jueves, 6 de agosto de 2009

Chapter Number Twenty Two:

Ésa noche tuve un sueño muy extraño, veía a Jackson vestido de smoking, cosa que no es tan rara, ya que para sus presentaciones con 100 Monkeys se viste así la mayoría de las veces, así que pensé que en eso estábamos, pero luego, yo caminaba con papá, ¿con papá?, si, era él… y caminábamos lentamente por una alfombra larga, había mucho público… y mi vista se nublaba, papá me decía “No llores hermosa”, mientras, yo limpiaba mis lágrimas y luego volvía a mirarlo, pero no estaba… ahora caminaba sola… y el público se había ido, sólo estaban Maxi, mis amigas y mi madre besándose asquerosamente con su novio. Y Jackson, me esperaba sonriente, pero yo gritaba horrorizada, y decía “¿Dónde está papá?, ¿Dónde fue?”.

Es todo lo que recuerdo desde que desperté… y me quedé un buen rato sin abrir los ojos, pensando en ése sueño. ¿Qué se suponía que significaba?...

Unos segundos después me rendí y abrí los ojos y miré el reloj del velador como de costumbre, eran las 10 de la mañana. Pensé que Jackson estaría durmiendo, junto a mí. Así que me giré, esperando verlo.

Pero en su lugar… había una bandeja de desayuno, con una rosa roja a un lado.

– ¿Qué es esto?... – tomé la rosa en mis manos, la olí y luego la dejé donde estaba, rosas rojas… esto era importante, son mis flores preferidas.

Me senté con cuidado y corrí un poco la bandeja. Noté que había una pequeña nota en ella, así que la tomé.

“Nath, feliz aniversario número dos. Te amo muchísimo, sabes todo lo importante que eres para mí. Estos dos años han sido los mejores de mi vida gracias a ti, eres lo mejor que me ha pasado.

PD: Espero que te guste el desayuno. Te ama, Jackson.”

Dios Mío… no puedo creer que haya olvidado nuestro segundo aniversario, ¡rayos!, ni si quiera le tengo un regalo…

Dejé la bandeja nuevamente de lado, me destapé, me puse mis zapatillas de levantar y con cuidado caminé hacia la puerta. No vi a nadie. Bueno, esto podría ayudarme un poco… quizás Jackson salió. Y mientras, yo podría…. Rayos, ¿qué podría hacer?...

Seguí pensando en alguna opción mientras caminaba de nuevo hacia la cama.

¿Llamar a Soph?, ella podría ayudarme… comprar algo por mí y traerlo… Jackson no tendría por qué enterarse… o mejor aún, quizás podría llamar alguna agencia de regalos y que lo traigan acá, eso sería más formal.

– ¿No vas a tocar el desayuno? – preguntó su dulce voz detrás de mi. Rayos, volvió, ¿tan rápido?... Esto agota mis posibilidades…

Me giré a verlo. Noté que escondía sus manos detrás de su espalda. No le di mucha importancia, aunque pensé que sería otra sorpresa… lo que me hacía sentir más culpable. Pero de todas formas, crucé la distancia que nos separaba y lo abracé lo más fuerte que pude.

– Te amo. – susurré en su oído antes de juntar mis labios con los suyos. Nos besamos bastante rato, hasta que Jackson puso una de sus manos que tenía detrás de su espalda, en mi cintura. Lo que me hizo recordar mi curiosidad sobre lo que traía tras él.

– Gracias por el desayuno, me acabo de despertar, pero sí comeré. – dije cuando me separé de él.

– Si no quieres… – lo interrumpí con un beso.

– Si quiero. – le sonreí y luego tomé asiento junto a mi bandeja de desayuno. Comencé a comer, mientras mi novio me veía. – ¿Tú ya comiste? –

– Si. –

– ¿Pasa algo? – no, seguro espera su regalo… Dios, no puedo ser peor novia.

– Tengo algo que decirte – avanzó hacia mi, y se sentó a los pies de la cama. Aún llevaba algo detrás de su espalda; pero no alcancé a verlo.

– ¿Qué cosa? – seguí comiendo pero él no dijo ni una palabra… parecía que estaba pensando en cómo decir lo que quería. Nada usual en el, sólo venía y hablaba conmigo, siempre fue un tipo espontáneo. Excepto ahora. – ¿Tiene que ver con lo que traes escondido detrás de ti? – le pregunté, al ver que no decía nada… Él sólo rió nervioso, y comenzó a bajar su mano de la espalda, hasta dejarla frente a mí, sosteniendo la ‘otra sorpresa’.

