domingo, 10 de mayo de 2009

Chapter Number Fifteen:

Escuché nuevamente unos gritos, aunque esta vez nadie decía cerveza, y no eran tan fuertes. Luego distinguí de los gritos, las risotadas de Soph.

A los segundos, salió de la casa hacia el exterior, seguida de los tres hermanos. Perdón, cuatro. Frankie también se encontraba.

– Hey chicos, miren quiénes llegaron – exclamó Soph, frente a todos. Los Jonas sonrieron y saludaron tímidamente, por lo cuál me pare de inmediato y los fui a saludar cordialmente a cada uno. Maxi también los saludó de inmediato y comenzó a hablar con Frankie. Los demás - Las chicas y los amigos de Jackson - me imitaron, así que, los Jonas, se integraron rápidamente al grupo, mientras conversaban conmigo, Jackson, Soph y Andy. Zac seguía supervisando la parrilla, en compañía de Connie, mientras Robert, Kellan y Katt charlaban animadamente.

Más tarde, la carne estaba lista, asíque fuimos todos a la mesa a comer.

Todos felicitamos a Zac, ya que la carne estaba exquisita, y él dijo que sin Connie, no habría quedado así, que gracias a ella había quedado perfecta. Mi amiga se puso rojísima, obviamente, supongo que, por una parte, por el hecho de que la estaba halagando, y por otra, que ella la verdad ayudaba muy poco, básicamente era la compañía de Zac, pero que más da, él estaba siendo caballero y tierno, y eso era lo que importaba. Me alegré mucho de ver a Connie así, con los ojitos brillosos, mirando a Zac, y él, dedicándola la mayoría de su atención a ella.

Parecía que todos estábamos contentos, los Jonas compartían con todos, las chicas estaban felices, podría apostar a que cada una saldría con novio pronto. Cómo me gustaría que Soph se fijara en algún amigo de Jack, así, terminaría con su novio Seth, que es terrible.

Terminamos de comer, y Frankie con Maxi fueron adentro a jugar videojuegos. Los demás, nos quedamos charlando.

– Bueno, quizás debería recoger la mesa – dije yo de pronto.

– No, no. Déjanos a nosotras amiga, tú siempre haces todo. – me interrumpió Katt.

– Es verdad, tú relájate, nosotras vemos esto, ¿ok? – dijo Connie luego.

– Eh, yo las ayudo chicas – dijo Zac, incorporándose de inmediato. Supongo que él ayudaría a Connie en lo que fuese que hubiera hecho. Y viceversa.

– Yo también los ayudo. – ofreció Robert.

Muy curioso, claro. Los cuatro se llevaron los platos, cubiertos, etc.

Mientras, en la mesa nos quedamos conversando.

– ¿En serio tienes 16? – le preguntaba Andy a Nick.

– Si, ¿Acaso no parezco un chico normal de 16 años? – preguntaba él.

– No, la verdad no. – rió Andy.

– Mamá siempre dice que, sólo es el menor en edad, pero en madurez es el mayor. – dijo Kevin.

– Genial. No son muchos los chicos de 16 que son maduros… – dijo Andy, todavía sonriendo, pude notar de inmediato que le llamó la atención el menor de los Jonas.

– Nick, ¿tienes novia? – pregunté yo, de pronto. Luego me arrepentí al ver la cara que ponía el chico. Quizás no se esperaba esa pregunta, viniendo de mí.

– Eh… no, no tengo. – respondió algo cohibido. Sonreí y miré a Andy, que parecía satisfecha con la respuesta.

Jackson cambió de tema, luego.

– Y… ¿tienen alguna presentación luego? –

– Sí, la verdad, mañana tenemos una. – respondió Joe. – Y creo que tenemos dos días libres, aunque tenemos una entrevista, y luego… muchos eventos. –

– Vaya, ustedes tienen la agenda muy ocupada –

– Pues, sí, pero la pasamos bien… disfrutamos lo que hacemos, como todo artista, tú entiendes… – dijo Kevin amablemente.

– Claro. – dijo luego Jack.

Creo que Joe le iba a preguntar algo a Jackson, pero en ese momento, llegaron Katt y Robert, este último con una guitarra en una mano, y unas cuantas cervezas en la otra.

– Hey chicos, ¿qué tal algo de música? – dijo con una sonrisa radiante, mientras se acercaba a nosotros. Todos parecieron de acuerdo, claro, si la mayoría de los chicos que estaban allí eran músicos, cómo no iban a estar de acuerdo.

– ¿Dónde están Connie y Zac? – le pregunté algo bajo a Katt, que tomó lugar frente a mi en la mesa.

– Están lavando la loza. – dijo ella. Yo asentí. Genial, pasaban tiempo a solas. Esto cada vez se ponía mejor.

Pensé que Robert le daría la guitarra a Jackson, o a los chicos, pero me sorprendió ver que se acomodaba y comenzaba a tocar la guitarra él.

– ¿Tú también tocas? – le pregunté asombrada.

– Claro, ¿Qué no te había dicho Jackson? – dijo él.

– Pues no, no lo había hecho – mire a Jackson, quien se encogió de hombros.

– Lo siento amor, olvidé decírtelo. –

– Ok, no importa. Te perdono si luego de Robert tocas algo – le dije yo sonriendo.

– Supongo que no tengo opción. – dijo él, devolviéndome la sonrisa.

– No, no la tienes – le dije, y luego lo besé, cortamente. Había más gente, no me iba a poner muy cariñosa frente a todos.

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