miércoles, 8 de abril de 2009
Chapter Number Twelve:
Al rato, nos despedimos de los chicos y Denisse, ésta última me hizo prometer que vendría más seguido. Y lo hice, no había sido tan aburrido como pensé, la verdad, fue bastante bueno haber ido, y además, tendría noticias para Soph, podría regresar luego con ella. Eso le encantaría.
Con Jackson, decidimos dejar a Maxi allí un rato. Quedamos en ir a buscarlo luego, mientras, él y yo nos dirigíamos a casa de mamá. Pensándolo mejor, decidí que Maxi pasaría unos días en casa con nosotros, le preguntamos a él y aceptó encantado.
– ¿Quieres que me baje yo a buscar las cosas de Maxi? – dijo de pronto Jack, mientras conducía camino a casa de mamá.
– Eh – me quedé pensando un rato, ¿qué seria lo mejor?... – No, vamos los dos. Porsiacaso, pero no creo que mamá esté de mal humor. Por lo menos en la tarde no lo estaba. –
– Si, pero… ¿si está con ese tipo? –
– ¿Podrías golpearlo por mi? – pregunté medio en broma. Él solo rió y yo hice lo mismo.
– Por ti lo que sea – dijo al final.
Obviamente no le iba a pedir que hiciera eso de verdad, y seguro el tipo estaría allí todavía con mamá, pero qué mas da, solo iríamos a buscar un bolso con ropa de Maxi y un par de cosas más. No sería una visita larga.
– Y… ¿te cayeron bien los chicos? – le pregunté a Jack para cambiar de tema.
– Si… se veían buena gente, lo noté desde hace mucho. – dijo él amablemente.
– ¿Desde cuándo? –
– Desde el día del funeral. –
– Oh, claro. –
No dijimos nada más por unos minutos, y luego llegamos. Sentí el acto un poco repetitivo, pero no me sentía igual que en la tarde, ya que ahora estaba con mucha rabia, y sin esa duda que tenía sobre qué me iba a decir mamá.
Nos bajamos y nos dirigimos a la reja, tocamos el timbre. En pocos momentos mamá abrió la puerta y se dirigió a la reja, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, pero nos dedicó una sonrisa cuando llegó a la reja y comenzó a abrirla.
– Me alegro que hayan vuelto – dijo ella, su voz sonaba ronca.
– No nos quedaremos mucho – dije yo, tratando de sonar lo más indiferente posible.
Finalmente abrió, pasamos y trató de abrazarme, pero la aparté enseguida. Se sorprendió un poco, pero sin embargo, se hizo a un lado para que pasáramos mientras cerraba la reja. La puerta estaba abierta así que entramos de inmediato, no había rastros del tipo. Lo cual me alivió un poco.
– ¿Qué quieres hija?, ¿En qué te puedo ayudar? – dijo mi madre mientras cerraba la puerta con una mano y se volvía a nosotros.
– Sólo venimos a buscar unas cuantas cosas de Maxi y nos vamos. No necesito ayuda, sé dónde están sus cosas. – dije yo, mirándola fríamente a la cara.
– ¿De Maxi?, ¿Porqué?... ¿Qué planeas hacer con él Nath? – preguntó, ahora preocupada.
– Se quedará conmigo y Jackson por unos días. Sabes, no quiero que pase por esto solo. –
– Él no sabe nada, Nathalie. Es sólo un niño, no le voy a decir eso, no tiene nada que ver. – dijo ella.
– Genial, gracias. Ahora se lo tendré que decir yo. –
– No, no lo hagas… por favor. – Me suplicó ella. Miré a Jackson, quien me veía con el ceño fruncido. Si, quizás no era muy buena idea decírselo. No lo sé.
– Bueno, lo pensaré… ahora iré a buscar sus cosas. – dije, y tomé a Jackson de la mano, para que me siguiera. Mamá no dijo nada. Sólo se quedó allí parada.
Llegamos a la habitación de Maxi, y fui directo al clóset, y saqué el bolso más grande que encontré.
– Aparte de ropa, ¿qué más debemos llevar? – preguntó Jackson, mientras me miraba sacar ropas de los cajones de la cómoda y del closet.
– Eh – me detuve un momento, mirando a mi alrededor – ésos juguetes, y su almohada. No puede dormir sin ella. –
– Ok – tomó las cosas que le indiqué y las sostuvo, esperando a que yo terminara de sacar la ropa necesaria. Luego dejé el bolso sobre la cama, y aprovechó a echar las cosas que sostenía. Cuando terminamos, Jack tomó el bolso y salimos de la habitación. Mamá nos esperaba sentada en la sala, y se paró de inmediato al verlos entrar a ésta.
– ¿Cuánto tiempo se va a quedar con ustedes Maxi? – dijo, mirando el gran bolso que sostenía Jack.
– No lo sé. ¿Importa?, Tendrás más tiempo a solas con tu noviecito. –
– Hija, sabes que ustedes están primero que todo – dijo ella.
– Mamá estoy… realmente harta de tus mentiras. Por favor. – le dije muy seria y levantando un poco la voz. – Te llamaré antes de venir a dejarte a Maxi, no quiero venir a casa y encontrarme con una sorpresa, o que no estés. ¿Nos abres? – Ella sólo asintió, con cara de apenada, pero claramente no tenía nada que decir. Nada en absoluto, sabía que estaba en todo mi derecho. Y de todas formas, Maxi me quería más que a ella, claro. Es una pésima madre, y la verdad, me alegro que mi pequeño hermanito se haya dado cuenta. Salimos rápidamente de la casa de mamá, y nos metimos al auto. Respiré aliviada en el asiento del copiloto. Esto había sido mucho más calmado de lo que había esperado.
Al llegar a nuestra casa, Jackson me ayudó a arreglar la habitación para Maxi, dejamos todas sus cosas en ella. Luego, Jackson se puso a cocinar, dijo que teníamos que darle un buen recibimiento a Maxi, y estuve de acuerdo, así que cuando faltaba poco para que la cena estuviera lista, fui en auto a buscar a Maxi a la casa de los Jonas. Esta vez no me quedé mucho, solo cruzamos un par de palabras con Nick, Denisse y ahora el señor Kevin estaba en casa, asíque aproveché de saludarlo también. Luego, nos fuimos con Maxi de vuelta a casa.
– ¿Porqué Jackson no vino contigo? – me preguntó mi hermanito, mientras íbamos de camino a casa.