Una pequeña caja cuadrada, tenía una calcomanía de un mono. Me reí, sin entender bien qué significaba.

– Quería ponerle un pequeño toque mío. – me explicó.

– Jackson no entiendo… ¿Qué es? – Mi novio me miró sonriendo, y se le escapó otra risa nerviosa. Suspiró unas dos veces y me miró serio.

– Bien… no sé bien como decir esto pero… lo que sí se es que te amo, y quiero pasar el resto de mi vida contigo Nath. – abrió la pequeña caja hacia mí, y al ver lo que había en su interior entendí todo. – ¿Te quieres casar conmigo? –

martes, 4 de agosto de 2009

Chapter Number Twenty One:

– ¿No puedo quedarme más tiempo con ustedes? – decía Maxi con una expresión de tristeza.
– Maxi, sabes que esta es como tu casa también, ¿no? – le preguntó Jackson sonriente. Maxi asintió con su cabeza.
– Cuando quieras puedes venir, si quieres todos los días… pero, debes vivir con mamá. – le dije acariciando su cabello.
– Mamá no es como ustedes… – dijo y nos abrazó a mi novio y a mí. Lo miré enternecida, y noté que Jackson estaba igual.
– Por su puesto, nosotros somos mucho mejores y me alegro de eso, y tú también deberías estarlo – dije bromeando, pero con razón... es decir, Gracias a Dios, no era igual a mi madre. – Siempre me tendrás Maxi, siempre. Que no se te olvide, ¿sí? –
– Así es pequeño, yo también prometo estar ahí cuando me necesites, y cualquier día me llamas y puedes venir, sabes que no hay problema. –
– Claro, me llamas a mí o a Jackson, da igual. – le dije y luego tomé sus manos. – Ahora dame una sonrisa. – trató de sonreír, la comisura de sus labios se curvó un poco, pero muy, muy poco. Me puse en cuclillas para quedar a su altura – Vamos Maxi, esto no es una despedida, seguro nos vemos mañana o pasado, no te pongas triste o me harás llorar. – Le hice una mueca. Sabía cuánto odiaba verme llorar.
– ¡No! – dijo y me abrazó muy fuerte. – No quiero eso. –
– Bien, entonces debes estar contento, ¿sí? – sentí que asentía con su cabeza. – Genial, ahora llevemos tus cosas al auto. –
Como le había prometido a mamá, se lo llevaría hoy a medio día. Eran las 2 de la tarde, si, me tardé un poco… es que cocinamos todos juntos, fue como una despedida. Y en todo caso, no creo que a mamá le importe mucho… lo llevaré y es lo que cuenta.
Jackson cargó la mayoría de las cosas de Frankie, -que tampoco eran muchas, a lo más una mochila y dos bolsos pequeños- las puso en la maletera del auto.
– ¿Te puedes ir conmigo en el asiento trasero Nath? – me pidió mi hermanito.
– Por supuesto –
– Jackson no se pondrá celoso de mí, ¿verdad? – dijo en susurro cuando estábamos sentados en el asiento de atrás, y Jackson daba la vuelta al auto para subir al asiento del conductor, así que no escuchó. Yo sólo me reí.
– Claro que no. –
– Qué bueno. Por que si se pone como tú te pones cuando estás celosa… sería un gran problema. – Jack entró al auto y nos vio riendo.
– ¿Yo celosa?, ¿Cuándo me has visto celosa? – le pregunté a mi hermanito, siguiendo nuestra conversación. A veces este niño no parecía de 8 años…
– Si… cuando vino esa rubia. No te hagas… – comenzó a reír.
– ¿Nath celosa?, no Maxi, seguro estabas durmiendo… – bromeó Jackson con un tono irónico. Yo sólo los ignoré, porque sabía que no podía contradecirles.
