martes, 31 de marzo de 2009

Chapter Number Ten:

No pude creer lo que me decía. Quedé en shock por unos segundos. Hasta que todo el rompecabezas encajó en mi mente. Claro, tanta amabilidad, tanta confianza entre ellos. Tanta mentira. Tanto cinismo, tanto descaro.

– Hija dime algo – dijo ella.

– Cómo puedes ser capaz… – dije y luego sentí como se nublaba mi vista, y mis lágrimas comenzaban a salir de mis ojos. No las pude retener, me era imposible. Me paré de inmediato. – ¡Cómo haces esto mama!, ¡Por Dios, estás loca! – le dije mientras apretaba mi mano contra mi pecho, fue como si me hubieran dado un puñal. Me dolía más que nada por mi padre. ¿Cómo podía hacer esto? Era tan pronto, o quizás… Oh, no, quizás estaba con el tipo incluso antes de que papá muriera.

– Hace cuánto estás con ése hombre – le exigí, ante mi nueva idea.

– Eso no importa hija, sólo entiéndeme, yo estoy de verdad… – excusas y más excusas.

– Dímelo ahora… hace cuánto – Dije bajando un poco la voz. Seguro sería algo tarde, en la otra habitación deben haber escuchado mis gritos ya.

– Desde hace dos meses hija – su voz se le quebró. Comenzó a llorar también. ¿Pero de qué servia ahora? Absolutamente de nada. – Lo s-s-ien-to. – dijo entre balbuceos.

– No lo sientes, eres una hipócrita, ¿sabes?. Siempre fuiste la peor mamá, pero esto… hacerle esto a papá, de verdad que pasaste el límite, yo, yo te aguanto lo que quieras conmigo, pero que hayas sido infiel a papá, te juro que no lo perdono. Nunca. – le dije y luego salí de la cocina.

– ¡Nath!, espera… – dijo ella, pero no le hice caso. No más. Se acabo la farsa.

Entré a la sala donde se encontraban los demás, Jack hablando con Maxi, jugando, y el asqueroso tipo sentado cómodamente en el sofá. Jackson levantó la vista de inmediato cuando me vio entrar, se le descompuso de la cara, se levantó y junto con Maxi llegaron enseguida a mi lado.

– Nath, ¿qué pasa? – dijo, lo tomé de la mano. Él me miró aún más extrañado.

– Nos vamos – le dije yo. Y así nos dirigimos hacia la salida. Vi al tipo ir donde mi madre, que seguía lloriqueando en la cocina, inútilmente.

Jackson no preguntó nada más en el camino, sólo manejaba y me miraba de reojo de vez en cuando. Pero Maxi, era un niño curioso, claro.

– ¿Nath porque lloras? – preguntó el.

– Por nada, son… estupideces mías. – le dije yo secándome mis lágrimas. Por esto odiaba llorar, porque se me notaba mucho luego, me quedaba toda la parte alrededor del ojo, roja. Y me costaba mucho detener las lágrimas.

– Mamá te dijo algo – concluyó el, y se cruzó de brazos en el asiento trasero.

Demoramos un buen rato en llegar a la casa del amigo de Maxi, la misma de los chicos misteriosos. Maxi le dio un papel a Jackson, que parecía un mapa. Éste se detuvo en algunas partes a preguntar un par de veces por las calles. Pero no fue tanto problema. Al fin, llegamos. Y mis lágrimas ya habían cesado. Gracias a Dios.

Nos bajamos los tres del auto, y caminamos hacia la casa. Jack tomó en brazos a Maxi para que tocara el timbre, ya que él quería hacerlo.

– ¿Si? – respondieron vía citófono. Era una voz cálida de mujer.

– Hola Señora Jonas, soy Maxi – dijo mi pequeño hermanito.

– ¡Oh!, Maxi, claro. Te abro enseguida, ¿ok? – dijo la mujer.

– Ok – dijo mi Maxi.