– Se quedó haciendo la cena, para darte la bienvenida – dijo yo sonriéndole.
– ¿Es broma?, ¿Tu novio cocinando? – comenzó a reír.
– No seas malo, ha mejorado mucho. De verdad. – dije yo, riendo un poco también.
– Bueno, pero no me obligues a comer si sabe mal. – dijo él.
– Está bien, prometo no hacerlo. –
Llegamos a casa, y Jackson recibió a Maxi con un abrazo, y su singular saludo con el puño, claro. Después pasamos a la cocina, y estaba todo servido, a Maxi le gustó mucho la comida, al igual que a mí. No sé como ni cuándo, pero Jackson había aprendido recetas bastantes ricas, y le quedaban fantásticas.
Cuando acabamos con toda la comida, nos fuimos a dormir, Maxi adoró la pieza que arreglamos para él, dijo que era como estar en casa. Nos quedamos viendo televisión con él en su pieza, todos recostados en la cama, aunque Maxi estaba bajo la tapa, claro. Cuando él se durmió, me paré con cuidado, y vi que Jackson se estaba quedando dormido también, pero le hablé bajito y salió de la pieza conmigo, luego nos fuimos a acostar y nos dormimos muy luego. De verdad había sido un día agotador, lleno de muchas emociones.
lunes, 6 de abril de 2009
Chapter Number Eleven:
Quedó tanto o más sorprendido que yo. Si bien sabía como era mi madre, era algo que sorprendía y ponía mal a cualquiera.
– Vaya, es… algo sorprendente. – dijo mi novio, y yo sólo asentí. – ¿Qué piensas hacer con Maxi? – preguntó de pronto él. Y yo me quedé mirándolo sorprendida. Maxi, claro. Cómo no lo pensé antes. ¿Dónde iría hoy?, ¿A casa?... No, mamá está más loca que nunca no conviene. Pero entonces, ¿lo llevo a casa? Aww, esto es complicado.
De pronto interrumpieron mis pensamientos, unas risas dentro de la casa, luego salieron tres chicos, se dirigían hacia nosotros. Vaya, más en que pensar. Pero por lo menos ya conocería algo a los chicos misteriosos.
– Hola chicos, perdonen la demora – dijo el chico más alto, de rizos. Ahora que no estaban tapados, se podían distinguir mejor.
– Está bien, no importa – dije yo, incorporándome de inmediato. Jackson hizo lo mismo. Mientras, los chicos se acercaron más a nosotros, y quedamos de frente.
– Mucho gusto Nath, seguro ni te acuerdas de nosotros – dijo riendo, el chico que parecía ser el menor, era el más bajo, aunque por muy poco. Tenía rizos también, pero su cabello era de un color más claro que el de los demás.
– Pues, la verdad no – dije yo avergonzada.
– No hay problema – dijo nuevamente el chico más alto, ahora que estábamos cerca, pude notar que tenía unos ojos verdes hermosos. – Yo soy Kevin – y estiró su mano, para saludarme, y estreché su mano, claro.
– Mucho gusto – le dije sonriendo. Debía admitirlo, sus ojos verdes me derretían un poco, siempre he tenido esa debilidad con los ojos verdes, pero claro, esta había empezado cuando conocí a Jackson. En fin, esa es otra historia. Luego de saludar al chico más grande, Kevin, el otro chico, de pelo oscuro y alisado a medias, se acercó a nosotros.
– Yo soy Joe, mucho gusto – dijo él, acercándose a mi, para besar mi mejilla. Me sorprendí un poco, pero no me molestó. Solo le sonreí. Luego Kevin, le propinó una mirada severa a su hermano, como si hubiera hecho algo muy desubicado, yo no encontré que fuera tan así, sólo es un saludo, nada fuera de lo normal. Bueno, lo dejé pasar, al igual que ellos y Jackson, ya que cuando lo miré me estaba sonriendo, no parecía para nada celoso ni mucho menos.
Claro, ahora faltaba el otro hermano, se acercó un poco a mi y quedamos en frente.
– Hola, yo soy Nick – me saludó con la mano y me sonrió. Se notaba que era el más tímido de los tres.
– Mucho gusto, me alegra haberlos conocido bien al fin – dije yo.
– Oh, y él es tu novio Jackson, ¿verdad? – dijo Kevin.
– Si, Hola, mucho gusto – dijo mi novio, mientras saludaba a cada uno con un apretón de manos.
– Seguro mi papá les contó sobre él, ¿no?, adoraba a Jackson – dije yo, con un tono mezclado de pena y alegría. Me encantaba que se llevaran tan bien, por supuesto, pero… cada vez se me hacía más difícil recordar a mi padre, cada vez sentía que se agrandaba ese hueco que dejó en mi corazón cuando se fue.
– Oh, claro, nos contó prácticamente todo de ti – dijo el chico con más personalidad, Joe. – También nos contó que cantabas, y muy bien por cierto –
– Ah, si, ella canta fabuloso. De hecho le he pedido muchas veces que cantara conmigo en los shows, pero no pasa nada. – dijo Jackson con entusiasmo, y luego con pena, aw, claro que no cantaría con el, dejaría mal parado su nombre y el de su grupo. No, no, así ellos estaban perfectos.
– Bueno, es que soy algo vergonzosa en cuanto a estar frente a mucha gente, el público, escenarios, y todo eso – me estremecí.
– Bueno, eso es algo a lo que te acostumbras con el tiempo – dijo Nick.
– Eh, tu Jackson, ¿tienes una banda? – preguntó de pronto Kevin, interesado.
– Eh, si… no somos muy conocidos pero, empezamos no hace mucho. Nos va bien por ahora… Vamos por buen camino – dijo mi novio, demasiado humilde, creo yo.
– Son fabulosos, quizás no sean conocidos por todo el mundo pero, de verdad, son increíbles, y no lo digo sólo porque Jackson esté en el grupo. – reí. Los demás hicieron lo mismo. – Y… ustedes, si no me equivoco sí son famosos, ¿no? – pregunté yo luego.
– Bueno… sí. Lo somos, a decir verdad si. – dijo Kevin.
– Vaya, genial, ¿qué hacen? – pregunté totalmente desinformada. Sinceramente no recuerdo haberlos visto, ¿serán modelos? No, son muy simpáticos para serlo. Quizás actores, ¿músicos? Bueno, solo sé que están acostumbrados al público, por lo que dijo Nick.
