jueves, 10 de diciembre de 2009

Chapter Twenty Seven:

Luego de charlar un rato, decidimos levantarnos. Jackson dejó que me duchara primero, así que así lo hice, y luego bajé a preparar desayuno, mientras él se duchaba.

– Entonces, ¿iremos a la joyería hoy? – preguntó mi novio mientras se sentaba en la mesa, la cual ya estaba lista.

– ¿Cuál es el apuro? – le pregunté aguantándome la risa.

– Bueno, si no lo quieres me lo dices y se acaba el asunto. – contestó apenado.

– Te dije que sí lo quería. –

– ¿Entonces, cuál es tu no apuro? – preguntó arqueando una ceja, yo sólo rodeé los ojos.

– No me gusta usar anillos… – confesé. Era cierto, nunca andaba con anillos, supongo que él lo había notado.

– Algún día te casarás, ¿no es así?, Aunque no sea conmigo… algún día lo harás, ¿no? –

– Supongo. –

– Entonces tendrás que usar uno de todas formas. Es mejor si te acostumbras de antes. –

– Buen punto. –

Así que, como ganó, no tuve opción que aceptar ir a la joyería. Lo cual no parecía tan terrible de todas formas, ayer quedamos en que sería anillo de compromiso… más o menos a muy largo plazo. Ambos concordamos en que no nos casaríamos pronto.

Mientras pensaba en cómo sería nuestro paseo ésta tarde, el celular de Jackson sonó, él miró la pantalla, y salio de la cocina para hablar. Yo seguí comiendo relajadamente, mientras seguían pasando por mi cabeza miles de ideas. Pero hubo una en especial que me dejó… algo rara.

Recordé la noche anterior al día que Jackson me pidió matrimonio. Más bien, la pesadilla que tuve. Aquel que parecía una escena de una boda. Mi boda.

Jackson estaba vestido de traje, y también estaba papá, y caminábamos lentamente por una alfombra larga, había mucho público… y mi vista se nublaba, papá me decía “No llores hermosa”, mientras, yo limpiaba mis lágrimas y luego volvía a mirarlo, pero no estaba, luego caminaba sola… y el público se había ido, sólo estaban Maxi, mis amigas y mi madre besándose asquerosamente con su novio. Y Jackson, me esperaba sonriente, pero yo gritaba horrorizada, y decía “¿Dónde está papá?, ¿Dónde fue?”

Esa horrible pesadilla… lo peor es que, todo era cierto. Papá no estaba, mamá estaba con su novio, y menos mal no los he visto besarse asquerosamente, pero no dudo que lo hagan… y Jackson, que ahora me había pedido matrimonio.

– ¿Amor? – me percaté de que Jackson estaba en frente mío, pasando su mano frente a mi.

– ¿Ah? – le pregunté, aclarando mi cabeza un poco más.

– ¿Te pasa algo?, Estás algo distraída… –

– Eh… no, sólo pensaba – le sonreí, y traté de parecer lo más normal posible.

– ¿Segura?, tienes mala cara… –

– Eh… - fruncí el ceño - No, estoy bien, sólo me duele un poco la cabeza. –

– OK, ¿quieres algo? – me preguntó preocupado, y tomó la temperatura de mi frente. Seguramente estaba bien, esto no tenía nada que ver con un dolor de cabeza. Ojala fuera sólo eso…

Al final, me tomé una pastilla, que no necesitaba, pero lo hice para tranquilizar a Jackson. Y luego fuimos de compras al centro comercial. Jackson había recibido una llamada de no tengo idea quién, pero estoy segura de que tenía que ver con nuestra salida.

– ¿A qué vamos realmente? – le pregunté yo, mientras lo miraba manejar, con una sonrisa de oreja a oreja.

– Hace rato me llamó Tiff. –

– ¿Estás bromeando? – lo interrumpí.

– Tú sólo escúchame. - hice un mohín, me cruce de brazos y escuché atenta. - me dijo algo que quizás te pueda interesar. –

– ¿Qué cosa? –

– ¿Recuerdas que es modelo? - asentí con la cabeza - bueno, en su compañía hay varias, como decirlo… especialidades. Están las modelos, las chicas de detrás de escenas, maquillistas, y por último, pero no menos importante, las diseñadoras. –

– Ok, ¿y eso qué tiene que ver conmigo? –

– Bueno, ¿tú no querías ser diseñadora? –

– Si, pero… aún no termino el instituto Jackson, además no pretenderás que… – trabaje con esa perra – haga un trabajo para el cual no estoy realmente capacitada, amor. – le dije dulcemente. ¿Yo trabajando con la señorita ‘Wanna be Paris Hilton’? No, gracias, prefiero limpiar inodoros.

