miércoles, 8 de abril de 2009

Chapter Number Twelve:

Charlamos un rato más, de verdad me agradaban estos chicos. Aunque Joe… no hablaba mucho, y cuando lo hacía parecía muy egocéntrico. Pero bueno, no le tomé mucha importancia.
Al rato, nos despedimos de los chicos y Denisse, ésta última me hizo prometer que vendría más seguido. Y lo hice, no había sido tan aburrido como pensé, la verdad, fue bastante bueno haber ido, y además, tendría noticias para Soph, podría regresar luego con ella. Eso le encantaría.
Con Jackson, decidimos dejar a Maxi allí un rato. Quedamos en ir a buscarlo luego, mientras, él y yo nos dirigíamos a casa de mamá. Pensándolo mejor, decidí que Maxi pasaría unos días en casa con nosotros, le preguntamos a él y aceptó encantado.
– ¿Quieres que me baje yo a buscar las cosas de Maxi? – dijo de pronto Jack, mientras conducía camino a casa de mamá.
– Eh – me quedé pensando un rato, ¿qué seria lo mejor?... – No, vamos los dos. Porsiacaso, pero no creo que mamá esté de mal humor. Por lo menos en la tarde no lo estaba. –
– Si, pero… ¿si está con ese tipo? –
– ¿Podrías golpearlo por mi? – pregunté medio en broma. Él solo rió y yo hice lo mismo.
– Por ti lo que sea – dijo al final.
Obviamente no le iba a pedir que hiciera eso de verdad, y seguro el tipo estaría allí todavía con mamá, pero qué mas da, solo iríamos a buscar un bolso con ropa de Maxi y un par de cosas más. No sería una visita larga.
– Y… ¿te cayeron bien los chicos? – le pregunté a Jack para cambiar de tema.
– Si… se veían buena gente, lo noté desde hace mucho. – dijo él amablemente.
– ¿Desde cuándo? –
– Desde el día del funeral. –
– Oh, claro. –
No dijimos nada más por unos minutos, y luego llegamos. Sentí el acto un poco repetitivo, pero no me sentía igual que en la tarde, ya que ahora estaba con mucha rabia, y sin esa duda que tenía sobre qué me iba a decir mamá.
Nos bajamos y nos dirigimos a la reja, tocamos el timbre. En pocos momentos mamá abrió la puerta y se dirigió a la reja, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, pero nos dedicó una sonrisa cuando llegó a la reja y comenzó a abrirla.
– Me alegro que hayan vuelto – dijo ella, su voz sonaba ronca.
– No nos quedaremos mucho – dije yo, tratando de sonar lo más indiferente posible.
Finalmente abrió, pasamos y trató de abrazarme, pero la aparté enseguida. Se sorprendió un poco, pero sin embargo, se hizo a un lado para que pasáramos mientras cerraba la reja. La puerta estaba abierta así que entramos de inmediato, no había rastros del tipo. Lo cual me alivió un poco.
– ¿Qué quieres hija?, ¿En qué te puedo ayudar? – dijo mi madre mientras cerraba la puerta con una mano y se volvía a nosotros.
– Sólo venimos a buscar unas cuantas cosas de Maxi y nos vamos. No necesito ayuda, sé dónde están sus cosas. – dije yo, mirándola fríamente a la cara.
– ¿De Maxi?, ¿Porqué?... ¿Qué planeas hacer con él Nath? – preguntó, ahora preocupada.
– Se quedará conmigo y Jackson por unos días. Sabes, no quiero que pase por esto solo. –
– Él no sabe nada, Nathalie. Es sólo un niño, no le voy a decir eso, no tiene nada que ver. – dijo ella.
– Genial, gracias. Ahora se lo tendré que decir yo. –
– No, no lo hagas… por favor. – Me suplicó ella. Miré a Jackson, quien me veía con el ceño fruncido. Si, quizás no era muy buena idea decírselo. No lo sé.
– Bueno, lo pensaré… ahora iré a buscar sus cosas. – dije, y tomé a Jackson de la mano, para que me siguiera. Mamá no dijo nada. Sólo se quedó allí parada.
Llegamos a la habitación de Maxi, y fui directo al clóset, y saqué el bolso más grande que encontré.
– Aparte de ropa, ¿qué más debemos llevar? – preguntó Jackson, mientras me miraba sacar ropas de los cajones de la cómoda y del closet.
– Eh – me detuve un momento, mirando a mi alrededor – ésos juguetes, y su almohada. No puede dormir sin ella. –
– Ok – tomó las cosas que le indiqué y las sostuvo, esperando a que yo terminara de sacar la ropa necesaria. Luego dejé el bolso sobre la cama, y aprovechó a echar las cosas que sostenía. Cuando terminamos, Jack tomó el bolso y salimos de la habitación. Mamá nos esperaba sentada en la sala, y se paró de inmediato al verlos entrar a ésta.
– ¿Cuánto tiempo se va a quedar con ustedes Maxi? – dijo, mirando el gran bolso que sostenía Jack.
– No lo sé. ¿Importa?, Tendrás más tiempo a solas con tu noviecito. –
– Hija, sabes que ustedes están primero que todo – dijo ella.
– Mamá estoy… realmente harta de tus mentiras. Por favor. – le dije muy seria y levantando un poco la voz. – Te llamaré antes de venir a dejarte a Maxi, no quiero venir a casa y encontrarme con una sorpresa, o que no estés. ¿Nos abres? – Ella sólo asintió, con cara de apenada, pero claramente no tenía nada que decir. Nada en absoluto, sabía que estaba en todo mi derecho. Y de todas formas, Maxi me quería más que a ella, claro. Es una pésima madre, y la verdad, me alegro que mi pequeño hermanito se haya dado cuenta. Salimos rápidamente de la casa de mamá, y nos metimos al auto. Respiré aliviada en el asiento del copiloto. Esto había sido mucho más calmado de lo que había esperado.
Al llegar a nuestra casa, Jackson me ayudó a arreglar la habitación para Maxi, dejamos todas sus cosas en ella. Luego, Jackson se puso a cocinar, dijo que teníamos que darle un buen recibimiento a Maxi, y estuve de acuerdo, así que cuando faltaba poco para que la cena estuviera lista, fui en auto a buscar a Maxi a la casa de los Jonas. Esta vez no me quedé mucho, solo cruzamos un par de palabras con Nick, Denisse y ahora el señor Kevin estaba en casa, asíque aproveché de saludarlo también. Luego, nos fuimos con Maxi de vuelta a casa.
– ¿Porqué Jackson no vino contigo? – me preguntó mi hermanito, mientras íbamos de camino a casa.
– Se quedó haciendo la cena, para darte la bienvenida – dijo yo sonriéndole.
– ¿Es broma?, ¿Tu novio cocinando? – comenzó a reír.
– No seas malo, ha mejorado mucho. De verdad. – dije yo, riendo un poco también.
– Bueno, pero no me obligues a comer si sabe mal. – dijo él.
– Está bien, prometo no hacerlo. –
Llegamos a casa, y Jackson recibió a Maxi con un abrazo, y su singular saludo con el puño, claro. Después pasamos a la cocina, y estaba todo servido, a Maxi le gustó mucho la comida, al igual que a mí. No sé como ni cuándo, pero Jackson había aprendido recetas bastantes ricas, y le quedaban fantásticas.
Cuando acabamos con toda la comida, nos fuimos a dormir, Maxi adoró la pieza que arreglamos para él, dijo que era como estar en casa. Nos quedamos viendo televisión con él en su pieza, todos recostados en la cama, aunque Maxi estaba bajo la tapa, claro. Cuando él se durmió, me paré con cuidado, y vi que Jackson se estaba quedando dormido también, pero le hablé bajito y salió de la pieza conmigo, luego nos fuimos a acostar y nos dormimos muy luego. De verdad había sido un día agotador, lleno de muchas emociones.

