domingo, 5 de julio de 2009

Chapter Number Eighteen:

Yo miraba a todos lados y no lograba reconocer de dónde venían los gritos, pero luego miré a Jackson, quien miraba fijamente una dirección, hice lo mismo que él y vi a una chica rubia agitando sus brazos.
– ¿La conoces? – le pregunté.
– Algo así… – puso mala cara.
La chica avanzaba hacia nosotros con una gran sonrisa, sí, se conocían, sin duda. La miré de pies a cabeza. - porque me llamó la atención nada más, no soy de esas chicas que juzgan por la apariencia - Era una típica chica alta, rubia, con curvas definidas, y caminata de modelo.
Miré nuevamente a Jackson, quien parecía no entender nada, como yo.
– ¿Quién es? – pregunté.
– Tiffany… – la chica rió, y alzó la mano, saludando en nuestra dirección. Yo le sonreí sarcásticamente, y Jackson me soltó la mano y se acomodo, sin tener que tocarme. Luego alzó la mano y le respondió el saludo. No le dije nada, pero se dio cuenta que me había molestado un poco su actitud. Le habría dicho algo, sin duda, pero en ese momento llegó Maxi.
– Estoy listo. ¿Nos vamos? – me preguntó Maxi.
– Creo que no… – le respondí yo. Él me miró raro, y luego se dio la vuelta, para ver a quién veíamos, y ahí estaba. Frente a nosotros. Tiffany.
– ¿Qué tal Jackson? – dijo con su aguda y fina voz, sonriendo. Yo sólo la miraba, Maxi también, no pude ver, pero supongo que Jackson igual lo hacía. – ¿Qué no me vas a saludar cariño? –
– Lo siento – Jackson se paró y la saludó, pero la rubia posó sus brazos por los hombros de mi novio y lo dejó allí atrapado, prácticamente…
– Vaya, sigues igual lindo. ¿Cómo has estado? – preguntó ella, y lo soltó.
– Eh… bien, bien. ¿Y tú?, ¿Qué haces por estos lados? – preguntó él.
– ¿No es fantástico?, bueno, te cuento… hace un semana hice una audición para una compañía, la cual promueve bastantes eventos, desfiles y cosas así, tú sabes, lo que me gusta hacer. – Jackson asintió con la cabeza – Y bueno, ayer me llamaron, y me informaron que había quedado, y que querían contar con mis servicios en la empresa. Y bueno, el primer desfile es hoy, aquí. Así que me vine hoy en la mañana para prepararme, y aproveché el tiempo para venir de compras. ¿No es genial? –
– Claro, sí, genial por ti… te felicito Tiff. – dijo educadamente Jackson.
– Hay Jackson… siempre tan educado, pero no me molesta que uses el apodo que usabas antes conmigo. – le guiñó el ojo y sonrió. Dios, ¿y esta qué se cree?... Y Jackson, parece totalmente hechizado… hasta olvidó mi presencia. Carraspeé un poco.
– Eh… no, no creo que sea lo mejor. – Dijo Jackson, luego volteó a mi, y dijo – Tiffany, te presento a mi novia, Nath. Y el pequeño Maxi, es su hermano. –
– Oh, ya veo… – nos miró a Maxi y a mi con gesto despectivo. – Mucho gusto – y nos saludó con la mano y una sonrisa que podías darte cuenta de inmediato que no era sincera.
– Hola – dije yo, y Maxi frunció el entrecejo y tomó lugar en la banca, junto a mí.
– Qué adorable pequeño… se parece mucho a ti. – Me dijo, y mirando a Jackson, agregó – Casi pensé que era una de tus hermanas mayores, y su hijo. – Rió burlona.
– Se nota que no conoces a sus hermanas, no me parezco a ninguna. – dije yo. La rubia dejó de reír y me miró seriamente.
– Bueno, la verdad sólo conozco a la más pequeña. Jackson decía que las mayores pasaban muy ocupadas, de viaje, y esas cosas. – dijo ella. ¿Las chicas viajando todo el tiempo?, Oh, claro… seguro. No sé quién es, pero se nota que no era tan cercana a la familia, así que no creo que lo sea tampoco de Jackson.
– Bueno, yo también estoy algo corta de tiempo, de hecho… – miró el fino reloj de su muñeca y añadió – en 20 minutos más tengo que estar en la agencia. Lamentablemente, me voy a tener que ir ahora mismo. – Hizo un puchero a Jackson, claramente lamentaba alejarse de él, no de Maxi ni de mí. – Un gusto haberte vuelto a ver Jay. Cuídate mucho, ¿si? – dijo mientras besaba su mejilla y ponía sus manos en sus hombros. Me molestó que le haya dicho Jay. Sólo los muy, muy cercanos le decían así a Jackson. Y la verdad a mi no me gustaba, nunca le dije así.
– Igualmente Tiffany, adiós. – dijo él.
– Adiós – dijo hacia nosotros y saludó con la mano. Nosotros hicimos lo mismo y luego la rubia dio la vuelta y siguió su camino.
Nosotros hicimos lo mismo, y a los minutos ya estábamos en el auto. Nadie habló en el camino. Era todo silencio. Yo esperaba que Jackson lo quebrara, creí que querría explicar algo… o Maxi, por último, que dijera que quería comer algo, o necesitaba el baño nuevamente. Pero no, nadie dijo una sola palabra.

