domingo, 2 de agosto de 2009
Chapter Number Nineteen:
Jackson no estaba a mi lado, supuse que estaría despierto hace bastante tiempo, así que me fui directamente al baño a tomarme una ducha para despertarme bien.
Al terminar, sequé mi cabello y me vestí, unos pantalones sueltos y cómodos, y un polerón una talla más grande que la que ocupaba usualmente. Perfecto para un día como hoy, en el cuál no planeaba salir, sólo pasar un día relajado y tranquilo en casa. Me puse pantuflas, que claramente son más cómodas que algún otro calzado, y bajé las escaleras, al llegar al primer piso, me giré hacia la sala y vi algo, que obviamente, hoy no esperaba en lo absoluto.
– ¡Nash! – gritó la chica al verme. Genial, ahora tengo nuevo nombre.
– Es Nath, Tiffany, Nath. – refunfuñó Jackson a su lado.
Así es, la adorable rubia estaba de vuelta, y en casa. Y a estas horas. ¿Qué diablos le pasaba a esta chica?
– Hola – dije con la mejor sonrisa cínica que pude demostrar.
– Linda ropa. – dijo ella.
– Muchas gracias. Es de la última colección primavera-verano. – dije sonriendo sarcásticamente. Jackson rió, y fui a su lado, él pasó su mano por mi cintura, y se me ocurrió una gran idea. Lo tomé del cuello y le di un beso que a ambos nos dejó sin aliento, casi jadeando. Y obviamente a la rubiecita le debe haber molestado.
– Permiso, no he desayunado. – le sonreí cínicamente y me fui casi riendo a la cocina, hubieran visto su bronceada cara con los ojos como platos y con la boca casi hasta el suelo, si no cayera tan mal, me hubiera dado vergüenza hacer eso frente a ella, pero las cosas no son así, y, de hecho… fue muy divertido.
Mientras comía un trozo de pastel que había en el refrigerador, Jackson entró a la cocina.
– ¿Dejaste a tu amiguita sola? – le pregunté, y tomé un sorbo de café.
– Ya se fue. – sonrió y se sentó frente a mi.
– Oh, ¿y no se despidió de mi?, qué mal educada. – refunfuñé.
– Dijo que estaba apurada. Y yo no insistí, no creí que te fuera a molestar. – rió y yo volteé los ojos. – ¿Qué fue eso en la sala? – preguntó.
– Sólo le aclaro un poco más las cosas. –
– ¿De qué hablas? – dijo enarcando una ceja. – Sabe perfectamente que estamos juntos. –
– Pues a nadie le hace mal un recordatorio, ¿o no?, si te molestó, bueno lo siento… nunca más te beso, si así lo quieres. – me encogí de hombros. Jackson rió y se dio la vuelta, y me abrazó muy fuerte y comenzó a darme besos en la mejilla.
– No seas tonta, nunca querría eso. –
Estuvimos así bastante raro, pero de pronto alguien se aclaró la garganta y ambos miramos hacia la puerta de la cocina, era Maxi.
– Que asquerosos – hizo una mueca – y yo que tenía hambre. –
Nos separamos de inmediato y yo seguí mi desayuno, con Maxi acompañándome ahora. Jackson salió a hacer algo “urgente”. Eso dijo él, aunque no tengo idea de qué se tratará.
– ¿Qué hacía esa rubia acá? – preguntó Maxi de pronto.
– ¿La viste?, ¿Por que no bajaste? –
– Es que no me cae bien, esperé que se fuera… tardó unos minutos, y luego bajé. –
– ¿Se fue enojada? – le dije sonriendo.
– Un poco… ¿Tú le dijiste algo? –
– No. ¿Cómo puedes creer eso de tu dulce hermana mayor?, Yo soy muy educada Maxi, tú lo sabes… – le dije irónicamente. Él sólo rió y seguimos con nuestra comida.
Más tarde llegó Jackson, y con pizzas.
– Genial, me leíste la mente. No quería cocinar hoy – le dije mientras recibía la pizza de sus manos y le daba un pequeño beso. – ¿Cómo te fue? –
– Bien. – No dijo más. Bueno, no soy una persona entrometida, si no me quiere decir, que no lo haga… por mi está bien.
Habían pasado un par de horas desde el desayuno, así que comenzamos a devorar la pizza de inmediato los tres.
– Amor –
– ¿Sí? – preguntó Jackson
– ¿Cuándo es el cumpleaños de Robert? – dije recordando a Katt, y su petición.
– En dos días más. –
– Ahá. –
– Dile a Katt que con los chicos ya le tenemos preparado algo así que, que no se preocupe. – Lo miré sorprendida, él solo rió – Y claro, también está invitada. Así como las demás chicas y tú por supuesto. –
– Genial, se me ocurren un par de cosas… – en ese momento, me interrumpió el timbre. – Yo voy. –
Abrí la puerta y mi amiga se me tiró encima, casi me asfixiaba con su gran abrazo y aparte, gritaba en mi oído.
– Katt… no pue-do respi… rar. – logré articular.
– Oh, lo siento. – Me soltó de inmediato, ambas reímos – Es la emoción, perdón amiga… – seguía disculpándose.
– Bien, vamos a la cocina y me cuentas todo, con lujo de detalles. –
– Ok. –
Entramos a la cocina, y Katt se sorprendió de ver a los chicos allí.
– Hola chicos – sonrió y saludó a cada uno. Luego ocupó lugar al lado de Maxi.
