Decidimos esperar un poco antes de ir a casa de mamá. Todavía era algo temprano, así que con Jack lavamos la loza sucia con calma, y ordenamos un poco la casa. Al parecer no fue tan poco lo que hicimos, cuando vi la hora ya eran las tres y algo.
– Jack, creo que y es hora de ir a buscar a Maxi – dije mientras bajaba las escaleras y me dirigía hacia el.
– Ok, ¿tu estás lista? – me preguntó.
– Eh… – mire mi ropa, que no era la mejor pero la verdad daba igual. – Si, vamos. –
Salimos de la casa y nos metimos al auto. En el camino no charlamos mucho. Sólo lo normal, luego de unos minutos, ya estábamos en casa. Bajé del auto pero me quede parada ahí en frente. Respiré profundo. Jack se aproximó a mi y tomó mi mano, yo lo miré y le sonreí. Me inspiraba tanta calma.
– Vamos, no puede ser tan malo – me animó. Yo asentí con la cabeza y me moví junto a él. Tocamos el timbre en la reja. Vi como mi madre corría la cortina de la sala para mirar hacia fuera. Luego fue hacia la puerta a abrirnos.
– Hola chicos – dijo sonriendo mientras caminaba hacia la reja. Esto de verdad era raro. Usualmente ella no estaba así de simpática, mucho menos conmigo.
– Hola mamá –
– Hola Rachelle – dijo Jack, como siempre tan educado.
Mamá nos abrió y antes de si quiera poder movernos, nos abrazó a ambos. OK, esto se salía de control, en serio, algo tramaba. En fin, lo dejamos pasar y entramos a la casa, mamá parloteaba mucho, diciendo cosas como que me extrañaba ahora en casa, y se alegraba que hubiera venido y cosas así. Más extraño aun.
– ¡Nath! – gritó Maxi mientras corría hacia mi con los brazos extendidos, lo tome en mis brazos y lo abrasé.
– Como estas pequeño hombrecito – le dije yo mientras lo tomaba mejor, sentándolo en mis brazos.
– Ahora mejor – dijo él.
– Hey Max – dijo Jackson chocando su puño contra el de Maxi.
– Hey Jack – dijo mi hermanito, a la vez que sonreía. Siempre se llevó mal con mis novios, menos ahora, con Jackson. Era extremadamente celoso, recuerdo que una vez tiró a un chico por las escaleras, y eso que era sólo un niño, y menos mal que lo era, ya que apenas movió al chico, y no le sucedió nada grave. Era realmente agradable saber que no le haría eso a Jackson, porque lo adoraba.
– Eh, Nath… él es Peter – dijo mi madre tras nosotros, que prestándole atención a Maxi, no nos habíamos percatado de la presencia de un hombre mayor que la acompañaba. Me giré hacia ellos, mientras dejaba a Maxi en el suelo, y Jackson también miro al hombre.
– Oh, lo siento, Hola Peter – extendí mi mano.
– Hola Nathalie, creo que no te acuerdas de mi – dijo el hombre caminando hacia mi y sonriendo, tomó mi mano, pero se acercó aún mas para besarme la mejilla. ¿Es que me conocía?, ¿Por eso tomaba tanta confianza?
– Eh… la verdad no, no me acuerdo – dije yo, dando un paso atrás.
– Seguro no prestaba atención cuando le hablaba de ti Peter – dijo mi madre riendo junto con el hombre, mientras él pasaba un brazo por su cintura. Seguro se conocían hace mucho, pero ¿qué hacia en casa?, ¿porqué hoy?.
– No me agrada – dijo Maxi, cuando le miré el estaba frunciendo el ceño hacia mi. Comencé a confundirme un poco. Quizás no sabia de que se trataba todo esto.
– Oh, Maxi, no seas así – dijo de nuevo mi madre riendo.
– Está bien, ya le agradaré linda – le respondió Peter. ¿Linda? Vaya que buenos amigos debían ser. Siguieron cuchicheando entre ellos.
