sábado, 4 de julio de 2009

Chapter Number Seventeen:

Al otro día nos despertamos temprano, y cuando Maxi despertó, hablé con él sobre la visita al cementerio. Aceptó ir con nosotros. Así que preparamos un desayuno algo grande - pues íbamos a pasar un buen rato fuera - y nos sentamos los tres a la mesa.

Al terminar, yo lavé los platos, los chicos me ayudaron a secar y guardar la loza. Hasta que finalmente, salimos. En el camino, sonó mi celular. Miré, y era Katt.

– Hey Katt –

– ¿Cómo estás Nath? –

– Bien, ¿tú? –

– GE-NIAL. Adivina quién me mandó un mensaje para que saliéramos a la tarde –

– ¿El señor ebrio? – dije irónicamente. Mi amiga solo rió de mala gana. – Obviamente irás, ¿no? –

– Claro, es decir… debo hacerlo, ¿no?, estoy muy ansiosa pero, tú sabes lo nerviosa que soy también –

– Bueno, pues deja esos nervios de lado, date una larga ducha y prepárate para esa salida, no te permito no ir Kattya, ¿escuchaste? –

– Ok, ok. Si, no puedo desaprovechar esto – dijo ella, pareció estar convenciéndose a sí misma, más que hablándome a mi.

– Sí, sólo ve y sé tu misma, la linda y simpática Katt que siempre he conocido – le animé.

– Gracias amiga, siempre subiendo el ánimo. –

– Ahaha, para eso estoy –

– Oh, antes que me olvide. Se acerca el cumpleaños de Robert, necesito que le preguntes disimuladamente a Jackson si sabe qué hará… o si podríamos organizarle algo nosotros… tú me entiendes. – dijo mi amiga algo nerviosa.

– Claro. Mm… te llamaré luego para decirte que averigüé, ¿ok? –

– Gracias amiga. Te quiero. ¡Adiós! –

– Yo igual, cuídate. Adiós – y corté.

Jackson reía por lo bajo, por lo que supuse que había escuchado todo. Mejor, así se me haría más fácil averiguar lo del cumpleaños de Robert.

– ¿Cuánto falta para que lleguemos? – preguntó Maxi. Sacándome de mis pensamientos.

– Eh, falta muy poco. ¿Verdad amor? – dije yo.

– Sí, doblamos aquí y llegamos – dijo Jackson.

Y así fue, en un par de minutos ya estábamos en el cementerio.

Nos demoramos bastante en llegar a la tumba de mi padre, pues había quedado bastante lejos. Pasamos cerca de dos horas allí, fue bastante emotivo, pero no fue tan terrible como pensé. Siempre pienso lo peor… pero bueno, da igual.

Dejamos la tumba de papá muy linda. Luego rezamos un poco, y nos fuimos.

Prometimos llevar a Maxi a tomar helado, así que nos fuimos directo a un centro comercial.

Allí, nos topamos con unas chicas que eran fans de 100 Monkeys, y le pidieron una foto a Jackson, y me preguntaban quién era yo y por qué estaba con él. Al parecer tan buenas fans no eran, ya habían salido un par de noticias sobre Jackson y yo, videos y cosas así. - Es decir… tanto tiempo saliendo, no podíamos escondernos mucho, aunque tampoco íbamos a lugares públicos para que los paparazzi nos sacaran fotos juntos y esas cosas -. Yo sólo me reí, y creo que se enfurecieron más, pero bueno, ya se les pasaría. No iba a responderles todo a unas niñitas que ni conozco, no corresponde.

Seguimos nuestro camino hacia la heladería. Maxi compró un helado de 3 sabores, Jackson no quiso nada, y yo me compré uno de sabor frambuesa.

Nos sentamos en una mesa de la misma heladería, a disfrutar lo que habíamos comprado.

– Vaya, éste… es el helado más grande que he visto en toda mi vida – decía Maxi mientras comía su helado.

– Pues no has visto nada aún, cuando yo era más pequeño… iba con mis amigos a una heladería cerca de nuestras casas, y comprábamos un helado gigante, tenía de todo lo que puedes imaginar, y era del tamaño de una torta de dos pisos. Teníamos que comerlo todos juntos. Era fantástico. – concluyó Jackson.

– ¡Genial!, ¿no podríamos ir algún día? – preguntó Maxi, entusiasmado.

– Claro que sí, pero es algo lejos… Deberías preguntarle a tu madre – dijo mi novio, y luego me miró.

– Oh, si, sobre eso, ¿Cuándo volveré con mamá? – preguntó nuevamente Maxi.

– No lo sé, ¿quieres volver con ella? – le dije.

– Bueno… me gustaría ir a verla pronto, aunque sea. –

– Pero Maxi, solo tienes que decirnos, Jackson y yo te podemos llevar cuando tú quieras, y si quieres volver, también puedes hacerlo. Nadie te está obligando a nada hermanito. – le dije yo sonriendo. Aunque no querría que volviera con mamá, la verdad tampoco quería obligarlo a quedarse conmigo. No debía ser así.

– Bueno, supongo que Maxi puede pensarlo mejor, y ya sabes, que cuando desees nos lo dices, ¿si? – dijo Jack.

– Seguro. Yo les digo – dijo Maxi.

Me quedé pensando en el asunto, si sería bueno o no que volviera… no habíamos visto a mamá. ¿Cómo estará?, bueno… hay tiempo para ir a verla luego, o llamarla, mejor.

Seguimos conversando, Jackson nos contó que los chicos de la banda lo necesitaban pronto, porque debían ensayar e ir a unos shows. Y él pareció algo preocupado por ello, pensó que no lo dejaría ir. Por dios, ¿cómo cree eso?, sé que su vida es la música, y tiene sus deberes con 100 Monkeys. Al final, quedamos en que tendría que decirme estas cosas, o que simplemente fuera a ensayar, no debía renunciar a nada por mi, me podía cuidar bastante bien sola, y si necesitaba a alguien, podría llamar a las chicas, no es gran problema.

Terminamos nuestros helados, y salimos de la heladería. Caminamos un poco, y a Maxi le hizo “efecto” el helado.

– Tengo que ir al baño. –

– Ve – le dije yo. –

– ¿Dónde están? – preguntó él.

– Eh - me di vueltas buscando algún letrero que indicara donde estaban los baños…- Allí - indiqué un lugar - Vamos, nosotros te esperamos en la banca que está al frente. –

– Está bien. –

Camine hasta la banca con Jackson, y nos sentamos uno al lado del otro. Él pasó su brazo por mis hombros y yo tomé su mano.

Estaba abriendo mi boca para hablarle pero escuchamos un grito.

– ¡JACKSON! - ambos miramos a todos lados, pero no veíamos a nadie conocido, bueno, yo no reconocí a nadie por lo menos. - ¡Jackson, por aquí! –

No hay comentarios:

Publicar un comentario