– Si, tenemos una banda, Joe es el vocalista principal, yo también canto y Kevin toca la guitarra, no le gusta cantar mucho. – dijo Nick. De inmediato miré a Kevin, quizás se dio cuenta de que tenía curiosidad, ya que respondió la pregunta que tenía en mi cabeza, antes de poder decirla en voz alta.
– No es que no me guste cantar, simplemente creo que no lo hago bien. Para eso están Joe y Nick, yo puedo apoyarlos en los coros y cosas así nada más. – dijo sonriéndome.
– Vaya, eso es muy genial. Claro, no todos tienen que cantar, estoy segura de que eres un guitarrista excelente. – dije yo amablemente. Claro que no tenía idea, pero lo supuse. Si eran famosos debían ser buenos, ¿no?
– Si, lo es – dijo Nick.
– Bueno, prometo escuchar de su música luego, perdón que sea tan poco actualizada – me disculpé yo. De pronto avergonzada.
– Claro, si tú quieres. A nosotros también nos gustaría escucharte cantar alguna vez – dijo Kevin nuevamente.
– Mmmm… eso no se los puedo prometer – dije, y luego reí. Los chicos hicieron lo mismo.
martes, 31 de marzo de 2009
Chapter Number Ten:
No pude creer lo que me decía. Quedé en shock por unos segundos. Hasta que todo el rompecabezas encajó en mi mente. Claro, tanta amabilidad, tanta confianza entre ellos. Tanta mentira. Tanto cinismo, tanto descaro.
– Hija dime algo – dijo ella.
– Cómo puedes ser capaz… – dije y luego sentí como se nublaba mi vista, y mis lágrimas comenzaban a salir de mis ojos. No las pude retener, me era imposible. Me paré de inmediato. – ¡Cómo haces esto mama!, ¡Por Dios, estás loca! – le dije mientras apretaba mi mano contra mi pecho, fue como si me hubieran dado un puñal. Me dolía más que nada por mi padre. ¿Cómo podía hacer esto? Era tan pronto, o quizás… Oh, no, quizás estaba con el tipo incluso antes de que papá muriera.
– Hace cuánto estás con ése hombre – le exigí, ante mi nueva idea.
– Eso no importa hija, sólo entiéndeme, yo estoy de verdad… – excusas y más excusas.
– Dímelo ahora… hace cuánto – Dije bajando un poco la voz. Seguro sería algo tarde, en la otra habitación deben haber escuchado mis gritos ya.
– Desde hace dos meses hija – su voz se le quebró. Comenzó a llorar también. ¿Pero de qué servia ahora? Absolutamente de nada. – Lo s-s-ien-to. – dijo entre balbuceos.
– No lo sientes, eres una hipócrita, ¿sabes?. Siempre fuiste la peor mamá, pero esto… hacerle esto a papá, de verdad que pasaste el límite, yo, yo te aguanto lo que quieras conmigo, pero que hayas sido infiel a papá, te juro que no lo perdono. Nunca. – le dije y luego salí de la cocina.
– ¡Nath!, espera… – dijo ella, pero no le hice caso. No más. Se acabo la farsa.
Entré a la sala donde se encontraban los demás, Jack hablando con Maxi, jugando, y el asqueroso tipo sentado cómodamente en el sofá. Jackson levantó la vista de inmediato cuando me vio entrar, se le descompuso de la cara, se levantó y junto con Maxi llegaron enseguida a mi lado.
– Nath, ¿qué pasa? – dijo, lo tomé de la mano. Él me miró aún más extrañado.
– Nos vamos – le dije yo. Y así nos dirigimos hacia la salida. Vi al tipo ir donde mi madre, que seguía lloriqueando en la cocina, inútilmente.
Jackson no preguntó nada más en el camino, sólo manejaba y me miraba de reojo de vez en cuando. Pero Maxi, era un niño curioso, claro.
– ¿Nath porque lloras? – preguntó el.
– Por nada, son… estupideces mías. – le dije yo secándome mis lágrimas. Por esto odiaba llorar, porque se me notaba mucho luego, me quedaba toda la parte alrededor del ojo, roja. Y me costaba mucho detener las lágrimas.
– Mamá te dijo algo – concluyó el, y se cruzó de brazos en el asiento trasero.
Demoramos un buen rato en llegar a la casa del amigo de Maxi, la misma de los chicos misteriosos. Maxi le dio un papel a Jackson, que parecía un mapa. Éste se detuvo en algunas partes a preguntar un par de veces por las calles. Pero no fue tanto problema. Al fin, llegamos. Y mis lágrimas ya habían cesado. Gracias a Dios.
Nos bajamos los tres del auto, y caminamos hacia la casa. Jack tomó en brazos a Maxi para que tocara el timbre, ya que él quería hacerlo.
– ¿Si? – respondieron vía citófono. Era una voz cálida de mujer.
– Hola Señora Jonas, soy Maxi – dijo mi pequeño hermanito.
– ¡Oh!, Maxi, claro. Te abro enseguida, ¿ok? – dijo la mujer.
– Ok – dijo mi Maxi.
Esperamos unos segundos y una señora salió de la casa y desde adentro se notó como abría la reja con un botón.
– ¡Vaya! Qué sorpresa, vienes bien acompañado Maxi – dijo ella mientras caminaba hacia nosotros.
– Sí, ¿se acuerda de Nath? – pregunto mi hermano.
– Claro, tu hermana mayor, cómo olvidarla, además tu padre me hablaba maravillas de ella. – rió dulcemente y me abrazó en cuanto estuvimos en frente de ella. – Qué gusto verte de nuevo. –
– Igualmente – dije sonriendo lo más que pude.
– Y él es su novio, Jack – dijo Maxi, mirando a Jack, quien desordenaba el pelo del pequeño.
– Oh si, tú estabas el día del funeral, ¿no? – dijo con tono cuidadoso mirando mi cara, esperando mi reacción. Que fue… bastante, calmada, por decirlo así.
– Si, mucho gusto Sra. – dijo cortésmente, como siempre, mi novio, mientras le besaba la mejilla.
– Pasen, pasen. – dijo la señora, y así lo hicimos, la seguimos a la gran casa. Cuando entramos, me sorprendí algo, digo no era una mansión pero era muy hermosa. No me esperaba menos de unos chicos famosos, supongo. Ya estaba algo acostumbrada a cosas así, estando con Jackson.