– ¿No puedes agradecerme por tener contactos así simplemente, y acompañarme, y ver qué sucede?, ¿Qué pierdes con intentar?, No, ni si quiera eso… con ver una opción. ¿Te cuesta mucho? –

– No. - hice un puchero - Lo siento. Y gracias… Pero dudo que… –

– No digas nada aún. Después de ver todo me dices qué opinas. ¿OK? – me interrumpió.

– Está bien, está bien. Pero no prometo nada. – Le advertí.

– No estoy pidiendo que lo hagas. – sonrió, y no me había dado ni cuenta, cuando ya estábamos en el estacionamiento del centro comercial. Habíamos llegado.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Chapter Twenty Six:

Mi novio terminó su comida, y nos quedamos conversando mientras yo lavaba la loza. No quise dejar que me ayudara esta vez.

– En serio, puedo ayudarte a secar aunque sea… – dijo él.

– No. Son unos cuantos platos Jackson, no es el gran esfuerzo. – reí. – ¿Por qué no vas a la habitación y te pones cómodo?, Te tengo otra sorpresa. –

– ¿Otra más? – dijo sorprendido, y luego se le escapó un bostezo.

– Si. ¿No estás agotado, verdad? – le pregunté algo tímida.

– N-no… ¿por qué? – preguntó, ahora sin entender nada, lo que provocó risa en mi.

– Tú sólo ve a la habitación. – dije mientras me giraba hacia él con un plato y un paño en la mano. Estaba terminando con la loza.

– Ok. Pero no te demores mucho, me tienes intrigado. – caminó hacia mi, me dio un pequeño beso y subió las escaleras rumbo a nuestra pieza.

Terminé de ordenar en la cocina, e imité a Jackson. Entrando rápidamente hacia el baño, sin decirle una palabra mientras pasaba por la habitación. Debía apresurarme, no quería arruinar la sorpresa. Aunque… por otro lado, en verdad estaba muy nerviosa. Esta era mi primera vez, pero estaba decidida. No quería, no podía dejar que Jackson pensara que no lo amaba lo suficiente. Pero sé que con la respuesta que le dí hoy, pensaría eso de todas formas… las cosas no podrían seguir igual. ¿Y qué mejor que demostrárselo así? Es decir, para mi es algo extraño, pero sé que es una buena manera. Y ya no creo que le queden dudas después de esto. Ya que significará demostrar nuestro amor, entregarnos por completo, sin miedos. Que es justo lo que nos hace falta.

Luego de mentalizarme, comencé por cambiarme de ropa, ya que mi atuendo no era nada ‘sexy’, y sin duda debía serlo para este momento. O… al menos eso creía yo. No soy la más experta, pero hay cosas que son fáciles de deducir.

Al salir del baño, Jackson estaba tumbado en la cama con la vista puesta en mí, no pude evitar desviar la mirada y sentir como el rubor se apoderaba de mi rostro.

– ¿Te gusta? – pregunté algo tímida, señalando el pequeño atuendo de lencería que traía puesto.

Jackson solo sonrió coqueto y se levanto de la cama, se fue acercando lentamente a mí, sin que sus ojos dejaran de mirar los míos. Me rodeo con sus brazos y me acerco a él, los temblores que estremecían mi cuerpo en ese momento desaparecieron, ahora solo quedaban las mariposas que revoloteaban incesantes por mi cuerpo y que amenazaban por subir hasta mi garganta.

Y ya no importaba nada más que él y yo en esos momentos. No era la primera vez que estábamos en estas circunstancias, pero no habían sido muchas las ocasiones en que yo había permitido llegar tan lejos. Es que simplemente no me gusta que la relación se convierta sólo en eso. Pero de vez en cuando… no está nada mal.

Mi novio comenzó a llevarme hacia la cama lentamente, y sin despegar ni un segundo nuestros labios, con sumo cuidado, quedé recostada. Entre la cama y él. No tenía escapatoria, pero realmente tampoco la necesitaba, ni la quería.