lunes, 6 de abril de 2009

Chapter Number Eleven:

Quedó tanto o más sorprendido que yo. Si bien sabía como era mi madre, era algo que sorprendía y ponía mal a cualquiera.

– Vaya, es… algo sorprendente. – dijo mi novio, y yo sólo asentí. – ¿Qué piensas hacer con Maxi? – preguntó de pronto él. Y yo me quedé mirándolo sorprendida. Maxi, claro. Cómo no lo pensé antes. ¿Dónde iría hoy?, ¿A casa?... No, mamá está más loca que nunca no conviene. Pero entonces, ¿lo llevo a casa? Aww, esto es complicado.

De pronto interrumpieron mis pensamientos, unas risas dentro de la casa, luego salieron tres chicos, se dirigían hacia nosotros. Vaya, más en que pensar. Pero por lo menos ya conocería algo a los chicos misteriosos.

– Hola chicos, perdonen la demora – dijo el chico más alto, de rizos. Ahora que no estaban tapados, se podían distinguir mejor.

– Está bien, no importa – dije yo, incorporándome de inmediato. Jackson hizo lo mismo. Mientras, los chicos se acercaron más a nosotros, y quedamos de frente.

– Mucho gusto Nath, seguro ni te acuerdas de nosotros – dijo riendo, el chico que parecía ser el menor, era el más bajo, aunque por muy poco. Tenía rizos también, pero su cabello era de un color más claro que el de los demás.

– Pues, la verdad no – dije yo avergonzada.