Esperamos unos segundos y una señora salió de la casa y desde adentro se notó como abría la reja con un botón.

– ¡Vaya! Qué sorpresa, vienes bien acompañado Maxi – dijo ella mientras caminaba hacia nosotros.

– Sí, ¿se acuerda de Nath? – pregunto mi hermano.

– Claro, tu hermana mayor, cómo olvidarla, además tu padre me hablaba maravillas de ella. – rió dulcemente y me abrazó en cuanto estuvimos en frente de ella. – Qué gusto verte de nuevo. –

– Igualmente – dije sonriendo lo más que pude.

– Y él es su novio, Jack – dijo Maxi, mirando a Jack, quien desordenaba el pelo del pequeño.

– Oh si, tú estabas el día del funeral, ¿no? – dijo con tono cuidadoso mirando mi cara, esperando mi reacción. Que fue… bastante, calmada, por decirlo así.

– Si, mucho gusto Sra. – dijo cortésmente, como siempre, mi novio, mientras le besaba la mejilla.

– Pasen, pasen. – dijo la señora, y así lo hicimos, la seguimos a la gran casa. Cuando entramos, me sorprendí algo, digo no era una mansión pero era muy hermosa. No me esperaba menos de unos chicos famosos, supongo. Ya estaba algo acostumbrada a cosas así, estando con Jackson.

– ¡Frankie!, baja ya, llegó Maxi – dijo la señora Jonas gritando escaleras arriba –Y dile a tus hermanos que bajen también – Genial. Por fin conocería a los chicos misteriosos que tanto quería saber sobre ellos, por Soph, claro.

– Y… ¿a que se debe tu visita Nath? – preguntó de pronto curiosa la señora.

– Eh, nada en especial, creo que quería conocerlos un poco, la verdad poco sabía de ustedes antes de verlos en… el funeral. Y quería darle las gracias. Sé que apreciaban mucho a mi padre.

– Aw, de nada querida, y si, claro… Robert era uno de nuestros mejores amigos. – dijo ella sonriendo – así que puedes venir aquí con Maxi, o con tu novio, o cómo quieras, siempre.

– Muchas gracias… eh, ¿Señora Jonas? – le dije con una mueca, no sabía su nombre en realidad.

– Dime Denisse – dijo ella.

– Ok, gracias Denisse –

– De nada, si somos como de la misma familia – rió y yo sonreí de vuelta, me fijé que Jackson también sonreía mientras yo tomé su mano para que se acercara a mí. Lo hizo y nos quedamos tomados de la mano.

– Hay, estos chicos tardan mucho… – dijo Denisse. – Si quieren ustedes chicos pueden esperar en el patio, ¿o les molestaría? – dijo dirigiéndose a Jackson y a mi.

– No, está bien. Claro – dijo Jackson adelantándoseme.

– Y Tú Maxi, si quieres vas a la pieza de Frankie, sabes bien dónde es. –

– Claro. – dijo él y luego subió las escaleras junto con Denisse. Yo y Jackson salimos al patio como nos indico la señora Jonas. Yo me senté de inmediato en una de las sillas que había allí. Jackson se sentó a mi lado, sentí su mirada sobre mi todo el tiempo, pero yo apoyé los codos en mis rodillas y tapé mi cara con mis manos tratando de calmarme.

– Nath, amor… ¿qué pasó en casa de tu madre? – me dijo luego. Sabía que debía contarle. Y la verdad no me molestaba hacerlo. Aunque claro, me daría pena.

Pero él estaría ahí para consolarme. Él siempre estaba ahí. Eso me reconfortaba tanto.