– ¿Quieres pizza? – le ofrecí.
– Claro. – sacó un trozo.
– Bien, empieza. –
– ¿No les importa? – dijo ella mirando a Maxi y a Jackson. – Será una larga historia. –
– Rob me contará de todas formas, así que a mi no me molesta. – dijo Jackson sacando otro trozo de pizza.
– No tengo nada mejor que hacer. – dijo Maxi, y todos reímos.
– Bien, primero fuimos a ver una película romántica… – Jackson y yo reímos. – ¡Hey!, no sean así. – nos reprendió ella.
– Katt, qué cursi… – dije yo.
– Bueno, Rob y yo tenemos corazón, ¿si?, no tiene nada de malo ver una película romántica de vez en cuando. –
– Qué aburrido Rob… creí que te llevaría a un lugar más entretenido. – dijo Jackson, tratando de sonar decepcionado de su amigo.
– Bueno, eso no es todo, déjenme seguir contándoles.
Estuvimos aproximadamente una hora escuchando la historia de Katt, luego del cine fueron a un parque, y luego a la casa de Rob, él cocinó algo para mi amiga. Otro punto a favor. Resumiendo, fue genial. Y me alegro por Katt, por que se merece a un chico bueno, y según se… Rob lo es.
Después de la gran historia de la cita de Katt y Rob, conversamos un poco sobre qué habíamos pasado estos días, mientras que Maxi subió a ver televisión.
– Ah, sí… y hoy vino una amiga de Jackson a visitarlo. –
– ¿Quién? – mi amiga abrió sus ojos como platos.
– No es nada… – dijo Jackson.
– Tiffany. Una chica que parece, perdón… es modelo. –
– Con que… ¿amiga? – volvió a preguntar.
– Ex novia. – respondí gruñendo. Jackson y Katt rieron. – Por cierto, ¿cómo llegó acá esa rubia? Se suponía que sólo se quedaba un día, ¿no?, ¿Y cómo supo dónde vivías? – le pregunté a mi novio.
domingo, 5 de julio de 2009
Chapter Number Eighteen:
– ¿La conoces? – le pregunté.
– Algo así… – puso mala cara.
La chica avanzaba hacia nosotros con una gran sonrisa, sí, se conocían, sin duda. La miré de pies a cabeza. - porque me llamó la atención nada más, no soy de esas chicas que juzgan por la apariencia - Era una típica chica alta, rubia, con curvas definidas, y caminata de modelo.
Miré nuevamente a Jackson, quien parecía no entender nada, como yo.
– ¿Quién es? – pregunté.
– Tiffany… – la chica rió, y alzó la mano, saludando en nuestra dirección. Yo le sonreí sarcásticamente, y Jackson me soltó la mano y se acomodo, sin tener que tocarme. Luego alzó la mano y le respondió el saludo. No le dije nada, pero se dio cuenta que me había molestado un poco su actitud. Le habría dicho algo, sin duda, pero en ese momento llegó Maxi.
– Estoy listo. ¿Nos vamos? – me preguntó Maxi.
– Creo que no… – le respondí yo. Él me miró raro, y luego se dio la vuelta, para ver a quién veíamos, y ahí estaba. Frente a nosotros. Tiffany.
– ¿Qué tal Jackson? – dijo con su aguda y fina voz, sonriendo. Yo sólo la miraba, Maxi también, no pude ver, pero supongo que Jackson igual lo hacía. – ¿Qué no me vas a saludar cariño? –
– Lo siento – Jackson se paró y la saludó, pero la rubia posó sus brazos por los hombros de mi novio y lo dejó allí atrapado, prácticamente…
– Vaya, sigues igual lindo. ¿Cómo has estado? – preguntó ella, y lo soltó.
– Eh… bien, bien. ¿Y tú?, ¿Qué haces por estos lados? – preguntó él.
– ¿No es fantástico?, bueno, te cuento… hace un semana hice una audición para una compañía, la cual promueve bastantes eventos, desfiles y cosas así, tú sabes, lo que me gusta hacer. – Jackson asintió con la cabeza – Y bueno, ayer me llamaron, y me informaron que había quedado, y que querían contar con mis servicios en la empresa. Y bueno, el primer desfile es hoy, aquí. Así que me vine hoy en la mañana para prepararme, y aproveché el tiempo para venir de compras. ¿No es genial? –
– Claro, sí, genial por ti… te felicito Tiff. – dijo educadamente Jackson.
– Hay Jackson… siempre tan educado, pero no me molesta que uses el apodo que usabas antes conmigo. – le guiñó el ojo y sonrió. Dios, ¿y esta qué se cree?... Y Jackson, parece totalmente hechizado… hasta olvidó mi presencia. Carraspeé un poco.
– Eh… no, no creo que sea lo mejor. – Dijo Jackson, luego volteó a mi, y dijo – Tiffany, te presento a mi novia, Nath. Y el pequeño Maxi, es su hermano. –
– Oh, ya veo… – nos miró a Maxi y a mi con gesto despectivo. – Mucho gusto – y nos saludó con la mano y una sonrisa que podías darte cuenta de inmediato que no era sincera.
– Hola – dije yo, y Maxi frunció el entrecejo y tomó lugar en la banca, junto a mí.
– Qué adorable pequeño… se parece mucho a ti. – Me dijo, y mirando a Jackson, agregó – Casi pensé que era una de tus hermanas mayores, y su hijo. – Rió burlona.
