martes, 17 de febrero de 2009

Prefacio:

Siempre traté de ser una buena hija, hasta cuando cumplí mis dieciocho años, y me fui de la casa de mis padres a vivir con mi novio, volvía seguido a mi ex casa. Claro, no podía estar mucho tiempo lejos de mi padre. Él y mi novio eran los hombres que más amaba en mi vida, hasta se llevaban bien, eran muy amigos, pero ahora… ahora ése hombre no estaba, mi padre, el que junto con mi querida abuela me había criado… había muerto.

Sin embargo, yo lo veía… y se veía como siempre, de no ser por el ataúd, hubiera parecido que estaba tomando una de sus siestas.
¿Por qué siempre las personas más buenas se mueren?