco, hasta quedar fuera de la vista de la habitación de mi hermanito. No era apropiado besarnos frente a Maxi, aunque ahora estuviera dormido, quién sabe, podría despertar, fue solo por las dudas, porque vernos besarnos si le molestaba, podía adorar a Jack, pero que no me tocara mucho. No había superado sus celos al cien por ciento, supongo.

– ¿Vamos a desayunar? – dijo cuando separamos nuestros labios brevemente. No le contesté y seguí besándolo. Claro el respondió, pero noté que estaba algo extrañado, no era normal, ni mucho menos cotidiano que yo fuera tan cariñosa, menos que yo comenzara. – Y yo soy el malvado, ¿eh? – dijo cuando nos separamos de nuevo. Yo sólo reí. Luego me aparté y me dirigí al baño para ducharme. Jackson seguía un poco desorientado, pero con una sonrisa en su rostro como siempre, en la entrada de la habitación.

Más tarde, salí del baño, ya vestida y lista para comenzar este día, vi que Jackson estaba sentado en la cama y hablando por celular, mientras cambiaba canal la televisión, a la cuál parecía que no le prestaba mucha atención.

Cuando me vio, me sonrió y yo hice lo mismo, mientras me acercaba a él, dejó el control de la televisión de lado. Yo me senté a los pies de la cama, mirándolo.

– Bueno, entonces yo le diré a Nath que le parece, y te aviso, ¿Ok? – dijo él, dirigiéndose a la persona con quien hablaba por medio del celular, claramente.

– Sí, ya está acá a mi lado. Así que le preguntaré ahora – dijo y luego me sonrió. – Ok, si, trataré de convencerla. Adiós. – cortó y dejó el celular sobre la cama.

– ¿De qué me tienes que convencer? – le pregunté de inmediato yo, curiosa.

– De que hagamos un pequeño asado con mis amigos y tus amigas, acá… Claro, yo propuse eso, ya que tenemos visitas – sonrió. – ¿Qué te parece? – Qué lindo, pensó en Maxi… porqué me sorprende, claro que lo haría.

– Me parece bien… De todas formas es tu casa – me encogí de hombros.

– Nath… es como si fuera tuya también – me dijo él, con un tono de tristeza.

– Bueno, bueno. – Traté de reconfortarle, de todos modos, era cierto… No me gustaba ser desubicada y creerme la dueña de casa y hacer lo que quiera en ella.

– ¿De verdad no te molesta, cierto? – preguntó nuevamente Jackson.

– No, claro que no. Será divertido… las chicas, los chicos… – puse en blanco mis ojos. – Jackson sólo río conmigo.

Unas horas después, Maxi despertó… Jackson y yo nos encontrábamos justo preparando el desayuno, mi novio se había duchado y vestido luego de nuestra charla, sobre el entretenido panorama que habían organizado seguramente mis amigas.

Tomamos desayuno con mi hermanito, y le contamos sobre el asado, pareció agradarle.

– Claro, sería genial… ¿puedo invitar a Frankie?, ¿Y porqué no invitan a sus hermanos, son amigos de ustedes también, no? – dijo él. Y me recordó inmediatamente a Soph. A las chicas en general, claro, esto les encantaría… Pero, no sabía si a Jackson y a los chicos también les parecería buena idea.

Miré de inmediato a mi novio, con los ojos abiertos como plato. Él y Maxi se rieron de mi expresión.

– Claro, a mi no me molesta para nada que venga tu amigo Max, y sus hermanos… son buenos chicos, por supuesto, que vengan todos – dijo Jackson.

– Genial, gracias Jack – le dijo Maxi. Se trataban como grandes amigos, Jackson no lo trataba como un niño, si no como a un adolescente. Yo sólo me reí… y agradecí la idea de mi hermanito, y la simpatía de mi novio.

Así que como los planes estaban algo cambiados, Jack llamó a Soph -sí, ella había sido la de la idea y las chicas claramente la aceptaron con mucho entusiasmo- para confirmar mi aceptación y decirle que también irían los Jonas. Ella dijo que era perfecto, claro. También quedó en llamar a alguno de los chicos para que se organizaran y asistieran.

Más tarde, fuimos con Maxi y Jack al supermercado, teníamos que comprar las ensaladas, los chicos y las chicas traerían la carne y lo demás. Pero el asado era en la tarde, a las cinco, así que compramos una pizza, para almorzar eso. Ya que nos daría hambre luego, pero no podríamos comer mucho, por el asado. Nos demoramos bastante poco, también compramos unos cuantos alimentos para la casa. Y Jackson quiso pasar a otro lado, a ver algo con el agente de 100 Monkeys, creo, allí se demoró un poco más.

Llegamos a casa, y eran las dos de la tarde. Servimos la pizza en unos platos, y almorzamos. Luego del almuerzo, conversamos un poco en la mesa, los tres. Maxi decía que era genial estar en nuestra casa, que no se quería ir nunca, y cosas así… las cuales me hacían pensar mucho, y me ponía algo triste, Jackson me tomaba la mano y me acariciaba para consolarme, sabía exactamente que pensaba al respecto; claro, él debería quedarse conmigo, ya que nuestra madre era una hipócrita. Pero luego cambiaron de tema, y lavamos la loza y los cubiertos. Luego fuimos a lavarnos los dientes. Resultó chistoso como mi hermanito y mi novio hacían caras frente al espejo, mientras se cepillaban, haciéndome escupir la pasta y el agua repetidas veces. Después, Jackson invitó a Maxi, o más bien lo “desafió” a una partida de video juegos. Mientras, yo me senté en un sofá de la sala, cerca de ellos, a tocar guitarra. Habían unas partituras de Jackson que quería tocar, la mayoría de las canciones que sabía en guitarra, eran de 100 Monkeys, ya que me encantaban y claro, Jackson siempre me ayudaba. Aunque también me insistía que tocara con él algún día. A lo que yo respondía que me daba vergüenza, no quería opacar a su grupo, eran geniales y no podría estropearlos yo.

– Hey Nath, debes llamar a los Jonas para invitarlos, no creo que Soph tenga sus números para invitarlos ella, ¿verdad? – dijo de pronto Jackson.

– Oh, llámalos luego Nath, recuerda que son famosos y deben tener una agenda apretada – dijo Maxi.

– Ok, enseguida – dije yo riendo. Verdad, estos chicos eran famosos, pero los amigos de Jackson también, solo que para los actores es diferente, ¿verdad? Bueno, ellos estaban disponibles, espero que los famosos cantantes también. Dejé la guitarra a un lado y tomé mi celular; busqué el número del hermano más sociable y a mi criterio, el más simpático: Kevin. Marqué y esperé a que contestara.

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