– Se nota que no conoces a sus hermanas, no me parezco a ninguna. – dije yo. La rubia dejó de reír y me miró seriamente.
– Bueno, la verdad sólo conozco a la más pequeña. Jackson decía que las mayores pasaban muy ocupadas, de viaje, y esas cosas. – dijo ella. ¿Las chicas viajando todo el tiempo?, Oh, claro… seguro. No sé quién es, pero se nota que no era tan cercana a la familia, así que no creo que lo sea tampoco de Jackson.
– Bueno, yo también estoy algo corta de tiempo, de hecho… – miró el fino reloj de su muñeca y añadió – en 20 minutos más tengo que estar en la agencia. Lamentablemente, me voy a tener que ir ahora mismo. – Hizo un puchero a Jackson, claramente lamentaba alejarse de él, no de Maxi ni de mí. – Un gusto haberte vuelto a ver Jay. Cuídate mucho, ¿si? – dijo mientras besaba su mejilla y ponía sus manos en sus hombros. Me molestó que le haya dicho Jay. Sólo los muy, muy cercanos le decían así a Jackson. Y la verdad a mi no me gustaba, nunca le dije así.
– Igualmente Tiffany, adiós. – dijo él.
– Adiós – dijo hacia nosotros y saludó con la mano. Nosotros hicimos lo mismo y luego la rubia dio la vuelta y siguió su camino.
Nosotros hicimos lo mismo, y a los minutos ya estábamos en el auto. Nadie habló en el camino. Era todo silencio. Yo esperaba que Jackson lo quebrara, creí que querría explicar algo… o Maxi, por último, que dijera que quería comer algo, o necesitaba el baño nuevamente. Pero no, nadie dijo una sola palabra.
– Perdón. – dijo Jackson cuando estuvimos solos en nuestra habitación. Maxi jugaba videojuegos abajo en la sala. – ¿Quieres que te explique lo que pasó en el centro comercial? –
– No lo sé. ¿Tú que crees? – le dije yo, sentándome en la cama, mirándolo fijamente.
– Primero que todo… no debes preocuparte, ella es así siempre. No es nada personal contigo. –
– Claro, ¿por qué tendría que ser tan irritante conmigo? No la conozco, no tenemos nada que ver. No tiene motivos. –
– Bueno, si, tienes razón… pero siempre fue así con la gente cercana a mí. Es muy celosa – dijo Jack encogiéndose de hombros. ¿Qué insinúa?
– ¿Quién es esa chica Jackson? –
– Una ex novia… – OMG. Claro, y yo la estúpida pensando que no era nadie cercana. Genial.
– Vaya, gracias por decírmelo antes. Ni si quiera sabía que habías salido con una modelucha rubia. – Jackson rió. Lo cuál me molestó más.
– No estarás celosa, ¿verdad?. Nath, ella no significó mucho para mi… siendo sincero. Salimos como un mes… y terminé harto de ella. Si pareció otra cosa en el centro comercial, lo siento, pero no fue por mi parte. Ella es así. Y bueno, ahora que la veo, tampoco sé como pude salir con ella, no es mi estilo de chica para nada, pero… no lo sé, me gustaba la diversidad. – dijo y luego rió. Hahaha, maldito burlón. No pude evitar reírme con él.
– ¿Y te sigue gustando la diversidad?, Si quieres puedes cambiarme ahora mismo. – dije indiferente. Hahaha, me encanta ser así con él. Porque no es de los que se lo toma mal, para nada.
– No seas así Nath – se sentó junto a mi y me abrazó. – Sabes que te amo y no te cambiaría. – luego giró un poco la cabeza y besó mi mejilla.
– Bueno… pero prométeme que si algún día me dejas, no lo harás por una rubia de metro setenta con cuerpo de modelo, ¿ok? – Jackson rió.
– No hablemos de separaciones a estas alturas, por favor Nath. – me dijo él.
– No te desvíes del tema – me puse seria. – Promételo. –
– Está bien, está bien. Lo prometo, ¿contenta? – se apartó para mirarme de frente.
– Sí. – dije yo sonriendo, y luego rodeé su cuello con mis brazos y lo besé.
sábado, 4 de julio de 2009
Chapter Number Seventeen:
Al otro día nos despertamos temprano, y cuando Maxi despertó, hablé con él sobre la visita al cementerio. Aceptó ir con nosotros. Así que preparamos un desayuno algo grande - pues íbamos a pasar un buen rato fuera - y nos sentamos los tres a la mesa.
Al terminar, yo lavé los platos, los chicos me ayudaron a secar y guardar la loza. Hasta que finalmente, salimos. En el camino, sonó mi celular. Miré, y era Katt.
– Hey Katt –
– ¿Cómo estás Nath? –
– Bien, ¿tú? –
– GE-NIAL. Adivina quién me mandó un mensaje para que saliéramos a la tarde –
– ¿El señor ebrio? – dije irónicamente. Mi amiga solo rió de mala gana. – Obviamente irás, ¿no? –
– Claro, es decir… debo hacerlo, ¿no?, estoy muy ansiosa pero, tú sabes lo nerviosa que soy también –
– Bueno, pues deja esos nervios de lado, date una larga ducha y prepárate para esa salida, no te permito no ir Kattya, ¿escuchaste? –
– Ok, ok. Si, no puedo desaprovechar esto – dijo ella, pareció estar convenciéndose a sí misma, más que hablándome a mi.
– Sí, sólo ve y sé tu misma, la linda y simpática Katt que siempre he conocido – le animé.
