Seguía sin entenderlo, sin duda ha sido la muerte más dura que he me ha tocado vivir, claro, era mi padre, era joven y sano, no tenía razón para morir ahora… sin embargo, tuvo la mala suerte de encontrarse en el momento y lugar equivocado.
Tenía que haber ido a ese juego de béisbol con Charles, tenía que estar llena la carretera, tenía que volcarse ese camión y caer sobre su auto, pero claro, solo él murió… ¿Algo increíble, no?
Seguro los demás eran unos idiotas, pero mi padre, un padre y hombre ejemplar, él tenia que pagar las consecuencias.
No es justo para mí, estúpido Charles, no se conformó por ver el tonto juego por televisión, claro… si se hubieran quedado en casa… nada de esto hubiera pasado.
– Amor, ¿estás bien? – me preguntó mi novio Jackson.
– Si, solo pensaba Jack. – le respondí.
– Ah… ¿recordabas los lindos momentos con él? –
– No, la verdad pensaba en lo que pasó, en las cosas estúpidas que causaron esto –
– Cariño, no pienses en eso, sólo te hace peor – hablando así… Jack parecía tan… paternal. Eso sólo me hizo sentir peor.
– Lo sé, pero no lo puedo evitar – cuando dije esto, él me abrazó y besó mi frente, mientras yo pasé mis brazos por la cintura de él y también lo abrasé.
Quise no pensar más en ese asunto, que solo me daba más pena de la que tenía, Jack tenía razón, así que comencé a mirar a las demás personas, habían miles, menos mal que arrendamos este lugar para velar a mi padre, si no, no hubieran podido entrar todos. Mmm...… me pregunto dónde estará mi hermanito – comencé a buscar entre la gente – Arg, yo que buscaba a mi hermano, y veo a mi madre… que rabia me da, ahí conversando y riendo con sus chismosas amigas, ni está llorando, que vergüenza. Será mi madre, pero es muy odiosa y sínica, la verdad… nunca entendí porque mi padre se enamoró de ella. Bueno, que haga lo que quiera. Como siempre lo hace. – Desvié la mirada, estaba harta de mi madre, ¿Y Max?.
– ¡¿Dónde diablos está?! – Dije sin querer, en voz alta… Me suele pasar.
– ¿Quién, Nath? – Me preguntó Jack preocupado, mientras me soltaba y quedábamos de frente.
– Eh… Maxi – le respondí.
– Lo vi con tu madre dando vueltas por ahí –
– No, con ella no está – le dije con un tono enojado.
– ¿Quieres que lo vaya a buscar?
– No, no… está bien Jack – si, quería verlo, pero bueno, no iba a molestar a Jack, tampoco quería que se fuera de mi lado.
– Bueno – nos quedamos unos segundos en silencio – Nath, ¿te importa que te deje un rato?, Te quedas con Soph. –
– ¿Por qué? – pregunté sorprendida. Luego tomé fuerte su mano. ¿Qué era tan importante que me tenía que dejar?
– Necesito hablar con tus tíos –
– ¿Con mis tíos? – sonreí en forma de burla.
– Si – me respondió con su tono serio. Vaya, ¿no era broma?, ¿En serio quería hablar con mis antipáticos tíos? Qué raro.
– ¿Pasa algo malo Jack? – le pregunté preocupada.
– No, sólo quiero hablar con ellos por un asunto que quiero hacer –
– Ok, ve – y luego solté su mano. Él me sonrió y se volteo.
– ¡SOPHIE! – gritó hacia una multitud, luego la vi a ella, mi linda amiga… mi mejor amiga. Quien apenas nos vio, se dirigió hacia nosotros.
– Hola chicos, ¿pasa algo? – preguntó mirándonos a ambos con su dulce voz.
– Necesito hablar con los tíos de Nath, ¿te quedas con ella un rato? – le preguntó Jack.
– ¡Claro!, no vine antes para no interrumpir – se excusó ella.
– Está bien Soph – le dije, entendiéndola.
– Ok, te dejo en buenas manos Nath – dijo Jack, luego me besó y se fue.