– Eh, él es mi novio Jackson – le dije a Peter al ver que mi mamá no lo había presentado a su amigo. Qué descortesía, no le costaba nada, no creo que a su amigo le moleste saludarlo. Es cosa de educación.
– Ah, claro, tu madre me habló de él. Mucho gusto chico – dijo estrechando la mano hacia mi novio. Vaya, al parecer sabía de su existencia por lo menos. Jack tomó la mano y asintió con un gesto en su cara algo raro. Se notaba que tampoco le había agradado mucho.
– Em, mamá, ¿de qué querías hablarme? – pregunté de pronto, si no lo hacía, seguro se le olvidaría luego, se notaba que estaba muy distraída con su amigo. Apenas nos prestaban atención y hablaban entre ellos y reían. Muy molesto.
– Oh si, claro. Vamos a hablar a solas en la cocina, ¿si? – me preguntó.
– Ok – le dije yo algo extrañada, pero ya quería saber la causa de todo esto.
Jack se quedó con Maxi y el… tipo ese en la sala. Mientras mi madre caminaba delante de mí hacia la cocina.
Cuando llegamos me senté en una silla, y ella comenzó a moverse ansiosa por toda la habitación. Me ofreció algo de tomar o beber.
– Mamá, sólo dímelo, no quiero nada más. – le dije de pronto, lo que la hizo cambiar un poco su cara de alegría, se sentó en una silla a mi lado, y tomó mis manos. Yo la miré extrañada.
– Cielo – comenzó ella. – Tú sabes que bueno, con tu padre no nos llevábamos… digamos, de lo mejor... – dijo ella, lo que me sorprendió un poco. Era a medias así, papá la amaba, no sé como, pero así era. Ella era algo indiferente pero no se notaba tanto. – Y… bueno, desde que él murió me he sentido muy, muy… sola – recalcó la palabra sola, junto con una mueca – No quiero que te tomes a esto mal… la verdad, sólo quiero ser feliz, estoy muy triste, y… bueno, tu padre no… ya no está conmigo, así que… – bajó la mirada. Y se quedo en silencio, yo comencé a analizar sus palabras en mi cabeza, y no me llevaban hacia ningún lado, realmente no entendía a dónde quería llegar.
De pronto vi asomarse a su amigo por la cocina.
– Querida, Rachelle – la llamó el. Mi madre levantó la cabeza de inmediato y le miró. – Llamó Cassie para confirmar la cena de hoy, ¿qué le digo? – dijo sonriéndole a mi madre, y luego a mi. Le fruncí el ceño. ¿Acaso era su secretario también? Qué tenia que ver el en los asuntos de mamá.
– No lo sé Pet, luego vemos, ¿si? – dijo mi madre, mirándome de reojo.
Él solo asintió y desapareció de inmediato.
– Mamá… puedes seguir, por favor. Tenemos prisa – le rogué yo. De verdad quería irme pronto de ahí.
– Hija… tú sabes lo mucho que los quiero a ti y a Maxi, lo que menos quiero es incomodarlos, pero… necesito esto, estoy muy mal, y necesito un apoyo… – seguía ella, nuevamente con rodeos.
– Mamá, ¿quieres ir al grano? – casi le grite. Ella, quien miraba al piso, me miró alarmada al decirle esto. Tomó una gran bocanada de aire y lo exhaló rápidamente.
– Ok, ok, te lo diré… – dijo ella, pero aún así, no lo hacía. Puso una mano en su rostro. – Vamos Rachelle, no es nada malo, sólo díselo. – susurró para ella misma. Luego saco su mano de la cabeza y me miró fijamente.
– Prométeme que reaccionarás bien – reí ante lo que dijo ella.
– Sabes que no puedo asegurártelo, me conoces mamá, sólo dímelo y ya. –
– Peter y yo… estamos saliendo. Estamos juntos, Nath – dijo al fin ella.
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