Levanté la mirada hacia él. Pasó su mano por mi mejilla. Yo me acerqué a él y lo abrasé. Ahí, junto a su pecho me sentía mejor. Así que le conté todo.

lunes, 30 de marzo de 2009

Chapter Number Nine:

Decidimos esperar un poco antes de ir a casa de mamá. Todavía era algo temprano, así que con Jack lavamos la loza sucia con calma, y ordenamos un poco la casa. Al parecer no fue tan poco lo que hicimos, cuando vi la hora ya eran las tres y algo.
– Jack, creo que y es hora de ir a buscar a Maxi – dije mientras bajaba las escaleras y me dirigía hacia el.
– Ok, ¿tu estás lista? – me preguntó.
– Eh… – mire mi ropa, que no era la mejor pero la verdad daba igual. – Si, vamos. –
Salimos de la casa y nos metimos al auto. En el camino no charlamos mucho. Sólo lo normal, luego de unos minutos, ya estábamos en casa. Bajé del auto pero me quede parada ahí en frente. Respiré profundo. Jack se aproximó a mi y tomó mi mano, yo lo miré y le sonreí. Me inspiraba tanta calma.
– Vamos, no puede ser tan malo – me animó. Yo asentí con la cabeza y me moví junto a él. Tocamos el timbre en la reja. Vi como mi madre corría la cortina de la sala para mirar hacia fuera. Luego fue hacia la puerta a abrirnos.
– Hola chicos – dijo sonriendo mientras caminaba hacia la reja. Esto de verdad era raro. Usualmente ella no estaba así de simpática, mucho menos conmigo.
– Hola mamá –
– Hola Rachelle – dijo Jack, como siempre tan educado.
Mamá nos abrió y antes de si quiera poder movernos, nos abrazó a ambos. OK, esto se salía de control, en serio, algo tramaba. En fin, lo dejamos pasar y entramos a la casa, mamá parloteaba mucho, diciendo cosas como que me extrañaba ahora en casa, y se alegraba que hubiera venido y cosas así. Más extraño aun.
– ¡Nath! – gritó Maxi mientras corría hacia mi con los brazos extendidos, lo tome en mis brazos y lo abrasé.
– Como estas pequeño hombrecito – le dije yo mientras lo tomaba mejor, sentándolo en mis brazos.
– Ahora mejor – dijo él.
– Hey Max – dijo Jackson chocando su puño contra el de Maxi.
– Hey Jack – dijo mi hermanito, a la vez que sonreía. Siempre se llevó mal con mis novios, menos ahora, con Jackson. Era extremadamente celoso, recuerdo que una vez tiró a un chico por las escaleras, y eso que era sólo un niño, y menos mal que lo era, ya que apenas movió al chico, y no le sucedió nada grave. Era realmente agradable saber que no le haría eso a Jackson, porque lo adoraba.
– Eh, Nath… él es Peter – dijo mi madre tras nosotros, que prestándole atención a Maxi, no nos habíamos percatado de la presencia de un hombre mayor que la acompañaba. Me giré hacia ellos, mientras dejaba a Maxi en el suelo, y Jackson también miro al hombre.
– Oh, lo siento, Hola Peter – extendí mi mano.
– Hola Nathalie, creo que no te acuerdas de mi – dijo el hombre caminando hacia mi y sonriendo, tomó mi mano, pero se acercó aún mas para besarme la mejilla. ¿Es que me conocía?, ¿Por eso tomaba tanta confianza?
– Eh… la verdad no, no me acuerdo – dije yo, dando un paso atrás.
– Seguro no prestaba atención cuando le hablaba de ti Peter – dijo mi madre riendo junto con el hombre, mientras él pasaba un brazo por su cintura. Seguro se conocían hace mucho, pero ¿qué hacia en casa?, ¿porqué hoy?.
– No me agrada – dijo Maxi, cuando le miré el estaba frunciendo el ceño hacia mi. Comencé a confundirme un poco. Quizás no sabia de que se trataba todo esto.
– Oh, Maxi, no seas así – dijo de nuevo mi madre riendo.