– Perdón. – dijo Jackson cuando estuvimos solos en nuestra habitación. Maxi jugaba videojuegos abajo en la sala. – ¿Quieres que te explique lo que pasó en el centro comercial? –
– No lo sé. ¿Tú que crees? – le dije yo, sentándome en la cama, mirándolo fijamente.
– Primero que todo… no debes preocuparte, ella es así siempre. No es nada personal contigo. –
– Claro, ¿por qué tendría que ser tan irritante conmigo? No la conozco, no tenemos nada que ver. No tiene motivos. –
– Bueno, si, tienes razón… pero siempre fue así con la gente cercana a mí. Es muy celosa – dijo Jack encogiéndose de hombros. ¿Qué insinúa?
– ¿Quién es esa chica Jackson? –
– Una ex novia… – OMG. Claro, y yo la estúpida pensando que no era nadie cercana. Genial.
– Vaya, gracias por decírmelo antes. Ni si quiera sabía que habías salido con una modelucha rubia. – Jackson rió. Lo cuál me molestó más.
– No estarás celosa, ¿verdad?. Nath, ella no significó mucho para mi… siendo sincero. Salimos como un mes… y terminé harto de ella. Si pareció otra cosa en el centro comercial, lo siento, pero no fue por mi parte. Ella es así. Y bueno, ahora que la veo, tampoco sé como pude salir con ella, no es mi estilo de chica para nada, pero… no lo sé, me gustaba la diversidad. – dijo y luego rió. Hahaha, maldito burlón. No pude evitar reírme con él.
– ¿Y te sigue gustando la diversidad?, Si quieres puedes cambiarme ahora mismo. – dije indiferente. Hahaha, me encanta ser así con él. Porque no es de los que se lo toma mal, para nada.
– No seas así Nath – se sentó junto a mi y me abrazó. – Sabes que te amo y no te cambiaría. – luego giró un poco la cabeza y besó mi mejilla.
– Bueno… pero prométeme que si algún día me dejas, no lo harás por una rubia de metro setenta con cuerpo de modelo, ¿ok? – Jackson rió.
– No hablemos de separaciones a estas alturas, por favor Nath. – me dijo él.
– No te desvíes del tema – me puse seria. – Promételo. –
– Está bien, está bien. Lo prometo, ¿contenta? – se apartó para mirarme de frente.
– Sí. – dije yo sonriendo, y luego rodeé su cuello con mis brazos y lo besé.