– ¡Frankie!, baja ya, llegó Maxi – dijo la señora Jonas gritando escaleras arriba –Y dile a tus hermanos que bajen también – Genial. Por fin conocería a los chicos misteriosos que tanto quería saber sobre ellos, por Soph, claro.
– Y… ¿a que se debe tu visita Nath? – preguntó de pronto curiosa la señora.
– Eh, nada en especial, creo que quería conocerlos un poco, la verdad poco sabía de ustedes antes de verlos en… el funeral. Y quería darle las gracias. Sé que apreciaban mucho a mi padre.
– Aw, de nada querida, y si, claro… Robert era uno de nuestros mejores amigos. – dijo ella sonriendo – así que puedes venir aquí con Maxi, o con tu novio, o cómo quieras, siempre.
– Muchas gracias… eh, ¿Señora Jonas? – le dije con una mueca, no sabía su nombre en realidad.
– Dime Denisse – dijo ella.
– Ok, gracias Denisse –
– De nada, si somos como de la misma familia – rió y yo sonreí de vuelta, me fijé que Jackson también sonreía mientras yo tomé su mano para que se acercara a mí. Lo hizo y nos quedamos tomados de la mano.
– Hay, estos chicos tardan mucho… – dijo Denisse. – Si quieren ustedes chicos pueden esperar en el patio, ¿o les molestaría? – dijo dirigiéndose a Jackson y a mi.
– No, está bien. Claro – dijo Jackson adelantándoseme.
– Y Tú Maxi, si quieres vas a la pieza de Frankie, sabes bien dónde es. –
– Claro. – dijo él y luego subió las escaleras junto con Denisse. Yo y Jackson salimos al patio como nos indico la señora Jonas. Yo me senté de inmediato en una de las sillas que había allí. Jackson se sentó a mi lado, sentí su mirada sobre mi todo el tiempo, pero yo apoyé los codos en mis rodillas y tapé mi cara con mis manos tratando de calmarme.
– Nath, amor… ¿qué pasó en casa de tu madre? – me dijo luego. Sabía que debía contarle. Y la verdad no me molestaba hacerlo. Aunque claro, me daría pena.
Pero él estaría ahí para consolarme. Él siempre estaba ahí. Eso me reconfortaba tanto.
Levanté la mirada hacia él. Pasó su mano por mi mejilla. Yo me acerqué a él y lo abrasé. Ahí, junto a su pecho me sentía mejor. Así que le conté todo.
lunes, 30 de marzo de 2009
Chapter Number Nine:
– Jack, creo que y es hora de ir a buscar a Maxi – dije mientras bajaba las escaleras y me dirigía hacia el.
– Ok, ¿tu estás lista? – me preguntó.
– Eh… – mire mi ropa, que no era la mejor pero la verdad daba igual. – Si, vamos. –
Salimos de la casa y nos metimos al auto. En el camino no charlamos mucho. Sólo lo normal, luego de unos minutos, ya estábamos en casa. Bajé del auto pero me quede parada ahí en frente. Respiré profundo. Jack se aproximó a mi y tomó mi mano, yo lo miré y le sonreí. Me inspiraba tanta calma.
– Vamos, no puede ser tan malo – me animó. Yo asentí con la cabeza y me moví junto a él. Tocamos el timbre en la reja. Vi como mi madre corría la cortina de la sala para mirar hacia fuera. Luego fue hacia la puerta a abrirnos.
– Hola chicos – dijo sonriendo mientras caminaba hacia la reja. Esto de verdad era raro. Usualmente ella no estaba así de simpática, mucho menos conmigo.
– Hola mamá –
– Hola Rachelle – dijo Jack, como siempre tan educado.
Mamá nos abrió y antes de si quiera poder movernos, nos abrazó a ambos. OK, esto se salía de control, en serio, algo tramaba. En fin, lo dejamos pasar y entramos a la casa, mamá parloteaba mucho, diciendo cosas como que me extrañaba ahora en casa, y se alegraba que hubiera venido y cosas así. Más extraño aun.
– ¡Nath! – gritó Maxi mientras corría hacia mi con los brazos extendidos, lo tome en mis brazos y lo abrasé.
– Como estas pequeño hombrecito – le dije yo mientras lo tomaba mejor, sentándolo en mis brazos.
– Ahora mejor – dijo él.
– Hey Max – dijo Jackson chocando su puño contra el de Maxi.
– Hey Jack – dijo mi hermanito, a la vez que sonreía. Siempre se llevó mal con mis novios, menos ahora, con Jackson. Era extremadamente celoso, recuerdo que una vez tiró a un chico por las escaleras, y eso que era sólo un niño, y menos mal que lo era, ya que apenas movió al chico, y no le sucedió nada grave. Era realmente agradable saber que no le haría eso a Jackson, porque lo adoraba.
– Eh, Nath… él es Peter – dijo mi madre tras nosotros, que prestándole atención a Maxi, no nos habíamos percatado de la presencia de un hombre mayor que la acompañaba. Me giré hacia ellos, mientras dejaba a Maxi en el suelo, y Jackson también miro al hombre.
– Oh, lo siento, Hola Peter – extendí mi mano.
– Hola Nathalie, creo que no te acuerdas de mi – dijo el hombre caminando hacia mi y sonriendo, tomó mi mano, pero se acercó aún mas para besarme la mejilla. ¿Es que me conocía?, ¿Por eso tomaba tanta confianza?
– Eh… la verdad no, no me acuerdo – dije yo, dando un paso atrás.
– Seguro no prestaba atención cuando le hablaba de ti Peter – dijo mi madre riendo junto con el hombre, mientras él pasaba un brazo por su cintura. Seguro se conocían hace mucho, pero ¿qué hacia en casa?, ¿porqué hoy?.
– No me agrada – dijo Maxi, cuando le miré el estaba frunciendo el ceño hacia mi. Comencé a confundirme un poco. Quizás no sabia de que se trataba todo esto.
– Oh, Maxi, no seas así – dijo de nuevo mi madre riendo.
– Está bien, ya le agradaré linda – le respondió Peter. ¿Linda? Vaya que buenos amigos debían ser. Siguieron cuchicheando entre ellos.
– Eh, él es mi novio Jackson – le dije a Peter al ver que mi mamá no lo había presentado a su amigo. Qué descortesía, no le costaba nada, no creo que a su amigo le moleste saludarlo. Es cosa de educación.