– Gracias amiga, siempre subiendo el ánimo. –
– Ahaha, para eso estoy –
– Oh, antes que me olvide. Se acerca el cumpleaños de Robert, necesito que le preguntes disimuladamente a Jackson si sabe qué hará… o si podríamos organizarle algo nosotros… tú me entiendes. – dijo mi amiga algo nerviosa.
– Claro. Mm… te llamaré luego para decirte que averigüé, ¿ok? –
– Gracias amiga. Te quiero. ¡Adiós! –
– Yo igual, cuídate. Adiós – y corté.
Jackson reía por lo bajo, por lo que supuse que había escuchado todo. Mejor, así se me haría más fácil averiguar lo del cumpleaños de Robert.
– ¿Cuánto falta para que lleguemos? – preguntó Maxi. Sacándome de mis pensamientos.
– Eh, falta muy poco. ¿Verdad amor? – dije yo.
– Sí, doblamos aquí y llegamos – dijo Jackson.
Y así fue, en un par de minutos ya estábamos en el cementerio.
Nos demoramos bastante en llegar a la tumba de mi padre, pues había quedado bastante lejos. Pasamos cerca de dos horas allí, fue bastante emotivo, pero no fue tan terrible como pensé. Siempre pienso lo peor… pero bueno, da igual.
Dejamos la tumba de papá muy linda. Luego rezamos un poco, y nos fuimos.
Prometimos llevar a Maxi a tomar helado, así que nos fuimos directo a un centro comercial.
Allí, nos topamos con unas chicas que eran fans de 100 Monkeys, y le pidieron una foto a Jackson, y me preguntaban quién era yo y por qué estaba con él. Al parecer tan buenas fans no eran, ya habían salido un par de noticias sobre Jackson y yo, videos y cosas así. - Es decir… tanto tiempo saliendo, no podíamos escondernos mucho, aunque tampoco íbamos a lugares públicos para que los paparazzi nos sacaran fotos juntos y esas cosas -. Yo sólo me reí, y creo que se enfurecieron más, pero bueno, ya se les pasaría. No iba a responderles todo a unas niñitas que ni conozco, no corresponde.
Seguimos nuestro camino hacia la heladería. Maxi compró un helado de 3 sabores, Jackson no quiso nada, y yo me compré uno de sabor frambuesa.
Nos sentamos en una mesa de la misma heladería, a disfrutar lo que habíamos comprado.
– Vaya, éste… es el helado más grande que he visto en toda mi vida – decía Maxi mientras comía su helado.
– Pues no has visto nada aún, cuando yo era más pequeño… iba con mis amigos a una heladería cerca de nuestras casas, y comprábamos un helado gigante, tenía de todo lo que puedes imaginar, y era del tamaño de una torta de dos pisos. Teníamos que comerlo todos juntos. Era fantástico. – concluyó Jackson.
– ¡Genial!, ¿no podríamos ir algún día? – preguntó Maxi, entusiasmado.
– Claro que sí, pero es algo lejos… Deberías preguntarle a tu madre – dijo mi novio, y luego me miró.
– Oh, si, sobre eso, ¿Cuándo volveré con mamá? – preguntó nuevamente Maxi.
– No lo sé, ¿quieres volver con ella? – le dije.
– Bueno… me gustaría ir a verla pronto, aunque sea. –
– Pero Maxi, solo tienes que decirnos, Jackson y yo te podemos llevar cuando tú quieras, y si quieres volver, también puedes hacerlo. Nadie te está obligando a nada hermanito. – le dije yo sonriendo. Aunque no querría que volviera con mamá, la verdad tampoco quería obligarlo a quedarse conmigo. No debía ser así.
– Bueno, supongo que Maxi puede pensarlo mejor, y ya sabes, que cuando desees nos lo dices, ¿si? – dijo Jack.
– Seguro. Yo les digo – dijo Maxi.
Me quedé pensando en el asunto, si sería bueno o no que volviera… no habíamos visto a mamá. ¿Cómo estará?, bueno… hay tiempo para ir a verla luego, o llamarla, mejor.
Seguimos conversando, Jackson nos contó que los chicos de la banda lo necesitaban pronto, porque debían ensayar e ir a unos shows. Y él pareció algo preocupado por ello, pensó que no lo dejaría ir. Por dios, ¿cómo cree eso?, sé que su vida es la música, y tiene sus deberes con 100 Monkeys. Al final, quedamos en que tendría que decirme estas cosas, o que simplemente fuera a ensayar, no debía renunciar a nada por mi, me podía cuidar bastante bien sola, y si necesitaba a alguien, podría llamar a las chicas, no es gran problema.
Terminamos nuestros helados, y salimos de la heladería. Caminamos un poco, y a Maxi le hizo “efecto” el helado.
– Tengo que ir al baño. –
– Ve – le dije yo. –
– ¿Dónde están? – preguntó él.
– Eh - me di vueltas buscando algún letrero que indicara donde estaban los baños…- Allí - indiqué un lugar - Vamos, nosotros te esperamos en la banca que está al frente. –
– Está bien. –
Camine hasta la banca con Jackson, y nos sentamos uno al lado del otro. Él pasó su brazo por mis hombros y yo tomé su mano.
Estaba abriendo mi boca para hablarle pero escuchamos un grito.
– ¡JACKSON! - ambos miramos a todos lados, pero no veíamos a nadie conocido, bueno, yo no reconocí a nadie por lo menos. - ¡Jackson, por aquí! –
domingo, 17 de mayo de 2009
Chapter Number Sixteen:
Robert comenzó tocando una canción lenta, y luego un par de canciones más… normales podría decirse. Tenía un estilo bastante especial, pero era bueno.
