Matrimonio. Jackson me estaba proponiendo matrimonio… después de dos años de noviazgo, venía frente a mí con un anillo -muy hermoso, por cierto- y me pedía que me casara con él.
Si no estuviera tan segura de nuestro amor, creería que es una broma.
Jackson no es como todos los otros chicos, es especial, alocado, una persona muy ocupada; pero sin embargo había logrado darme suficiente tiempo dentro de su vida. Yo, era lo contrario a él… algo tímida, pero alegre, y siempre fui muy seria en mis relaciones. Aunque claramente nunca había vivido situaciones como ésta.
Más que nada, por mi edad. Desde los 18 que estoy con Jackson, antes nadie me habría pedido matrimonio, sería demasiado apresurado. Y no es que crea que a los 20 sea la mejor edad y sea muy madura y esté totalmente lista para esto. Pero recuerdo que papá siempre me dijo que cuando sintiera amor, verdadero amor… no me cerrara a ninguna posibilidad, él me decía “Nath, eres una chica inteligente, confío en que sabrás exactamente quién es esa persona especial con la que quieras estar por siempre. Pero tómate tu tiempo”.
Y siento que después de dos años, quizás si me he tomado mi tiempo… pero aún así es algo pronto. Sólo tengo 20 años, Jackson tiene 24…. Tan jóvenes, tenemos tanto por delante… ¿Y él me pedía que me casara con él?...
– Nath – Jackson me bajó de mi nube – Nath, dime algo por favor… – dijo con voz preocupada, pero seguía con esa hermosa sonrisa en su rostro.
– Yo… – me quedé muda nuevamente, es que era tanto que pensar, tanto que tomar en cuenta, por un lado, amo muchísimo a mi novio, pero sólo tengo 20 años…
– Tú… ¿que?, vamos Nath, me estás asustando. – dijo él.
– Jackson yo… tú… – balbuceé, y luego pensé un poco, hasta que mi voz logró salir de mi boca – ¿estás seguro de lo que me estás pidiendo? – lo dije tan rápido que a penas lo pronuncié bien. Pero él pareció entender perfectamente, pues su cara se deformó de inmediato, su sonrisa se fue, y sus ojos mostraban tristeza y algo de sorpresa.
– Claro que sí Nath, no bromearía con algo como esto. –
– Amor… – tomé su mano – somos tan jóvenes, ¿por qué pensar en esto ahora?, ¿no crees que es demasiado pronto? – le dije dulcemente, tampoco quería que lo tomara mal, pero… quizás yo necesite un poco más de tiempo para pensarlo.
– Creía que me amabas tanto como yo te amo a ti. ¿Para qué esperar más? –
– No digas eso, sabes que te amo –
– Pero parece que no lo suficiente como para aceptar mi proposición, ¿verdad? – Bajé mi rostro, me sentí incapaz de decirle ‘No’, una simple sílaba… pero que en éste caso significaban muchísimo.
– Ok, Me queda claro. – Soltó mi mano y se incorporó. Yo lo imité y me traté de acercar a él, pero antes de poder hacerlo, él levantó sus manos en forma de protesta, su mirada reflejaba mucha tristeza, y antes de poder hacer o decir algo más, abandonó la habitación, dejándome sola…
Unos segundos después escuché un portazo en el primer piso.
Comencé a llorar desesperadamente, tomé mi celular y llamé a Soph para que viniera, en estos momentos necesitaba un poco de apoyo o consejos, o simplemente el hombro de mi mejor amiga.
– ¿Nath? – gritó ella, cerrando la puerta de la entrada, si, Soph tenía copia de las llaves de mi casa, por casos como éstos.
– Estoy arriba – le grité, aunque apenas tenía voz, pero mi amiga al parecer escuchó, ya que a lo segundos ya estaba ahí, sosteniéndome en sus brazos.
Por unos largos minutos, sólo se dedicó a consolarme, esperando que me calmara un poco para luego hablar.
– ¿Qué fue lo que te dejó así amiga? – me miraba con preocupación.
– Yo… f-fui yo. – me respondí entre sollozos.
– ¿Cómo? – Ahora me miraba sin entender nada. Yo sequé mis ojos y respiré profundo.
– Jackson… él, él me pidió matrimonio Soph. –
– ¡Pero eso es genial! – dijo sonriendo, pero yo la interrumpí.
– No, no, porque yo le dije que no, y sé que lo herí, se fue muy enojado. – Y con eso mi amiga entendió mejor.
– Ok, ¿me quieres contar todo para entenderte, y no tener que golpearte? – bromeó. Y así lo hice, le conté todo, como había sucedido toda esta situación desde que desperté, y luego le conté hasta lo que pensé yo, y el por qué me había negado a mi novio.
– Bueno, creo que Jack debe estar bastante dolido, pero es imposible que no te perdone, es decir, si no te quedó claro con esto mismo que hizo hoy, él te ama amiga. –
– Y yo también lo amo, pero realmente no me quiero casar a los 20, ¿es tan complicado de entender? – me quejé.
– No… es entendible, por lo menos yo lo entiendo. –
– Pero Jackson no –
– Dale tiempo. Ponte en su lugar también Nath… deja que vuelva, ahí hablaran tranquilos y ya verás que todo se arreglará. –
– Espero que tengas razón. –
– Si, tú ten fé. – me sonrió.
– Gracias amiga, en serio. – la abracé, y ella hizo lo mismo. Daba gracias a Dios por tener una amiga así, porque Sophie siempre me animaba, siempre podía confiar en ella, y siempre me entendía, sin importar nada más. Ella siempre estaba ahí para mí.
– De nada, para esto estoy, ¿no? – bromeó, y ambas reímos. – Y, dijiste que no tenías regalo, ¿verdad? – asentí apenada. – Pues, qué esperas, en 20 minutos te quiero lista para salir, tenemos que ir a comprar. – dijo poniéndose de pie y abandonando la habitación para darme algo de privacidad.
No me sentía bastante bien como para salir, pero no importaba mucho, me despejaría un poco y además era algo que tenía que hacer sí o sí, después de todo lo que hice, no puedo no tener un regalo digno.
Así que me incorporé y me di una ducha, luego me maquillé, todavía tenia los ojos algo rojos e hinchados, pero tampoco me importó. Me vestí y sequé mi cabello un poco, luego bajé al primer piso, donde supuse que se encontraba mi amiga, pero mientras iba llegando a la cocina, sonó el timbre, así que fui a ver quien era.
– ¿¡Tú que diablos haces aquí!? – grité sorprendida.
agh otro otro otro *oooo*
ResponderEliminarpobre jackson.. :(
ResponderEliminarOMG!!!!!!!!!!!!!!!!! esto es trauma u.u pobeshito T-T , de seguro ahi fué cuando se nos perdió por tanto tiempo u_u el mijo tenia depresion u_u yaya, otro otro!! xD
ResponderEliminar