– Jackson ha sido tan bueno – dijo Sophie.
– Sí, siempre lo es – dije orgullosa, ¡Dios, cómo amaba a ese hombre!
– Hay amiga… estoy tan feliz por ti, por fin tienes un novio que te merece y te ama –
– No se como me soporta – dije medio en broma.
– Bueno Nath, las personas que aprendemos a amarte, también aprendemos a soportarte – dijo esto y luego reímos juntas.
– Gracias Soph –
– De nada –
– Eh, ¿Soph, por qué viniste sola? – le pregunte cuando recordé verla llegar, sola.
– Mmm… Digamos que tuvimos problemas con Seth, así que se quedó en casa – Noté de inmediato su tono de enfado, ése Seth no me agradaba para nada.
– Ah, entiendo – le dije como si no fuera gran cosa, aunque la verdad me dio rabia, seguro no fueron unos pequeños problemas… conociendo a Seth. Pero bueno, no era el momento ni el lugar para hablar de eso, tampoco quería molestar a Sophie.
– Hey, ¿qué dices si la próxima semana vamos de Shopping? – me preguntó ella, y no supe bien que decir.
– Eh… Soph yo… no sé… no creo que… – no pude terminar ninguna frase, cuando ella me interrumpió –
– Mira… yo necesito ropa, y tu distraerte, ¿qué mejor?, Sólo piénsalo, ¿si?, Tenemos tiempo –
– Bueno – Sophie siempre se salía con la suya, jajaja, pero tenía razón.
– ¡Hey! Vi unos chicos… ¡O-M-G! – dijo ella con su tono coqueto.
– ¿Acá? –
– Si, acá… quizá hasta son familiares tuyos, ¿o no?
– No, no tengo familiares guapos – le dije yo, era verdad… aparte muchos de mis primos eran pequeños. – No se de quienes hablas Soph – la verdad no tenía ni idea, no me he fijado mucho en los invitados, y claro, ¿alguna hija estaría viendo chicos lindos en el funeral de su padre? No lo creo. Además yo ya tenia a mi novio hermoso.
– Mira… son tres chicos, andan con sus padres y un niño pequeño, que supongo es su hermano pequeño. ¡Ah! Y estan como… abrigados, apenas se les ve la cara –
– ¿Y cómo sabes que son lindos entonces? – dije con una sonrisa burlona.
– No lo sé, es como una intuición – rió ella.
Luego de charlar un buen rato, llegó Jackson a mi lado, puso un brazo alrededor de mi cintura y besó mi mejilla, estaba sonriendo. ¿Le habrá ido bien con el asunto de mis tíos?
– ¿Todo bien? – le pregunté yo.
– Excelente, ¿y ustedes? – dijo él.
– Un poco mejor, me hacia falta Sophie – dije yo.
– Y siempre voy a estar aquí Nath – me dijo ella.
– Gracias, aprecio mucho que hayas venido – le agradecí.
– Bueno, no fui la única, Andy, Katt y Connie están aquí también. –
– ¿En serio? – le pregunte asombrada, apenas sabia bien quienes estaban acá.
– Si, pero yo les dije que mientas estuvieras con Jack no te molestaran – rió.
– Pero Sophie… Jackson no la va a morder, no les digas más eso, ¿OK? – le dije con tono de reproche, a Jackson no le importaba si venían mis amigas a verme, aparte no nos separamos mucho, así que de aquí a que no esté con el… las voy a ver quizá cuando.
– Bueno, bueno… les diré que te vengan a saludar cuando quieran, ¿está bien? – dijo Soph.
– Gracias – le dije yo.
Luego seguimos charlando un rato, mientras llegaban personas a saludarme, y claro, ahora aparecieron mis amigas. Sophie ya había hablado con ellas. Me alegró tanto verlas, pero claro… No por eso pasaba mi pena, eso es algo aparte, que creo que siempre llevaré conmigo.Este día se me ha hecho eterno… y todavía falta mañana. Dios, ¿por qué tienen que ser dos días de velorio?.
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