Luego cantó Jack, y como yo coreaba toda la canción en susurros, luego me hicieron cantar con él. Canté bastante poco, porque de verdad me daba vergüenza.
Luego, fue asombroso, los Jonas cantaron algo, bueno… Kevin tocaba y Joe con Nick cantaban. Kevin los acompañaba en los coros un poco. No sé porque no cantaba más, a mi parecer, los tres eran asombrosos. Cantaron la mayoría del tiempo. Pues tenían muchas canciones, y claro más de uno conocía alguna. De verdad me asombraron, ¿cómo no los conocí antes?, había escuchado una de las canciones más nuevas, creo… en la radio. Pero la verdad no les presté atención y apenas me acordaba.
Horas más tarde, los Jonas fueron los primeros en irse, pues dijeron que tenían trabajo al otro día, claro, como siempre. Y se llevaron a Frankie, que estaba apunto de dormirse en el sillón, junto a Maxi. Así que nos despedimos, y yo fui a acompañar a Maxi a su dormitorio, más bien, lo llevé en brazos. Estaba, literalmente, agonizando.
– Vaya, esos chicos son bastante buenos – dijo Soph.
– Sí, la verdad si – estuvo de acuerdo Andy.
– Pero no mejor que Jackson – dije yo, orgullosa de mi novio. Obviamente, siempre para mi él era el mejor.
Todos rieron y comenzaron a bromear. Y creo que Katt le susurró a Robert, - Yo creo que tú eres mejor que todos ellos - coquetamente. El chico rió fuertemente y pasó un brazo por la cintura de mi amiga. Ahí obviamente había mucha química. También noté que Rob tenía una cerveza en la otra mano. Siempre andaba con cervezas… Espero que eso no sea un problema, hahaha.
Luego me di cuenta que Connie y Zac hablaban y jugaban con sus manos, ellos eran más tiernos.
Más tarde, todos se fueron, salieron todos juntos, pero claro, los chicos y las chicas se fueron separados, creo que las chicas se quedaban en casa de Katt. Y los chicos se iban en dos autos, separados. Pero seguro ellos no tendrían una “pijamaza”, Jackson dijo que cada uno se iba a su casa.
– ¿Jack? – dije yo mientras ordenábamos las cosas del patio, y entrábamos unas cuantas cosas que quedaron en la mesa.
– ¿Si? – preguntó él.
– ¿Mañana tienes algo que hacer? –
– Creo que no… ¿tienes planeado algo? –
– Quiero ir al… cementerio – dije casi en susurro.
– Oh… claro, claro. Te acompaño. – dijo el rápidamente, con una sonrisa.
– Gracias. – dije yo y cerré el ventanal que daba hacia el patio, ya habíamos ordenado todo afuera. – ¿Crees que sea bueno llevar a Maxi? –
– Podrías preguntarle… – dijo mi novio. Yo asentí. Si claramente seria mejor preguntarle, será un niño, pero no lo iba a tratar como una mamá, obligándolo a salir conmigo. Quizás todavía era duro para él ir al cementerio, no lo sé. Por lo mismo, mejor le preguntaría.
Me fui a lavar los dientes, y Jackson hizo lo mismo. Luego nos fuimos a acostar.
– Te amo Nath – me dijo él, cuando estábamos a punto de dormirnos.
– ¿Estás ebrio o sonámbulo? – bromeé yo. Los dos reímos. – Yo también te amo. – le dije, luego me moví un poco para besarlo. Acaricié su cara, y luego tomé una de sus manos, para luego dormir.
domingo, 10 de mayo de 2009
Chapter Number Fifteen:
Escuché nuevamente unos gritos, aunque esta vez nadie decía cerveza, y no eran tan fuertes. Luego distinguí de los gritos, las risotadas de Soph.
A los segundos, salió de la casa hacia el exterior, seguida de los tres hermanos. Perdón, cuatro. Frankie también se encontraba.
– Hey chicos, miren quiénes llegaron – exclamó Soph, frente a todos. Los Jonas sonrieron y saludaron tímidamente, por lo cuál me pare de inmediato y los fui a saludar cordialmente a cada uno. Maxi también los saludó de inmediato y comenzó a hablar con Frankie. Los demás - Las chicas y los amigos de Jackson - me imitaron, así que, los Jonas, se integraron rápidamente al grupo, mientras conversaban conmigo, Jackson, Soph y Andy. Zac seguía supervisando la parrilla, en compañía de Connie, mientras Robert, Kellan y Katt charlaban animadamente.
Más tarde, la carne estaba lista, asíque fuimos todos a la mesa a comer.
Todos felicitamos a Zac, ya que la carne estaba exquisita, y él dijo que sin Connie, no habría quedado así, que gracias a ella había quedado perfecta. Mi amiga se puso rojísima, obviamente, supongo que, por una parte, por el hecho de que la estaba halagando, y por otra, que ella la verdad ayudaba muy poco, básicamente era la compañía de Zac, pero que más da, él estaba siendo caballero y tierno, y eso era lo que importaba. Me alegré mucho de ver a Connie así, con los ojitos brillosos, mirando a Zac, y él, dedicándola la mayoría de su atención a ella.