– Ah, claro, tu madre me habló de él. Mucho gusto chico – dijo estrechando la mano hacia mi novio. Vaya, al parecer sabía de su existencia por lo menos. Jack tomó la mano y asintió con un gesto en su cara algo raro. Se notaba que tampoco le había agradado mucho.
– Em, mamá, ¿de qué querías hablarme? – pregunté de pronto, si no lo hacía, seguro se le olvidaría luego, se notaba que estaba muy distraída con su amigo. Apenas nos prestaban atención y hablaban entre ellos y reían. Muy molesto.
– Oh si, claro. Vamos a hablar a solas en la cocina, ¿si? – me preguntó.
– Ok – le dije yo algo extrañada, pero ya quería saber la causa de todo esto.
Jack se quedó con Maxi y el… tipo ese en la sala. Mientras mi madre caminaba delante de mí hacia la cocina.
Cuando llegamos me senté en una silla, y ella comenzó a moverse ansiosa por toda la habitación. Me ofreció algo de tomar o beber.
– Mamá, sólo dímelo, no quiero nada más. – le dije de pronto, lo que la hizo cambiar un poco su cara de alegría, se sentó en una silla a mi lado, y tomó mis manos. Yo la miré extrañada.
– Cielo – comenzó ella. – Tú sabes que bueno, con tu padre no nos llevábamos… digamos, de lo mejor... – dijo ella, lo que me sorprendió un poco. Era a medias así, papá la amaba, no sé como, pero así era. Ella era algo indiferente pero no se notaba tanto. – Y… bueno, desde que él murió me he sentido muy, muy… sola – recalcó la palabra sola, junto con una mueca – No quiero que te tomes a esto mal… la verdad, sólo quiero ser feliz, estoy muy triste, y… bueno, tu padre no… ya no está conmigo, así que… – bajó la mirada. Y se quedo en silencio, yo comencé a analizar sus palabras en mi cabeza, y no me llevaban hacia ningún lado, realmente no entendía a dónde quería llegar.
De pronto vi asomarse a su amigo por la cocina.
– Querida, Rachelle – la llamó el. Mi madre levantó la cabeza de inmediato y le miró. – Llamó Cassie para confirmar la cena de hoy, ¿qué le digo? – dijo sonriéndole a mi madre, y luego a mi. Le fruncí el ceño. ¿Acaso era su secretario también? Qué tenia que ver el en los asuntos de mamá.
– No lo sé Pet, luego vemos, ¿si? – dijo mi madre, mirándome de reojo.
Él solo asintió y desapareció de inmediato.
– Mamá… puedes seguir, por favor. Tenemos prisa – le rogué yo. De verdad quería irme pronto de ahí.
– Hija… tú sabes lo mucho que los quiero a ti y a Maxi, lo que menos quiero es incomodarlos, pero… necesito esto, estoy muy mal, y necesito un apoyo… – seguía ella, nuevamente con rodeos.
– Mamá, ¿quieres ir al grano? – casi le grite. Ella, quien miraba al piso, me miró alarmada al decirle esto. Tomó una gran bocanada de aire y lo exhaló rápidamente.
– Ok, ok, te lo diré… – dijo ella, pero aún así, no lo hacía. Puso una mano en su rostro. – Vamos Rachelle, no es nada malo, sólo díselo. – susurró para ella misma. Luego saco su mano de la cabeza y me miró fijamente.
– Prométeme que reaccionarás bien – reí ante lo que dijo ella.
– Sabes que no puedo asegurártelo, me conoces mamá, sólo dímelo y ya. –
– Peter y yo… estamos saliendo. Estamos juntos, Nath – dijo al fin ella.
viernes, 27 de marzo de 2009
Chapter Number Eight:
Me puse la bata y salí de la habitación con mi celular. Al llegar abajo, me senté en el sofá de la sala, y marqué al número de casa. Supuse que a esta hora, Maxi estaría despierto. Crucé los dedos para que él me contestara, y no mi madre.
– Alo – dijo una voz de mujer. Rayos.
– Hola mamá, ¿me pasas a Maxi por favor? – dije tratando de ser lo más amable posible.
– Ah, Hola Nath, claro enseguida le llamo – dijo con un tono bastante simpático. – ¡Max!, ¡Te llama tu hermana! – escuché gritarle. Luego hubo unos pequeños segundos de silencio, cuando de pronto, me sorprendió – Y… ¿cómo estás hoy hija? – preguntó ella.
– Bastante bien, gracias. – dije yo. Supongo que me hablaba para hacer tiempo. Nada más. Mamá no era así, de hecho ni si quiera contestaba tan cortésmente.
– Qué bueno. – hubo otro pequeño silencio. ¿Qué hacia Maxi que se demoraba tanto? – ¿Vendrás a vernos luego? –
– No lo sé mamá. –
– Mmm… – y no dijo nada más en un largo rato. – Bueno, cuídate mucho si, te quiero hija. Aquí viene tu hermano. – No pude decir nada, realmente me sorprendió algo su respuesta, algo le pasaba hoy.
– Qué hay Nath – dijo mi hermanito.
– Hey Maxi, ¿cómo estás para una salidita? – le animé.
– ¿Contigo y Jackson? –
– Pues… algo así, más o menos –
– ¿Cómo así? – dijo enojado. Yo eché a reír, recordando el rostro que debía tener, el ceño fruncido y mirando hacia el suelo, siempre hacía eso. Era algo frustrante para él no entender algo. Ya que siempre entendía la mayoría de las cosas. Era un niño bastante inteligente para su edad.
– Mira, ¿te parece si te vamos a buscar y luego te vamos a dejar donde un amigo? –
– Ok… le preguntaré a mamá. Espera – dijo él y luego sentí como dejaba el auricular sobre la mesa. Esperé ansiosa unos segundos. Pero no demoró mucho.
– ¿Nath? –
– Si Maxi –
– Mamá pregunta que si podrían quedar un rato acá cuando me vengan a buscar, creo que tiene algo que decirles –
– Eh… – dudé unos segundos, pero luego pensé, que quizás no sería tan malo, además es por una buena causa, todo por Soph. Ojala siga de buenas cuando vayamos. – Claro, por qué no. –
– Bueno, entonces nos vemos mas tarde –
– Ok, cuídate hermanito, te quiero –
– Yo también –
– ¡Ah!, Pasaremos en un par de horas después, ¿ok?... Es que todavía no desayunamos –
– ¿Todavía? Nath mira la hora. –
– Si, lo sé. No tardaremos mucho, ¿si? –
– Está bien. Adiós. –
– Adiós –
Ambos cortamos. Y yo me quedé allí en el sofá inmóvil, frente a
Luego de unos segundos de pensar tanto, y darle vueltas al asunto, sentí unos pasos en la escalera.