Yo me separé de sus labios unos momentos para poder respirar, pero parecía que él no necesitaba lo mismo, así que comenzó a esparcir suaves y dulces besos en mi cuello, que con el tiempo se fueron haciendo más sensuales y apasionados, y cuando ya me sentía lista, volví a atacar sus labios, siendo yo ahora la que tomaba el control, o más bien, la que estaba más deseosa; y me las arreglé para concentrarme en quitarle la polera que cubría el torso de Jackson, dejando sus abdominales al descubierto, haciéndome perder la razón un segundo. Sólo porque no me dio mas tiempo, ya que con un rápido movimiento nos sentó a ambos, dejando nuestras frentes unidas, y lo único que se escuchaba en la habitación eran nuestras respiraciones aceleradas.

– Te amo – le susurré, mientras nos mirábamos a los ojos.

– Yo también – respondió él, con una gran sonrisa.

Luego me besó apasionadamente, como siempre lo hacía, pero ésta vez había algo diferente. Algo era muy especial en ésta ocasión.

Pocos minutos demoramos en quedarnos sin nada sobre nuestros cuerpos, mi lencería y su pijama estaban esparcidos por la habitación, y ahora éramos uno solo, demostrándonos nuestro amor en la expresión más grande que existe.

Al otro día, cuando desperté, estaba abrazada al pecho de Jackson, tapada con la sábana, mientras él jugaba con mi pelo. Era como una típica escena de película romántica. Sólo que esto era verdad, él era mío, no era una pantalla. Era real.

– Buenos días hermosa – me saludó, dándome un beso en la frente.

– Hola amor. –

– ¿Cómo amaneciste? –

– Genial, ¿y tú? –

– Mejor que nunca. –

– ¿Y qué haremos hoy? – pregunté entusiasmada, cambiando mi posición para poder mirarlo mejor. Cada día me sorprendía más de lo hermoso que es.

– No lo sé, ¿qué quieres hacer tú? –

– ¿Puedo elegir? – sonreí ansiosa.

– Claro. Ayer fue toda atención para mí, y se supone que era el aniversario de ambos. Así que hoy es tu turno. –

– También disfruté ayer… – reí, y el sonrió tiernamente, captó perfectamente a lo que me refería – pero si lo ofreces así… no me queda más que aceptar. – Sonreí y me incliné un poco para besar sus labios.

– Y bien, ¿qué tienes pensado? –

– Antes de decidir eso, te quiero preguntar algo. - él asintió, frunciendo el ceño, siempre lo hace cuando nota que quiero hablarle algo serio - ¿Qué hiciste con el anillo que me querías dar ayer? –

– ¿Por qué? –

– Sólo pregunto. – seguí mirándolo seria. Él seguía con su ceño fruncido. Y nos quedamos en silencio. – ¿Y bien? – dije para romper el silencio, y que retomáramos la conversación. Quería saber la respuesta.

– Lo devolví a la joyería. No lo querías. – dijo él desanimado. Creí que lo había hecho enojar de nuevo, pero no fue así. Se quedo pensando uno segundos, y luego volvió a mirarme, y acarició mi cabello. – ¿Por qué preguntas pequeña? –

– Oh… no, por nada. –

– ¿Acaso lo quieres ahora?, porque… porque lo puedo ir a buscar cuando quiera Nath, sólo debo vestirme e ir a la joyería… – hizo un ademán de levantarse, pero no lo dejé.

– No te vayas. – le dije con voz dulce. – Quizás… - suspiré - quizás no sería nada terrible llevarlo en mi mano. Pero sólo como anillo de compromiso. No como anillo de ‘nos casamos mañana’. – le expliqué tan dulce como pude. Y luego subí mi mano para acariciar su rostro.

– Está bien. Como tú quieras. Mi idea tampoco era que nos casáramos ahora mismo… – dijo Jackson, con una sonrisa tremenda. Creo que esto era importante para él.

– ¿Ah no? –

– Claro que no. Todo debe ser a su debido tiempo. –

– Tienes mucha razón. – le respondí.

– Pero podríamos ir a la joyería hoy mismo. –

– Por supuesto que sí. – reí, y él me imitó.