Parecía que todos estábamos contentos, los Jonas compartían con todos, las chicas estaban felices, podría apostar a que cada una saldría con novio pronto. Cómo me gustaría que Soph se fijara en algún amigo de Jack, así, terminaría con su novio Seth, que es terrible.
Terminamos de comer, y Frankie con Maxi fueron adentro a jugar videojuegos. Los demás, nos quedamos charlando.
– Bueno, quizás debería recoger la mesa – dije yo de pronto.
– No, no. Déjanos a nosotras amiga, tú siempre haces todo. – me interrumpió Katt.
– Es verdad, tú relájate, nosotras vemos esto, ¿ok? – dijo Connie luego.
– Eh, yo las ayudo chicas – dijo Zac, incorporándose de inmediato. Supongo que él ayudaría a Connie en lo que fuese que hubiera hecho. Y viceversa.
– Yo también los ayudo. – ofreció Robert.
Muy curioso, claro. Los cuatro se llevaron los platos, cubiertos, etc.
Mientras, en la mesa nos quedamos conversando.
– ¿En serio tienes 16? – le preguntaba Andy a Nick.
– Si, ¿Acaso no parezco un chico normal de 16 años? – preguntaba él.
– No, la verdad no. – rió Andy.
– Mamá siempre dice que, sólo es el menor en edad, pero en madurez es el mayor. – dijo Kevin.
– Genial. No son muchos los chicos de 16 que son maduros… – dijo Andy, todavía sonriendo, pude notar de inmediato que le llamó la atención el menor de los Jonas.
– Nick, ¿tienes novia? – pregunté yo, de pronto. Luego me arrepentí al ver la cara que ponía el chico. Quizás no se esperaba esa pregunta, viniendo de mí.
– Eh… no, no tengo. – respondió algo cohibido. Sonreí y miré a Andy, que parecía satisfecha con la respuesta.
Jackson cambió de tema, luego.
– Y… ¿tienen alguna presentación luego? –
– Sí, la verdad, mañana tenemos una. – respondió Joe. – Y creo que tenemos dos días libres, aunque tenemos una entrevista, y luego… muchos eventos. –
– Vaya, ustedes tienen la agenda muy ocupada –
– Pues, sí, pero la pasamos bien… disfrutamos lo que hacemos, como todo artista, tú entiendes… – dijo Kevin amablemente.
– Claro. – dijo luego Jack.
Creo que Joe le iba a preguntar algo a Jackson, pero en ese momento, llegaron Katt y Robert, este último con una guitarra en una mano, y unas cuantas cervezas en la otra.
– Hey chicos, ¿qué tal algo de música? – dijo con una sonrisa radiante, mientras se acercaba a nosotros. Todos parecieron de acuerdo, claro, si la mayoría de los chicos que estaban allí eran músicos, cómo no iban a estar de acuerdo.
– ¿Dónde están Connie y Zac? – le pregunté algo bajo a Katt, que tomó lugar frente a mi en la mesa.
– Están lavando la loza. – dijo ella. Yo asentí. Genial, pasaban tiempo a solas. Esto cada vez se ponía mejor.
Pensé que Robert le daría la guitarra a Jackson, o a los chicos, pero me sorprendió ver que se acomodaba y comenzaba a tocar la guitarra él.
– ¿Tú también tocas? – le pregunté asombrada.
– Claro, ¿Qué no te había dicho Jackson? – dijo él.
– Pues no, no lo había hecho – mire a Jackson, quien se encogió de hombros.
– Lo siento amor, olvidé decírtelo. –
– Ok, no importa. Te perdono si luego de Robert tocas algo – le dije yo sonriendo.
– Supongo que no tengo opción. – dijo él, devolviéndome la sonrisa.
– No, no la tienes – le dije, y luego lo besé, cortamente. Había más gente, no me iba a poner muy cariñosa frente a todos.
viernes, 1 de mayo de 2009
Chapter Number Fourteen:
Jack y las demás chicas estaban afuera, charlando mientras él prendía el carbón y preparaba la parrilla mientras llegaban sus amigos, quienes traerían la carne.
– Nath… – habló Connie luego de un largo rato de silencio, parecía curiosa, así que noté que tenía algo que preguntarme y por eso se había ofrecido a ayudarme. Aunque claro, es muy solidaria siempre.
– ¿Qué pasa Connie? –
– Sabes… sabes con exactitud qué amigos de Jackson vienen, ¿no? – dijo algo nerviosa, como tratando de sonar casual, pero no pudo.
– Eh… la verdad no. Supongo que todos, los que conocen ustedes, ya sabes, los de siempre – le dije yo.
– Ah… –
– ¿Quieres saber si viene Rob?, le puedo preguntar a Jack… – dije yo, pero ella me interrumpió con una risotada, cosa que me sorprendió. La miré extrañada. – ¿Qué es tan gracioso? –
– No, nada… perdón, supongo que no te había contado, pero hablamos con Katt… tú sabes, sobre este chico… y, a ella de verdad le gusta, así que yo bueno… la verdad no me interesa mucho, sólo es guapo, y… eso… aclaramos todo, ojala que a Katt le vaya bien con Robert. –
– Ah… ok, entiendo, ¿y porqué me preguntabas por los amigos de Jackson entonces?... O, ¿hay algo más que no me has contado? – le pregunté.
– Bueno… la verdad sí. – dijo ella, sonrojándose un poco.