– Nath, para ver televisión hay que prenderla primero – bromeó Jack.
– Lo sé –
– Entonces, ¿qué haces ahí? – tardé un rato en contestarle esta pregunta. Seguía un poco desconcertada.
– A la tarde vamos a salir con Maxi, ¿está bien? – hice caso omiso a su pregunta, ya que no sabía cómo responderle. Me paré del sillón, y me percaté de que estaba parado al lado de las escaleras, con rostro confuso. Al pasar por su lado, me sostuvo la mano, deteniéndome.
– ¿Pasa algo? – me dijo preocupado.
– No, nada, no me hagas caso. – Evité su mirada, solté su mano y mientras subía las escaleras le dije – Me iré a duchar. – Cuando le di la espalda creo que siguió allí inmóvil. Pero seguí mi camino y me dirigí al baño. Luego de ducharme un largo rato, creo que para sacarme la confusión y relajarme; ya que no había nada porqué preocuparse; eso creo, me vestí y peiné mi cabello. Cuando bajé, salía un olor muy bueno desde la cocina. Entré y ahí se encontraba él, de espaldas a mí, concentrado en la cocina.
– ¿Qué hay de desayunar? – pregunté mientras me sentaba en una silla.
– Nada especial – me dijo sin siquiera voltearse.
– Perdón si te disgusté antes… –
– No importa, si no quieres contarme no tienes por qué hacerlo. –
– No es eso. – dije apenada. – No es que no te tenga confianza ni mucho menos, sólo que en ese momento no te pude decir, es todo. –
– ¿Es algo grave? – ahora se dio vuelta, esperando mi reacción.
– No, sólo me sorprende que hoy mi madre anda de buenas y nos quiera ver para hablar – me encogí de hombros. Luego se dio volteó de nuevo a la cocina.
– Y… ¿sabes de qué se trata? –
– Ni idea, eso es lo que me preocupa, pero quizás solo sea una estupidez, o… no lo sé. Debo ser yo que me imagino muchas cosas, seguro no es nada. –
– Sí, te preocupas mucho. Deberías estar contenta de que tu madre aunque sea hoy está de buen humor. –
– Tienes razón – le dije junto con una sonrisa, que logró ver porque se dio vuelta en ese instante. Sacó unos panes que había tostado recién, al lado, muchas cosas para el pan y luego, sacó unos panqueques con manjar. Me sorprendió todo lo que había hecho tan rápido. O, ¿no fue rápido? Mmm… quizás me demore bastante arriba.
– Jackson, hiciste muchas cosas. – Le dije mientras lo observaba sentarse, esta vez a mi lado.
– Estás muy delgada, tienes que alimentarte – dijo con una sonrisa, se notaba que su humor había vuelto. Eso era bueno.
– Claro, muy delgada. Tú con que derecho lo dices, mírate… – lo apunté con una mano. Mientras comenzaba a examinarlo con la mirada. – Olvídalo, estás perfecto. No he dicho nada – me retracté luego. Mientras, tomé un panqueque y comencé a darle mordidas.
– Podría decir lo mismo… pero, si comieras más y engordaras solo un poco… – puso una mano en mi cintura – estarías más perfecta. –
–Ok, seguro tu petición se cumpla, se nota que no has notado cuánto como – reí.
– Bah, lo dices como si comieras como una cerda –
– Y así es – dije yo, sacando el segundo panqueque – Y si sigues mejorando en la cocina, empeoraré. – Ambos reímos.
– Asi que… – sacó un panqueque. Y me alegró, claramente no eran todos para mí, y si no sacaba pronto seguro me los comería todos. – Hoy iremos a la casa de tu madre –
– Así es –
– Y saldremos con Maxi a casa de su amiguito, el hermano de los tres chicos esos –
– Correcto – le dije mientras asentía con la cabeza. – Eso si… mamá quiere que nos quedemos un rato en casa, no tengo idea para qué, ¿podrás aguantarla unos minutos? – Claro que podré. Todo por ti. – dijo esto y luego besó mi mejilla.
– Gracias –
Luego seguimos comiendo, nos demoramos bastante en acabar con la mayoría de la comida que estaba allí en la mesa.
jueves, 26 de marzo de 2009
Chapter Number Seven:
– Jack, ese chico… eh, ¿Robert?, ¿No tiene novia verdad? – le pregunté mientras lo miraba conducir.
– No, no es mucho de relaciones largas pero porque la verdad siempre anda con chicas algo locas, hubieras conocido a su ex… – puso los ojos en blanco y rió.
– Vaya, creí todo lo contrario de él –
– Si, parece un niño bueno, ¿no? –
– Algo así – reí y el también lo hizo.
– ¿Por qué lo preguntas? – me miro de reojo algo enojado.
– Curiosidad… – le dije mientras miraba por la ventana. – Las chicas quedaron locas por él –
– Si, también lo noté –
– ¿No te ha comentado nada sobre alguna? –
– La verdad sí, pero nada específico, las encuentra muy simpáticas –
– Mmmm… genial. –
– ¿A una le interesa Rob de verdad? –
– Supongo, aunque… no sólo a una – hice una mueca que no logró ver.
– ¿Cómo? ¿A más de una? – me preguntó extrañado.
– Bueno sí, Connie y Katt –
– Oh –
– Pero no creo que sea un problema, es decir, son lo bastante maduras para arreglar sus asuntos –
– Sí, es verdad… aunque Rob es así con todas –
– ¿Así como? –
– No lo sé, los chicos dicen que “se deja querer por todas” – luego rió.
– Ah, entiendo –
Vaya, Robert. Creí algo totalmente diferente de él, cuando lo vi, pensé que… no lo sé, era mucho más… ¿bueno? Quizás son cosas mías, y la verdad no sea tan malo como me estoy imaginando, de todas formas… esto recién empieza, ya las chicas sabrán si les gusta o no, y de seguro no será un problema. Espero.
De pronto Jackson interrumpió mis pensamientos, haciendo un carraspeo.