Seguimos charlando en el camino sobre otras cosas y sobre cuándo podríamos fijar otra visita de Maxi a nuestra casa, pero mejor quedamos en que… cuando quisiera nos llamaba e íbamos a buscarlo y punto. No era nada difícil.
Nos bajamos del auto, cargando las pertenencias de Maxi y tocamos el timbre. Como de costumbre, mamá miró por la ventana de la cocina, que daba hacia fuera.
– ¡Maxi! – gritó cuando abrió la puerta y se apresuraba a abrir la reja, cuando lo hizo, se abalanzó a Maxi y lo abrazó muy fuerte. – ¡Mi pequeño!, te extrañe mucho. – Si claro, apenas vivía sin el… por eso no quiso ser masoquista y ni me llamó. ¿Cómo puede ser tan hipócrita?, bueno, no me sorprende. Lo que le dije ayer era verdad, no me sorprende nada que haga.
Entramos, y por suerte su noviecito no se encontraba en casa. Hablamos un poco, porque ella quiso disculparse por cómo se había comportado ayer. Como siempre le dije ‘Ok, da igual mamá’. Y me fui con mi novio devuelta a casa.
– Amor, no tienes planes para mañana, ¿verdad? – me preguntó Jackson en cuanto entramos a la casa.
– No, ¿por qué? –
– Nada. Pensé que podríamos salir… –
– Claro. –
Tuve un leve presentimiento de que algo olvidaba… pero supongo que no debe haber sido muy importante, si no, Jackson me hubiera acordado, él si tiene buena memoria.
En la tarde vimos películas y Jackson me comentaba de los chicos de la banda… cada día estaban más locos esos chicos, pero eran adorables.
– Sabes qué estaba pensando en algo… – dije de pronto.
– ¿En qué? –
– No tengo una polera de 100 Monkeys. – puse una cara de horror, Jackson se rió de mi.
– ¿Y? – preguntó divertido.
– Y soy la fan número uno, debería tener una… – fruncí el ceño. Era algo ridículo, pero realmente recién me había dado cuenta… ¿cómo soy tan mala novia?, mínimo tener una polera de la banda de tu novio de más de un año, ¿no?... qué desconsiderada.
– Ben conoce a una chica que diseña poleras, creo que he visto que tiene nuestras, si quieres le pregunto y… –
– Genial, me conseguiré con Ben. No te preocupes tú… – le di un pequeño beso.
– Bueno… como quieras. – rió. –
– ¿Qué es tan gracioso? –
– Tu repentina preocupación por la banda. –
– Lo dices como si fuera una chica sin corazón que no ama profundamente a su novio y a su banda… – dije con un fingido tono de horror.
– No es eso, pero… da igual si tienes una polera o no, sé que te gusta la banda, y vas la mayoría de las presentaciones y eres mi novia, no necesito una polera para recordarlo. – se encogió de hombros.
– Bueno, yo sólo quiero una polera… ¿es muy malo eso? – puse cara de inocente y me acerqué a él.
– No me mires así… –
– ¿Por qué? –
– Me haces sentir malvado. – rompí en risas. Malvado él… qué modesto, ¡es el mejor hombre que pisa esta tierra! -claro, porque mi papá ya no está, entonces él queda para otra categoría como el mejor- Sin Jackson no sé que habría sido de mi… lo más probable es que siguiera encerrada en esa casa, volviéndome loca con mamá… luego con la muerte de papá hubiera estado peor… y sin apoyo, -bueno, excepto el de mis amigas incondicionales- sería horrible, tendría una vida asquerosa. Jackson es la luz que ilumina cada uno de mis días, porque hasta el más tormentoso, a su lado es soleado… es definitivamente un pilar esencial en mi vida, y lo amo, como nunca antes amé a un novio.
Podría decir sin dudas… que es el amor de mi vida.