– ¿Y se puede saber? –
– Claro… – dijo ella, pero sin embargo se tomó su tiempo para hablar de nuevo. – Luego que hablamos con Katt, ella comenzó a decirme que, no por que Robert, posiblemente estaría ocupado… me iba a quedar sola, y que habían muchos otros chicos, entonces comenzó a decirme nombres, recordó a su primo, ¿lo recuerdas?, el que bailó conmigo en su fiesta – rió, y yo reí con ella, asintiendo, claro… un chico guapísimo pero algo loco, luego Connie nos contó los detalles, y recuerdo que todas moríamos de la risa. – Y bueno… luego me habló de los amigos de Jackson, que ojala pudiera salir con uno de ellos, así saldríamos en grupos de parejas, podríamos ir a citas dobles o triples, y esas cosas… Y mencionó a… a Zac. – y luego se quedó muda, pero con una sonrisa.
– Oh… así que… Zac – dije yo sonriéndole y levantando mis cejas.
– Pero sabes que tengo que conocerlo primero y… no sé… veremos que pasa luego – dijo sonriendo mi amiga.
– ¿Quién es Zac? – dijo Maxi de pronto, casi había olvidado que estaba presente.
– Un amigo de Jackson – le contesté yo.
– ¿A todas ustedes les gustan los amigos de Jackson? – preguntó de nuevo, mirando a Connie. Esta se rió, yo hice lo mismo y Maxi nos miraba con el ceño fruncido.
Cuando terminamos las ensaladas fuimos a dejarlas a la mesa de afuera, y las chicas nos ayudaron a traer los cubiertos y Maxi trajo una bandeja con los vasos, casi se le caen, pero por suerte tenía buen equilibro pese a su edad.
Al rato, tocaron el timbre, Katt fue a abrir y la acompañó Andy, los demás nos quedamos afuera, Jackson seguía ahí en la parrilla, que ya estaba prendida hace un buen rato. Por suerte eran los chicos, lo supuse por el gran grito que provenía de afuera, alguien gritando “¡TRAJIMOS CERVEZAAA!” y Jack se reía. Creo que era Robert… la verdad no lo supe bien, no distinguía bien a los chicos desde aquí, estábamos lejos de la entrada.
– ¡Hey Jackson! – gritó un chico que tenía un brazo sobre los hombros de… Katt, claro. Debía ser Robert, ¿quién más? Vi de reojo como a Connie se le escapaba una gran sonrisa, seguro venía Zac… la verdad apenas noté bien a los chicos. Hasta que llegaron a nuestro lado y nos saludaron a todos, hasta a Maxi, quien fue presentado por Jackson. Luego, Jackson tomó asiento a mi lado, y dejó a Zac a cargo de la parrilla, y la carne, claro, ya que decían que él era un maestro en ello. Me alegré ver que todos compartían, todos juntos… y Zac le pidió a Connie que estuviera a su lado para ayudarlo, y ésta obviamente feliz lo ayudaba. Estábamos todos riendo de un chiste de Kellan, cuando de pronto, tocaron el timbre.
– No se preocupen, yo voy – dijo Soph poniéndose de pie de inmediato. Se encaminó hacia la entrada, mientras se peinaba el cabello, algo muy típico en ella cuando estaba emocionada.
domingo, 26 de abril de 2009
Chapter Number Thirteen:
Al otro día desperté sola, vi el reloj y eran las 9 de la mañana. Me di cuenta de que Jackson seguía durmiendo, por lo que pensé que Maxi, obviamente estaría igual.
Me levanté de la cama y fui al baño, me duché y recogí mi cabello húmedo en una cola. Luego me lavé los dientes y me vestí. Cuando salí del baño, Jackson todavía dormía, no quise despertarlo, para qué. Salí de la habitación y fui a ver a Maxi, como lo pensaba, dormía como un angelito. Me quedé viéndolo por unos minutos, apoyada en el umbral de la puerta. De pronto, sentí unos pasos que se dirigían hacia mi dirección. Giré la cabeza y ahí venía él, me tomó por la cintura y besó mi mejilla.
– Buenos días amor – susurró en mi oído.
– Buenos días – le respondí yo, y seguimos ahí parados, mirando a Maxi.
– Quién creería que este niñito no es así de tranquilo como parece ahora, ¿eh? – dijo él. Yo sólo reí bajo y luego me di vuelta para rodear su cuello con mis brazos y besarlo, nos movimos un poco, hasta quedar fuera de la vista de la habitación de mi hermanito. No era apropiado besarnos frente a Maxi, aunque ahora estuviera dormido, quién sabe, podría despertar, fue solo por las dudas, porque vernos besarnos si le molestaba, podía adorar a Jack, pero que no me tocara mucho. No había superado sus celos al cien por ciento, supongo.
– ¿Vamos a desayunar? – dijo cuando separamos nuestros labios brevemente. No le contesté y seguí besándolo. Claro el respondió, pero noté que estaba algo extrañado, no era normal, ni mucho menos cotidiano que yo fuera tan cariñosa, menos que yo comenzara. – Y yo soy el malvado, ¿eh? – dijo cuando nos separamos de nuevo. Yo sólo reí. Luego me aparté y me dirigí al baño para ducharme. Jackson seguía un poco desorientado, pero con una sonrisa en su rostro como siempre, en la entrada de la habitación.
Más tarde, salí del baño, ya vestida y lista para comenzar este día, vi que Jackson estaba sentado en la cama y hablando por celular, mientras cambiaba canal la televisión, a la cuál parecía que no le prestaba mucha atención.
Cuando me vio, me sonrió y yo hice lo mismo, mientras me acercaba a él, dejó el control de la televisión de lado. Yo me senté a los pies de la cama, mirándolo.