– Creo que hoy día fue todo un éxito, ¿no? – dijo con orgullo.
– Si, lo fue. Estuviste genial –.
– Estuvimos, sin los chicos no sería igual –
– Mmm... no sabría decirlo – reí – es que eres mi preferido –. Me sonrió y luego nos detuvimos. Me di cuenta de que habíamos llegado a casa. Pero no salimos del auto, quedamos como hipnotizados mirándonos.
– Tú también eres mi preferida. – me dijo luego, y se acercó a besarme por un largo rato.
Cuando entramos, Jack se duchó, y por mientras yo preparé la cena. Era mi turno ahora, no siempre tenía que hacer todo el, claro que no.
Después de comer, que por cierto estaba exquisito y no dejamos una sobra de nada, vimos un poco de televisión y nos fuimos a dormir.
Al otro día, desperté, miré el reloj encima de mi velador, y marcaba las 11.40 am. Me giré sobre mi misma para mirar al lado, preparada para ver su lado de la cama vacío. Pero me sobresalté al verlo ahí. Vuelto hacia mi, cómodamente mirándome.
– Buenos días hermosa – dijo él y me acarició la mejilla con su mano.
– Buenos días hermoso – le sonreí y giré mi rostro para besar su mano.
– ¿Cómo estás? –
– Perfecto, ¿tu? –
– Igual – dijo mordiéndose un lado del labio, parecía tratar de contener una risotada, porque la sonrisa ya no la podía contener, se había apoderado de la mitad de su boca libre. Se veía gracioso.
– ¿Tengo algo? – miré mi pijama, toqué mi cara, no, nada parecía fuera de lo normal.
– No, nada, te ves linda durmiendo – puse los ojos en blanco cuando oí aquello.
– ¿Cuánto tiempo estuviste mirándome? –
– Sólo unos minutos, no creas que me desperté temprano y me quede como bobo mirándote toda la mañana – hizo una mueca.
– Claro, tienes cosas más importantes que hacer – luego reí, claro que él no haría eso, que aburrido.
– No, tú eres lo más importante. – dijo esto y antes de dejarme discutirle, me besó. Pero era un beso diferente, sentí que no se acababa nunca, y cada vez me costaba más respirar, pero no podía zafarme de él. Creí que el sentía lo mismo, la diferencia, era que esta vez él lo había provocado. Me quedé sin aire, así que nos separamos, pero el se puso arriba de mi, obviamente separados, para que no aguantara su peso. Comenzó a besarme más apasionadamente, pero le empujé por el pecho. Nunca habíamos llegado tan lejos, y no debía ser ahora el día en que dejáramos que pasara eso.
– ¿Qué pasa? – dijo él. No muy sorprendido, supongo que era algo de esperar de mí.
– Nada – le respondí. Esperaba que se diera cuenta por sí solo. Pero aparentemente no lo hizo, sonrió y empezó a besar mi cuello.
– Jack, no – le empujé de nuevo. Volvió a acercarse a mí y me susurró en el oído.
– ¿Por qué no? – dijo casi riendo. ¿Qué tenia de chistoso?
– No… no puedo – Dije algo entrecortado. Él solo rió, y rozó una vez más sus labios con los míos, luego se volvió, para bajar de la cama.
– Deberías tenerme más confianza, sé que no quieres hacerlo – me dijo mientras caminaba hacia el baño.
– Nunca sé lo que planeas – refunfuñé. – Eres injusto – Lo fulminé con la mirada cuando me miró desde el baño, mientras sujetaba una toalla, y sonrió.
– Podrías haberme detenido antes –
– No, no pude. Ya lo viste. – le dije mientras me cubría la cara con la cubierta, sentía como me iba sonrojando.
– Bueno, entonces… perdón. No te volveré a provocar tanto de nuevo. – recalcó la palabra tanto. Me destapé la cara y luego lo miré fulminante nuevamente.
– Eres un malvado – le dije. Mi voz sonó algo apenada. El sólo rió por lo bajo.
– Bueno, este malvado se debe duchar, no me espíes. – dijo sonriendo mientras juntaba la puerta del baño, y oí como encendía la ducha.
Decidí dejar mi vergüenza de lado, y me levanté de la cama.
martes, 24 de marzo de 2009
Chapter Number Six:
Entramos y nos encontramos con muchos famosos, pero claro no conocidos, las chicas casi enloquecieron, pero les pedí que se comportaran. Llegamos donde estaban los amigos de Jackson, que ya conocíamos.
– ¡Chicas! Qué linda sorpresa – dijo animadamente Kellan, que nos vio apenas entramos.
– Qué tal chicos – saludé a cada uno, y las chicas hicieron lo mismo.
Charlamos un poco, y luego divisé a Jackson, quien sonriendo, me saludó con la mano. Yo hice lo mismo. Estaba algo ocupado afinando los últimos detalles, ya que el show comenzaría luego. Con las chicas nos fuimos a charlar a una especie de barra con sillas que había allí. Y los chicos, se quedaron de pie cerca de nosotras.
Faltaban sólo unos segundos para el show, cuando Connie habló.
– El guapo, de cabello dorado es Robert – me dijo susurrando al oído, cuando notó que no podrían escuchar este comentario.
La verdad, era bastante guapo, una sonrisa hermosa que dejaba loca a cualquiera, me atrevería a decir, aunque claro, no del todo de mi gusto, menos si ya tengo a un hombre perfecto a mi lado.
– ¿Te gusta, cierto? – qué pregunta mas obvia, pero necesito escuchar la respuesta que ya sé, por ella misma.
– Algo… – dijo con tono avergonzado Connie. – Creo que a Katt también le gusta, la escuchaste en el auto. –.
– Sí… Pero de todos modos, recién se conocen – Dije tratando de alentarla, la verdad no sabía que más decir, no podría escoger a una de las dos.
– Claro, tiempo al tiempo – dijo ella irónica y rió.
– Exacto – dije y luego le sonreí, ella me devolvió la sonrisa.
– Dicen que no hay que rendirse sin antes luchar – dijo ella y luego reímos. Yo pensé en ella y Katt tirándose del pelo y dándose golpes. Moví la cabeza a ambos lados para quitarme la desagradable idea de la cabeza. Luego miré a Connie, seguí su mirada, y allí estaba Katt, con Robert, Andy y Kellan hablando, y dejamos hasta ahí la conversación.