domingo, 2 de agosto de 2009

Chapter Number Twenty:

– Bueno, eso mismo venía a contarme. Se viene a vivir a la ciudad. – Lo miré e hice una mueca de horror. – Y bueno… en la mañana me llamó por teléfono, no sé como lo consiguió… creo que con Ben… y me preguntó la dirección, dijo que quería hablar conmigo. – se encogió de hombros.

– Ok, primero, Ben me las pagará… y en segundo lugar… ¿qué te importa si se viene a vivir acá o no? – gruñí. – Maldita esqueleto oxigenada. –

– Bueno… Nath, deja tus celos. Supongo que hace mucho fueron novios, ¿no Jack? – dijo Katt, tratando de calmarme.

– Por supuesto, hace unos 4 años… y duramos bastante poco, ya se lo dije a Nath… pero… –

– ¡Pero es que esa chica te persigue! – le interrumpí. Jackson rió de mi expresión.

– Sabes que no tienes por qué estar celosa. ¿Acaso te he dado motivos alguna vez? – preguntó dulcemente.

– No. – dije frunciendo el ceño, y miré hacia el suelo algo cohibida. Claramente no tenía dudas de él, si no de ella. Pero bueno, no me voy a poner a discutir por estupideces, menos en frente de mi amiga. Lo cuál me hizo recordar…

– ¡Katt! – grité, ella se sobresalto un poco por mi cambio y el grito de repente, pero me miró atenta. – Ya está listo todo para el cumpleaños de Rob. –

– Antes que te pongas a alegar, debo dejar claro que estás invitada – dijo Jackson

– ¿Ya tienen planes para él? – dijo con la cara un poco apenada.

– Si. Haremos una fiesta el martes. –

– Bueno. No importa, le llevaré una sorpresa de todas formas. – dijo resignada.

– Como quieras. Seguro estará encantado, no deja de hablar de ti… –

– ¿En serio? – dijo mi amiga sonriendo.

– Apuesto a que no es más fastidioso que Katt hablando de él… – le dije a Jackson.

– No lo creo – me discutió él.

– Se nota que no la has escuchado todos los días – seguí yo.

– ¡Ya basta!, son unos… – mi amiga hizo una mueca al no encontrar la palabra adecuada. – ¡Poco románticos! – finalizó, haciendo que mi novio y yo rompiéramos en risas.

Minutos más tarde, mi amiga se despidió y abandonó la casa. Mientras, con Jackson hablábamos sobre qué debíamos hacer con Maxi. Claramente no se podía quedar a vivir por siempre acá… qué mas quisiera yo.

– Vamos a hablar con tu mamá. – sugirió él.

– ¿Y si la llamo por teléfono mejor? – dije con cara desanimada, una visita a mi madre era lo que menos quería ahora.

Aunque hoy no fue para nada como esperaba, quería un domingo tranquilo y relajado. Y resulta que primero estuvo esa rubia desagradable y luego Katt tan emocionada -no es que me haya molestado, para nada, es una gran amiga, sólo no tenía en mis planes su visita-, y ahora, ¿ir a casa de mamá? Mmm…

– Bueno, podríamos ir hoy o mañana… como quieras. Pero supongo que una charla por teléfono no sería lo mejor Nath. –

– Lo sé. – hice un puchero. – ¿Te quedarías con Maxi un par de horas? Prefiero ir sola… creo que hay cosas que debemos hablar las dos solas. –

– No hay problema. Cualquier cosa me llamas. – dijo mi novio y luego me abrazó. Me dirigí a mi habitación, mientras él fue a la sala donde se encontraba Maxi ahora, viendo algo en la tv.

Me cambié a una ropa algo más cotidiana, me despedí de los chicos y entré a mi automóvil.

Lamentablemente mamá vivía bastante cerca -era algo muy positivo cuando yo vivía allí, y papá… hacía las visitas con Jackson más sencillas y fáciles.- Pero ahora, que no había casi ningún motivo por el cuál asistir a esa casa -ya que el único motivo que quedaba se encontraba en mi casa jugando videojuegos con mi novio- la cercanía, era un desagrado.

– Hola Nath. – me saludó fría cuando llegué a su casa.

– Hola. – dije con el mismo tono. Entramos a la casa y me encontré con que no estaba sola, se encontraba con su amante, ahora novio.

– ¿Cómo estás Nath? – me saludó con una sonrisa. Hice caso omiso a sus acciones.

– Escucha mamá, vengo a hablar algo rápido y no quiero discusiones, ¿si?, me quiero ir luego a casa. – dije hablándole solo a ella, dándole la espalda al tal Peter.

– Con tu padre no te educamos mal Nathalie, saluda. – dijo ella fría. Me giré un poco hacia el tipo y le sonreí cínicamente.

– Hola. Estoy muy bien, gracias. ¿Y tú?, Oh, espera, no me importa. Con permiso. – y me dirigí a la cocina, esperaba que mamá me siguiera y que acabáramos con esto luego.

Así lo hizo, escuché que le decía a su novio algo así como “Discúlpala, no sabe lo que hace”. Seguro, si yo no sabía lo que hacia, ¿entonces ella qué?, por supuesto… ella siempre estaba bien. Típico de mi madre.

Entró a la cocina y se sentó frente a mí.

– Ni si quiera has llamado para saber de Maxi. –

– Supuse que si pasaría algo malo deberías haberme llamado, así que no les quise arruinar la diversión. – dijo sin inmutarse.

