Luego, todo había terminado. El agujero ya no estaba, solo había tierra, pasto nuevamente y la lápida. Encima de ella, miles de flores, arreglos, coronas, etc. Me quedé ahí un rato, con mi familia y los más cercanos a esta. Luego, nos fuimos y caminamos hasta el estacionamiento. Cuando llegamos, me tambaleé, pero no me caí gracias a Dios.
– ¿Estás bien Nath? – preguntó mi novio, que me llevaba afirmada de la cintura.
Me limité a asentirle. Apenas podía tragar saliva, asíque no quise hablar.
– ¿No necesitas ir al baño o algo? – me dijo de nuevo preocupado. Me imagino que aspecto tenía mi cara. Que horror.
Ahora negué con la cabeza.
– Jackson, yo si quiero ir al baño – dijo Maxi, algo inquieto.
– Ok, yo te llevo. Están aquí al lado. – Me soltó de la cintura despacio y puso sus manos en los hombros de mi hermanito. Luego volteó a verme – ¿Estarás bien un segundo sola?, ¿o llamo a alguien?
– Vayan – le respondí, soné terrible, pero ya no podía hacer señas antes esas palabras.
Entonces se fue con Maxi a las oficinas, supongo que preguntó donde quedaban los baños, y entonces, se fue hacia el otro lado, donde no podía verlos.
Busqué nuestro auto, y me apoyé en el. Cerré los ojos y respire.
No sé cuanto tiempo estuve así, debió ser un par de minutos, cuando oí pisadas que se dirigían hacia mi.
– ¿Todo bien amiga? – abrí los ojos y vi a Connie.
– Creo – le respondí.
– Estarás bien, ya verás… además nos tienes a nosotras, ¿lo sabes verdad? Nunca te dejaremos sola Nath – me dijo y luego se apoyó en el auto a mi lado.
– Lo sé, muchas gracias – miré el suelo.
– Y claro, tienes a este hombre grandioso – rió, luego levante la mirada y ahí venía Jackson, corriendo con Maxi.
– Hey Connie – dijo el sonriendo. Al mismo tiempo que tomó a Maxi en brazos. – ¿Nos vamos? – preguntó, mirando el auto, luego a mí.
– Si, vamos – le dije yo. Estaba terrible, no aguantaba más por irme a casa. – Connie, ¿dónde están las chicas? –
– Creo que por allá – apuntó un lugar cercano. – ¿Las llamo?
– Si se quieren ir con nosotros, claro –
– Esperen, voy a buscarlas, ¿ok? – sonrió y luego camino hacia donde parecían estar las chicas, aunque yo no veía mas que muchísima gente. No identificaba a nadie.
Entré al auto, Jackson y Max hicieron lo mismo.
Luego llegaron las chicas. Entraron y se disculparon por demorarse, pero claro, no me molesto, solo fueron un par de minutos.
Cuando llegamos a casa de mamá, dejamos a Maxi allí. Luego dejamos a las chicas en casa de Katt, me invitaron a quedarme, pero les dije que no tenía ánimos, y obviamente me entendieron asíque no me insistieron más y nos despedimos, quedaron en ir a vernos a mi y a Jackson en unos días más.
Hasta que por fin llegamos a casa. Nuestra linda casa. Nos bajamos y Jackson abrió la puerta. Luego tomó mi mano y entramos juntos.
– ¿Tienes hambre? – me preguntó, mientras entrábamos a la cocina.
– Algo – le respondí algo apenada, este último mes, Jackson estaba haciendo experimentos en la cocina. La verdad es que no cocinaba muy bien, pero siempre le daba mi opinión sincera. Prefería eso a que pensara que era bueno y cocinara todos los días, eso sí que seria malo. – ¿Cocinarás? –
– No lo sé, ¿estás de humor para probar una nueva receta? – dijo sonriendo
– Como quieras –
– Ok, haré algo y si no te gusta ordenamos comida por teléfono, ¿esta bien? –
– Claro –
Me senté allí en una de las sillas de la mesa, mientras lo observaba sacar ollas, y comida, verduras, y todo para preparar su “nueva receta”, preferí no preguntarle que era.
Mientras cocinaba, comenzó a cantar una de sus canciones, por lo poco que prestaba atención, no sé bien si era la canción que escribió para mi, pero era linda.
De vez en cuando, cuando pasaba a mi lado me abrazaba o me daba un pequeño beso. Luego seguía con su tarea. Demoró algo de una hora, y la comida estaba lista.
– ¿Preparada? – me pregunto con esa cara de entusiasmo, que siempre ponía cuando cocinaba.
– Si, quiero probar… huele bien – le dije y sonreí un poco. Lo mejor que pude.
Puso los cubiertos, un par de vasos y platos. Luego sirvió la comida a cada plato, y se sentó en la mesa conmigo.
Quedé mirando el plato con cara de asombro, no tenía idea que era, aunque identificaba algunas cosas de éste, claro. Había carne y… muchas cosas extrañas.
– Eh, Jack… – dije sin quitar la mirada del plato – ¿Cómo se llama esta receta?
– La verdad no lo sé, pero es una mezcla de carne, pasta y muchas verduras. – Admitió.
– O sea acabas de inventar esto. –
– Algo así, digamos que añadí cosas a la receta original –
– Mmmm... ok – dije, luego suspiré, y tomé el tenedor. Saqué un poco y lo comí. Abrí los ojos como platos. Mi novio me miró algo preocupado.
– ¿Qué pasa?, ¿Está muy malo? – me dijo con tono apenado – Bueno linda, si quieres no lo comas, no te preocupes yo… ag lo siento, lo debí… – levanté la mano que tenía libre y tragué la comida.
– Jackson, esto está increíble – dije con una sonrisa y luego comí más.
– ¿En serio?, Nath, sabes que debes decirme la verdad, yo no me enojaré –
– No seas bobo, y pruébalo tu mismo – Me miró un segundo y luego miró el plato, tomó su tenedor y comió. También se sorprendió al probarlo.
– Vaya, no mentías. Esto si está bueno. –
– Te felicito, ya sabía yo que algún día cocinarías algo rico – le dije y luego reí.
– Gracias por el cumplido – dijo orgulloso.
– De nada – me apoyé sobre la mesa para poder besarle. – Te amo – le dije.
– Yo más – le sonreí y luego seguimos comiendo y charlando. Era imposible estar tan depresiva si estaba con Jack, claro todavía tenia pena, se que él también la tenia, pero no es la clase de persona con la cual te puedas aburrir y menos estar muy triste.
Así pasamos lo que quedaba del día, vimos algo de televisión, mientras charlábamos algo, hasta que se hizo tarde, y fuimos a dormir.
Al otro día, desperté algo tarde, y me encontré con Jackson, sentado a mi lado.
– Buenos días preciosa – me dijo con su adorable sonrisa. Luego se acercó y me besó.
– Hola – dije con voz desanimada, creo que todavía tenía sueño.
– ¿Quieres tomar desayuno?
– Si, ¿tu ya comiste?
– No, te estaba esperando.
– Ok, entonces me iré a duchar para que comamos algo, ¿esta bien? –
– Bueno, iré a preparar el desayuno, no te demores mucho… –
– Ok – salí de la cama y me senté a su lado, lo abracé y le di un pequeño beso – Gracias. Él solo sonrió y salió de la habitación para darme privacidad. Entré al baño, me duché, luego seque un poco mi cabello y me peiné. Luego me vestí y fui a la cocina donde me esperaba mi novio.
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