– No hay problema – dijo nuevamente el chico más alto, ahora que estábamos cerca, pude notar que tenía unos ojos verdes hermosos. – Yo soy Kevin – y estiró su mano, para saludarme, y estreché su mano, claro.

– Mucho gusto – le dije sonriendo. Debía admitirlo, sus ojos verdes me derretían un poco, siempre he tenido esa debilidad con los ojos verdes, pero claro, esta había empezado cuando conocí a Jackson. En fin, esa es otra historia. Luego de saludar al chico más grande, Kevin, el otro chico, de pelo oscuro y alisado a medias, se acercó a nosotros.

– Yo soy Joe, mucho gusto – dijo él, acercándose a mi, para besar mi mejilla. Me sorprendí un poco, pero no me molestó. Solo le sonreí. Luego Kevin, le propinó una mirada severa a su hermano, como si hubiera hecho algo muy desubicado, yo no encontré que fuera tan así, sólo es un saludo, nada fuera de lo normal. Bueno, lo dejé pasar, al igual que ellos y Jackson, ya que cuando lo miré me estaba sonriendo, no parecía para nada celoso ni mucho menos.

Claro, ahora faltaba el otro hermano, se acercó un poco a mi y quedamos en frente.

– Hola, yo soy Nick – me saludó con la mano y me sonrió. Se notaba que era el más tímido de los tres.

– Mucho gusto, me alegra haberlos conocido bien al fin – dije yo.

– Oh, y él es tu novio Jackson, ¿verdad? – dijo Kevin.

– Si, Hola, mucho gusto – dijo mi novio, mientras saludaba a cada uno con un apretón de manos.

– Seguro mi papá les contó sobre él, ¿no?, adoraba a Jackson – dije yo, con un tono mezclado de pena y alegría. Me encantaba que se llevaran tan bien, por supuesto, pero… cada vez se me hacía más difícil recordar a mi padre, cada vez sentía que se agrandaba ese hueco que dejó en mi corazón cuando se fue.

– Oh, claro, nos contó prácticamente todo de ti – dijo el chico con más personalidad, Joe. – También nos contó que cantabas, y muy bien por cierto –

– Ah, si, ella canta fabuloso. De hecho le he pedido muchas veces que cantara conmigo en los shows, pero no pasa nada. – dijo Jackson con entusiasmo, y luego con pena, aw, claro que no cantaría con el, dejaría mal parado su nombre y el de su grupo. No, no, así ellos estaban perfectos.

– Bueno, es que soy algo vergonzosa en cuanto a estar frente a mucha gente, el público, escenarios, y todo eso – me estremecí.

– Bueno, eso es algo a lo que te acostumbras con el tiempo – dijo Nick.

– Eh, tu Jackson, ¿tienes una banda? – preguntó de pronto Kevin, interesado.

– Eh, si… no somos muy conocidos pero, empezamos no hace mucho. Nos va bien por ahora… Vamos por buen camino – dijo mi novio, demasiado humilde, creo yo.

– Son fabulosos, quizás no sean conocidos por todo el mundo pero, de verdad, son increíbles, y no lo digo sólo porque Jackson esté en el grupo. – reí. Los demás hicieron lo mismo. – Y… ustedes, si no me equivoco sí son famosos, ¿no? – pregunté yo luego.

– Bueno… sí. Lo somos, a decir verdad si. – dijo Kevin.

– Vaya, genial, ¿qué hacen? – pregunté totalmente desinformada. Sinceramente no recuerdo haberlos visto, ¿serán modelos? No, son muy simpáticos para serlo. Quizás actores, ¿músicos? Bueno, solo sé que están acostumbrados al público, por lo que dijo Nick.

– Si, tenemos una banda, Joe es el vocalista principal, yo también canto y Kevin toca la guitarra, no le gusta cantar mucho. – dijo Nick. De inmediato miré a Kevin, quizás se dio cuenta de que tenía curiosidad, ya que respondió la pregunta que tenía en mi cabeza, antes de poder decirla en voz alta.

– No es que no me guste cantar, simplemente creo que no lo hago bien. Para eso están Joe y Nick, yo puedo apoyarlos en los coros y cosas así nada más. – dijo sonriéndome.

– Vaya, eso es muy genial. Claro, no todos tienen que cantar, estoy segura de que eres un guitarrista excelente. – dije yo amablemente. Claro que no tenía idea, pero lo supuse. Si eran famosos debían ser buenos, ¿no?

– Si, lo es – dijo Nick.

– Bueno, prometo escuchar de su música luego, perdón que sea tan poco actualizada – me disculpé yo. De pronto avergonzada.

– Claro, si tú quieres. A nosotros también nos gustaría escucharte cantar alguna vez – dijo Kevin nuevamente.

– Mmmm… eso no se los puedo prometer – dije, y luego reí. Los chicos hicieron lo mismo.