Luego, el show comenzó. Creo que las chicas me decían un par de cosas, pero no logré captar nada, la verdad es que estaba totalmente concentrada en la música, bueno, quizás principalmente en el vocalista, Jackson.
Tocaron unas ocho canciones, hermosas para mi gusto, como todo lo que hacía Jackson, claro. Fueron todo un éxito. Pero lo que me sorprendió fue la última canción, una nueva, y era hermosa… cuando Jackson la anunció, la llamó: ‘Not everything’s die’. Se trataba de la historia de un chico que tenia una novia, ella perdió un ser querido, y el chico hablaba del dolor que le había provocado esto a ambos, y principalmente la preocupación y amor de ambos. ¿Irónico? No lo creo. Cuando terminó de tocar la canción, Jackson se despidió junto a su banda y dieron las gracias. Luego se acercó a nosotros, no lo veía bien, creo que la luz hacia un efecto algo borroso, solo logré ver que se dirigía hacia mi y me abrazó con mucha fuerza, me recordó el día cuando murió papá, era un abrazo muy similar. Cuando moví mis brazos para devolverle el abrazo, me di cuenta de que estaba temblando, luego comprendí. No veía casi nada porque estaba llorando. De nuevo. Escondí mi rostro en su hombro, él sólo decía ‘Perdón’, repetidas veces mientras besaba mi pelo.
Habrán pasado un par de segundos, cuando me alejé de él, secando mis lágrimas. Vi su rostro, se veía algo confuso, y con algo de culpabilidad. Tomé su mano y lo miré tratando de comprenderlo.
– Lo siento amor, si hubiera sabido que te pondrías así, no la habría tocado. – se disculpó.
– ¿Qué estás diciendo Jackson?. Es hermosa. – le dije cuando ya me había calmado un poco – Sólo me dio algo de pena, me llegó la letra… supongo que así es cuando una canción es excelente, ¿no? – luego le sonreí lo más que pude.
– Creo... – Me dijo sonriendo, solo un poco. – ¿De verdad te gustó?
– Claro que sí, ¿por qué te mentiría? –
– No lo sé, es que todas las canciones te gustan. –
– Bueno, es que todas son buenas –
– Nunca habías llorado con una –
– Jack, ¿no me crees? – no dijo nada y miró al suelo. – Pues, lo siento, que lástima que no me crees, pero así es… sabes que soy muy sensible, sobre todo ahora. No es que me haya disgustado. – le expliqué. ¿Por qué ahora tenía que ser tan cabeza dura?
– Ok, ok, si te creo. – me dijo luego, levantó la mirada y me sonrió.
– Así está mucho mejor –
En ese momento llegaron los demás.
– ¡Jack, estuvo genial! – exclamó Kellan. Mientras le palmeaba la espalda.
– Sí, Jack, felicitaciones. – dijo mientras sonreía. Ellos dos junto a Taylor y otro chico que no logré reconocer, siguieron así, felicitándolo. Mientras las chicas llegaron a mi lado.
– Amiga, ¿te gustó? Wow, fue increíble – me dijo Soph, mientras me abrazaba. Cuando se apartó, y vio de cerca mi cara, comprendió que me pasaba. – ¿Acaso no te gustó la última canción? – Se puso enfrente de mí como las demás, a esperar mi respuesta.
– Claro que si, fue hermosa. Sólo me emocioné, ustedes saben… soy algo sensible – todas rieron brevemente.
– Eh, chicas, les quiero presentar a alguien – interrumpió luego Jack. – Él es Zac. Supongo que lo conocen, también es amigo nuestro, pero no lo habían visto porque ha estado muy ocupado en grabaciones y cosas así. –
– Oh, mucho gusto Zac– dije yo, algo sorprendida.
– Tú debes ser Nath, ¿no? – me miró, y luego miró a Jack, sonriéndole.
– Sí –
– Por fin te conozco, no sabes todo lo que me ha hablado Jackson – puso los ojos en blanco – Ya empezaba a creer que no existías, con tantas maravillas que dice – alargó su mano y yo hice lo mismo, luego nos saludamos cordialmente.
– Si, Jackson alardea mucho, creo que todos se decepcionan al conocerme – reí pero Jackson hizo un sonido, parecía no estar de acuerdo. – Eh, ellas son mis amigas, Sophie, Katt, Connie y Andy. – dije señalando a cada una.
– Mucho gusto chicas –
– Igualmente – dijeron a coro ellas, sonriéndole al muy bien parecido chico.
– Hey, qué le hiciste ahora a la pobre chica, amigo – bromeó Kellan, cuando una luz me alumbró la cara, rayos, habría pasado desapercibida ante los chicos sin ella.
– Paf, no es nada – dije yo refregándome los ojos. – Sólo soy algo muy sensible – luego le sonreí.
– Bueno, todos lo somos… le he dicho a Jack mil veces que se dedique a la actuación, no al canto, él no entiende que cuando alguien no canta bien, duelen los oídos. – bromeó Zac.
– Aw, no… para mí el canta muy bien. – le dije mirándolo seriamente, no me dio risa el comentario, como a los demás. – Sólo fue la última canción. Claro. –
El chico me miró algo confundido, quizás no estaba al tanto de lo sucedido. Oí a Taylor susurrarle ‘Luego te explico’. Y asintió, dejando pasar el asunto.
– Bueno, ¿por qué no vamos a comer algo? – dijo rompiendo el hielo, Robert.
– Sí, aquí hay más comida que en un matrimonio – dijo Kellan y todos reímos.
Luego, fuimos a las mesas donde había comida y seguimos charlando.
De a poco la gente se iba yendo del lugar, sólo quedábamos las chicas, los amigos de Jackson, él y yo, todos conversando y riendo, hasta que se hizo tarde.
– Nath… ¿Has averiguado lo que te pedí? – me preguntó de pronto Soph con un puchero.
– No, lo siento… es que, en verdad ni siquiera sé como contactarlos. – Le respondí sinceramente. Seguramente para hacerlo debía hablar con mi madre, quizás ella ni los conocía, así como yo. ¿Quién sabe?
– ¿Que Maxi no era amigo de su hermano menor? – dijo de pronto Jackson. Quien de pronto pareció haber estado poniendo algo de atención a nuestra charla.
– Tienes razón – le sonreí y luego miré a Soph. – La excusa perfecta. Maxi me ayudará encantado. Luego tendrás información de ellos – reí y mi amiga hizo lo mismo.