– Bueno, entonces yo le diré a Nath que le parece, y te aviso, ¿Ok? – dijo él, dirigiéndose a la persona con quien hablaba por medio del celular, claramente.
– Sí, ya está acá a mi lado. Así que le preguntaré ahora – dijo y luego me sonrió. – Ok, si, trataré de convencerla. Adiós. – cortó y dejó el celular sobre la cama.
– ¿De qué me tienes que convencer? – le pregunté de inmediato yo, curiosa.
– De que hagamos un pequeño asado con mis amigos y tus amigas, acá… Claro, yo propuse eso, ya que tenemos visitas – sonrió. – ¿Qué te parece? – Qué lindo, pensó en Maxi… porqué me sorprende, claro que lo haría.
– Me parece bien… De todas formas es tu casa – me encogí de hombros.
– Nath… es como si fuera tuya también – me dijo él, con un tono de tristeza.
– Bueno, bueno. – Traté de reconfortarle, de todos modos, era cierto… No me gustaba ser desubicada y creerme la dueña de casa y hacer lo que quiera en ella.
– ¿De verdad no te molesta, cierto? – preguntó nuevamente Jackson.
– No, claro que no. Será divertido… las chicas, los chicos… – puse en blanco mis ojos. – Jackson sólo río conmigo.
Unas horas después, Maxi despertó… Jackson y yo nos encontrábamos justo preparando el desayuno, mi novio se había duchado y vestido luego de nuestra charla, sobre el entretenido panorama que habían organizado seguramente mis amigas.
Tomamos desayuno con mi hermanito, y le contamos sobre el asado, pareció agradarle.
– Claro, sería genial… ¿puedo invitar a Frankie?, ¿Y porqué no invitan a sus hermanos, son amigos de ustedes también, no? – dijo él. Y me recordó inmediatamente a Soph. A las chicas en general, claro, esto les encantaría… Pero, no sabía si a Jackson y a los chicos también les parecería buena idea.
Miré de inmediato a mi novio, con los ojos abiertos como plato. Él y Maxi se rieron de mi expresión.
– Claro, a mi no me molesta para nada que venga tu amigo Max, y sus hermanos… son buenos chicos, por supuesto, que vengan todos – dijo Jackson.
– Genial, gracias Jack – le dijo Maxi. Se trataban como grandes amigos, Jackson no lo trataba como un niño, si no como a un adolescente. Yo sólo me reí… y agradecí la idea de mi hermanito, y la simpatía de mi novio.
Así que como los planes estaban algo cambiados, Jack llamó a Soph -sí, ella había sido la de la idea y las chicas claramente la aceptaron con mucho entusiasmo- para confirmar mi aceptación y decirle que también irían los Jonas. Ella dijo que era perfecto, claro. También quedó en llamar a alguno de los chicos para que se organizaran y asistieran.
Más tarde, fuimos con Maxi y Jack al supermercado, teníamos que comprar las ensaladas, los chicos y las chicas traerían la carne y lo demás. Pero el asado era en la tarde, a las cinco, así que compramos una pizza, para almorzar eso. Ya que nos daría hambre luego, pero no podríamos comer mucho, por el asado. Nos demoramos bastante poco, también compramos unos cuantos alimentos para la casa. Y Jackson quiso pasar a otro lado, a ver algo con el agente de 100 Monkeys, creo, allí se demoró un poco más.
Llegamos a casa, y eran las dos de la tarde. Servimos la pizza en unos platos, y almorzamos. Luego del almuerzo, conversamos un poco en la mesa, los tres. Maxi decía que era genial estar en nuestra casa, que no se quería ir nunca, y cosas así… las cuales me hacían pensar mucho, y me ponía algo triste, Jackson me tomaba la mano y me acariciaba para consolarme, sabía exactamente que pensaba al respecto; claro, él debería quedarse conmigo, ya que nuestra madre era una hipócrita. Pero luego cambiaron de tema, y lavamos la loza y los cubiertos. Luego fuimos a lavarnos los dientes. Resultó chistoso como mi hermanito y mi novio hacían caras frente al espejo, mientras se cepillaban, haciéndome escupir la pasta y el agua repetidas veces. Después, Jackson invitó a Maxi, o más bien lo “desafió” a una partida de video juegos. Mientras, yo me senté en un sofá de la sala, cerca de ellos, a tocar guitarra. Habían unas partituras de Jackson que quería tocar, la mayoría de las canciones que sabía en guitarra, eran de 100 Monkeys, ya que me encantaban y claro, Jackson siempre me ayudaba. Aunque también me insistía que tocara con él algún día. A lo que yo respondía que me daba vergüenza, no quería opacar a su grupo, eran geniales y no podría estropearlos yo.
– Hey Nath, debes llamar a los Jonas para invitarlos, no creo que Soph tenga sus números para invitarlos ella, ¿verdad? – dijo de pronto Jackson.
– Oh, llámalos luego Nath, recuerda que son famosos y deben tener una agenda apretada – dijo Maxi.
– Ok, enseguida – dije yo riendo. Verdad, estos chicos eran famosos, pero los amigos de Jackson también, solo que para los actores es diferente, ¿verdad? Bueno, ellos estaban disponibles, espero que los famosos cantantes también. Dejé la guitarra a un lado y tomé mi celular; busqué el número del hermano más sociable y a mi criterio, el más simpático: Kevin. Marqué y esperé a que contestara.