– Bueno, pero de todas formas es tu responsabilidad como madre. – la reproché. – Por eso estoy aquí… me encantaría que viviera por siempre conmigo, pero tú eres su madre, no yo. –

– ¿Está bien? – Recién ahora fingía interés…

– Por supuesto que lo está. –

– Bueno, podrías traerlo mañana… esta noche estaré muy ocupada con Peter. – dijo sin vergüenza. Hice una mueca de asco.

– No digas más, no quiero detalles. – fruncí el entrecejo. – Mañana a mediodía lo traeré… pero cuando quiera puede ir a visitarme, lo sabe. Así que no le prohíbas nada, ¿está bien? –

– No voy a quitarte el derecho de ver a tu hermano Nath. –

– Ya me espero cualquier cosa de ti. – Le dije firme. A ella no pareció importarle, pero bajó la vista.

– ¿Eso es todo lo que tienes que decirme? –

– Si. Adiós. – me levanté y al pasar por el living no tomé en cuenta a Peter, pasé de largo y salí lo mas rápido posible de ese lugar.

Chapter Number Nineteen:

Al otro día desperté bastante tarde, eran las 1.00 pm. ¿Cómo dormí tanto?, ni siquiera me dormí tarde ayer… bueno, de todas formas no está mal, me sirve para descansar.
Jackson no estaba a mi lado, supuse que estaría despierto hace bastante tiempo, así que me fui directamente al baño a tomarme una ducha para despertarme bien.
Al terminar, sequé mi cabello y me vestí, unos pantalones sueltos y cómodos, y un polerón una talla más grande que la que ocupaba usualmente. Perfecto para un día como hoy, en el cuál no planeaba salir, sólo pasar un día relajado y tranquilo en casa. Me puse pantuflas, que claramente son más cómodas que algún otro calzado, y bajé las escaleras, al llegar al primer piso, me giré hacia la sala y vi algo, que obviamente, hoy no esperaba en lo absoluto.
– ¡Nash! – gritó la chica al verme. Genial, ahora tengo nuevo nombre.
– Es Nath, Tiffany, Nath. – refunfuñó Jackson a su lado.
Así es, la adorable rubia estaba de vuelta, y en casa. Y a estas horas. ¿Qué diablos le pasaba a esta chica?
– Hola – dije con la mejor sonrisa cínica que pude demostrar.
– Linda ropa. – dijo ella.
– Muchas gracias. Es de la última colección primavera-verano. – dije sonriendo sarcásticamente. Jackson rió, y fui a su lado, él pasó su mano por mi cintura, y se me ocurrió una gran idea. Lo tomé del cuello y le di un beso que a ambos nos dejó sin aliento, casi jadeando. Y obviamente a la rubiecita le debe haber molestado.
– Permiso, no he desayunado. – le sonreí cínicamente y me fui casi riendo a la cocina, hubieran visto su bronceada cara con los ojos como platos y con la boca casi hasta el suelo, si no cayera tan mal, me hubiera dado vergüenza hacer eso frente a ella, pero las cosas no son así, y, de hecho… fue muy divertido.
Mientras comía un trozo de pastel que había en el refrigerador, Jackson entró a la cocina.
– ¿Dejaste a tu amiguita sola? – le pregunté, y tomé un sorbo de café.
– Ya se fue. – sonrió y se sentó frente a mi.
– Oh, ¿y no se despidió de mi?, qué mal educada. – refunfuñé.
– Dijo que estaba apurada. Y yo no insistí, no creí que te fuera a molestar. – rió y yo volteé los ojos. – ¿Qué fue eso en la sala? – preguntó.
– Sólo le aclaro un poco más las cosas. –
– ¿De qué hablas? – dijo enarcando una ceja. – Sabe perfectamente que estamos juntos. –
– Pues a nadie le hace mal un recordatorio, ¿o no?, si te molestó, bueno lo siento… nunca más te beso, si así lo quieres. – me encogí de hombros. Jackson rió y se dio la vuelta, y me abrazó muy fuerte y comenzó a darme besos en la mejilla.
– No seas tonta, nunca querría eso. –
Estuvimos así bastante raro, pero de pronto alguien se aclaró la garganta y ambos miramos hacia la puerta de la cocina, era Maxi.
– Que asquerosos – hizo una mueca – y yo que tenía hambre. –
Nos separamos de inmediato y yo seguí mi desayuno, con Maxi acompañándome ahora. Jackson salió a hacer algo “urgente”. Eso dijo él, aunque no tengo idea de qué se tratará.
– ¿Qué hacía esa rubia acá? – preguntó Maxi de pronto.
– ¿La viste?, ¿Por que no bajaste? –
– Es que no me cae bien, esperé que se fuera… tardó unos minutos, y luego bajé. –
– ¿Se fue enojada? – le dije sonriendo.
– Un poco… ¿Tú le dijiste algo? –
– No. ¿Cómo puedes creer eso de tu dulce hermana mayor?, Yo soy muy educada Maxi, tú lo sabes… – le dije irónicamente. Él sólo rió y seguimos con nuestra comida.
Más tarde llegó Jackson, y con pizzas.
– Genial, me leíste la mente. No quería cocinar hoy – le dije mientras recibía la pizza de sus manos y le daba un pequeño beso. – ¿Cómo te fue? –
– Bien. – No dijo más. Bueno, no soy una persona entrometida, si no me quiere decir, que no lo haga… por mi está bien.