– Está bien, ya le agradaré linda – le respondió Peter. ¿Linda? Vaya que buenos amigos debían ser. Siguieron cuchicheando entre ellos.
– Eh, él es mi novio Jackson – le dije a Peter al ver que mi mamá no lo había presentado a su amigo. Qué descortesía, no le costaba nada, no creo que a su amigo le moleste saludarlo. Es cosa de educación.
– Ah, claro, tu madre me habló de él. Mucho gusto chico – dijo estrechando la mano hacia mi novio. Vaya, al parecer sabía de su existencia por lo menos. Jack tomó la mano y asintió con un gesto en su cara algo raro. Se notaba que tampoco le había agradado mucho.
– Em, mamá, ¿de qué querías hablarme? – pregunté de pronto, si no lo hacía, seguro se le olvidaría luego, se notaba que estaba muy distraída con su amigo. Apenas nos prestaban atención y hablaban entre ellos y reían. Muy molesto.
– Oh si, claro. Vamos a hablar a solas en la cocina, ¿si? – me preguntó.
– Ok – le dije yo algo extrañada, pero ya quería saber la causa de todo esto.
Jack se quedó con Maxi y el… tipo ese en la sala. Mientras mi madre caminaba delante de mí hacia la cocina.
Cuando llegamos me senté en una silla, y ella comenzó a moverse ansiosa por toda la habitación. Me ofreció algo de tomar o beber.
– Mamá, sólo dímelo, no quiero nada más. – le dije de pronto, lo que la hizo cambiar un poco su cara de alegría, se sentó en una silla a mi lado, y tomó mis manos. Yo la miré extrañada.
– Cielo – comenzó ella. – Tú sabes que bueno, con tu padre no nos llevábamos… digamos, de lo mejor... – dijo ella, lo que me sorprendió un poco. Era a medias así, papá la amaba, no sé como, pero así era. Ella era algo indiferente pero no se notaba tanto. – Y… bueno, desde que él murió me he sentido muy, muy… sola – recalcó la palabra sola, junto con una mueca – No quiero que te tomes a esto mal… la verdad, sólo quiero ser feliz, estoy muy triste, y… bueno, tu padre no… ya no está conmigo, así que… – bajó la mirada. Y se quedo en silencio, yo comencé a analizar sus palabras en mi cabeza, y no me llevaban hacia ningún lado, realmente no entendía a dónde quería llegar.
De pronto vi asomarse a su amigo por la cocina.
– Querida, Rachelle – la llamó el. Mi madre levantó la cabeza de inmediato y le miró. – Llamó Cassie para confirmar la cena de hoy, ¿qué le digo? – dijo sonriéndole a mi madre, y luego a mi. Le fruncí el ceño. ¿Acaso era su secretario también? Qué tenia que ver el en los asuntos de mamá.
– No lo sé Pet, luego vemos, ¿si? – dijo mi madre, mirándome de reojo.
Él solo asintió y desapareció de inmediato.
– Mamá… puedes seguir, por favor. Tenemos prisa – le rogué yo. De verdad quería irme pronto de ahí.
– Hija… tú sabes lo mucho que los quiero a ti y a Maxi, lo que menos quiero es incomodarlos, pero… necesito esto, estoy muy mal, y necesito un apoyo… – seguía ella, nuevamente con rodeos.
– Mamá, ¿quieres ir al grano? – casi le grite. Ella, quien miraba al piso, me miró alarmada al decirle esto. Tomó una gran bocanada de aire y lo exhaló rápidamente.
– Ok, ok, te lo diré… – dijo ella, pero aún así, no lo hacía. Puso una mano en su rostro. – Vamos Rachelle, no es nada malo, sólo díselo. – susurró para ella misma. Luego saco su mano de la cabeza y me miró fijamente.
– Prométeme que reaccionarás bien – reí ante lo que dijo ella.
– Sabes que no puedo asegurártelo, me conoces mamá, sólo dímelo y ya. –
– Peter y yo… estamos saliendo. Estamos juntos, Nath – dijo al fin ella.