Habían pasado un par de horas desde el desayuno, así que comenzamos a devorar la pizza de inmediato los tres.

– Amor –
– ¿Sí? – preguntó Jackson
– ¿Cuándo es el cumpleaños de Robert? – dije recordando a Katt, y su petición.
– En dos días más. –
– Ahá. –
– Dile a Katt que con los chicos ya le tenemos preparado algo así que, que no se preocupe. – Lo miré sorprendida, él solo rió – Y claro, también está invitada. Así como las demás chicas y tú por supuesto. –
– Genial, se me ocurren un par de cosas… – en ese momento, me interrumpió el timbre. – Yo voy. –
Abrí la puerta y mi amiga se me tiró encima, casi me asfixiaba con su gran abrazo y aparte, gritaba en mi oído.
– Katt… no pue-do respi… rar. – logré articular.
– Oh, lo siento. – Me soltó de inmediato, ambas reímos – Es la emoción, perdón amiga… – seguía disculpándose.
– Bien, vamos a la cocina y me cuentas todo, con lujo de detalles. –
– Ok. –
Entramos a la cocina, y Katt se sorprendió de ver a los chicos allí.
– Hola chicos – sonrió y saludó a cada uno. Luego ocupó lugar al lado de Maxi.
– ¿Quieres pizza? – le ofrecí.
– Claro. – sacó un trozo.
– Bien, empieza. –
– ¿No les importa? – dijo ella mirando a Maxi y a Jackson. – Será una larga historia. –
– Rob me contará de todas formas, así que a mi no me molesta. – dijo Jackson sacando otro trozo de pizza.
– No tengo nada mejor que hacer. – dijo Maxi, y todos reímos.
– Bien, primero fuimos a ver una película romántica… – Jackson y yo reímos. – ¡Hey!, no sean así. – nos reprendió ella.
– Katt, qué cursi… – dije yo.
– Bueno, Rob y yo tenemos corazón, ¿si?, no tiene nada de malo ver una película romántica de vez en cuando. –
– Qué aburrido Rob… creí que te llevaría a un lugar más entretenido. – dijo Jackson, tratando de sonar decepcionado de su amigo.
– Bueno, eso no es todo, déjenme seguir contándoles.

Estuvimos aproximadamente una hora escuchando la historia de Katt, luego del cine fueron a un parque, y luego a la casa de Rob, él cocinó algo para mi amiga. Otro punto a favor. Resumiendo, fue genial. Y me alegro por Katt, por que se merece a un chico bueno, y según se… Rob lo es.

Después de la gran historia de la cita de Katt y Rob, conversamos un poco sobre qué habíamos pasado estos días, mientras que Maxi subió a ver televisión.

– Ah, sí… y hoy vino una amiga de Jackson a visitarlo. –
– ¿Quién? – mi amiga abrió sus ojos como platos.
– No es nada… – dijo Jackson.
– Tiffany. Una chica que parece, perdón… es modelo. –
– Con que… ¿amiga? – volvió a preguntar.
– Ex novia. – respondí gruñendo. Jackson y Katt rieron. – Por cierto, ¿cómo llegó acá esa rubia? Se suponía que sólo se quedaba un día, ¿no?, ¿Y cómo supo dónde vivías? – le pregunté a mi novio.