jueves, 10 de diciembre de 2009

Chapter Twenty Seven:

Luego de charlar un rato, decidimos levantarnos. Jackson dejó que me duchara primero, así que así lo hice, y luego bajé a preparar desayuno, mientras él se duchaba.

– Entonces, ¿iremos a la joyería hoy? – preguntó mi novio mientras se sentaba en la mesa, la cual ya estaba lista.

– ¿Cuál es el apuro? – le pregunté aguantándome la risa.

– Bueno, si no lo quieres me lo dices y se acaba el asunto. – contestó apenado.

– Te dije que sí lo quería. –

– ¿Entonces, cuál es tu no apuro? – preguntó arqueando una ceja, yo sólo rodeé los ojos.

– No me gusta usar anillos… – confesé. Era cierto, nunca andaba con anillos, supongo que él lo había notado.

– Algún día te casarás, ¿no es así?, Aunque no sea conmigo… algún día lo harás, ¿no? –

– Supongo. –

– Entonces tendrás que usar uno de todas formas. Es mejor si te acostumbras de antes. –

– Buen punto. –

Así que, como ganó, no tuve opción que aceptar ir a la joyería. Lo cual no parecía tan terrible de todas formas, ayer quedamos en que sería anillo de compromiso… más o menos a muy largo plazo. Ambos concordamos en que no nos casaríamos pronto.

Mientras pensaba en cómo sería nuestro paseo ésta tarde, el celular de Jackson sonó, él miró la pantalla, y salio de la cocina para hablar. Yo seguí comiendo relajadamente, mientras seguían pasando por mi cabeza miles de ideas. Pero hubo una en especial que me dejó… algo rara.

Recordé la noche anterior al día que Jackson me pidió matrimonio. Más bien, la pesadilla que tuve. Aquel que parecía una escena de una boda. Mi boda.

Jackson estaba vestido de traje, y también estaba papá, y caminábamos lentamente por una alfombra larga, había mucho público… y mi vista se nublaba, papá me decía “No llores hermosa”, mientras, yo limpiaba mis lágrimas y luego volvía a mirarlo, pero no estaba, luego caminaba sola… y el público se había ido, sólo estaban Maxi, mis amigas y mi madre besándose asquerosamente con su novio. Y Jackson, me esperaba sonriente, pero yo gritaba horrorizada, y decía “¿Dónde está papá?, ¿Dónde fue?”

Esa horrible pesadilla… lo peor es que, todo era cierto. Papá no estaba, mamá estaba con su novio, y menos mal no los he visto besarse asquerosamente, pero no dudo que lo hagan… y Jackson, que ahora me había pedido matrimonio.

– ¿Amor? – me percaté de que Jackson estaba en frente mío, pasando su mano frente a mi.

– ¿Ah? – le pregunté, aclarando mi cabeza un poco más.

– ¿Te pasa algo?, Estás algo distraída… –

– Eh… no, sólo pensaba – le sonreí, y traté de parecer lo más normal posible.

– ¿Segura?, tienes mala cara… –

– Eh… - fruncí el ceño - No, estoy bien, sólo me duele un poco la cabeza. –

– OK, ¿quieres algo? – me preguntó preocupado, y tomó la temperatura de mi frente. Seguramente estaba bien, esto no tenía nada que ver con un dolor de cabeza. Ojala fuera sólo eso…

Al final, me tomé una pastilla, que no necesitaba, pero lo hice para tranquilizar a Jackson. Y luego fuimos de compras al centro comercial. Jackson había recibido una llamada de no tengo idea quién, pero estoy segura de que tenía que ver con nuestra salida.

– ¿A qué vamos realmente? – le pregunté yo, mientras lo miraba manejar, con una sonrisa de oreja a oreja.

– Hace rato me llamó Tiff. –

– ¿Estás bromeando? – lo interrumpí.

– Tú sólo escúchame. - hice un mohín, me cruce de brazos y escuché atenta. - me dijo algo que quizás te pueda interesar. –

– ¿Qué cosa? –

– ¿Recuerdas que es modelo? - asentí con la cabeza - bueno, en su compañía hay varias, como decirlo… especialidades. Están las modelos, las chicas de detrás de escenas, maquillistas, y por último, pero no menos importante, las diseñadoras. –

– Ok, ¿y eso qué tiene que ver conmigo? –

– Bueno, ¿tú no querías ser diseñadora? –

– Si, pero… aún no termino el instituto Jackson, además no pretenderás que… – trabaje con esa perra – haga un trabajo para el cual no estoy realmente capacitada, amor. – le dije dulcemente. ¿Yo trabajando con la señorita ‘Wanna be Paris Hilton’? No, gracias, prefiero limpiar inodoros.

– ¿No puedes agradecerme por tener contactos así simplemente, y acompañarme, y ver qué sucede?, ¿Qué pierdes con intentar?, No, ni si quiera eso… con ver una opción. ¿Te cuesta mucho? –

– No. - hice un puchero - Lo siento. Y gracias… Pero dudo que… –

– No digas nada aún. Después de ver todo me dices qué opinas. ¿OK? – me interrumpió.

– Está bien, está bien. Pero no prometo nada. – Le advertí.

– No estoy pidiendo que lo hagas. – sonrió, y no me había dado ni cuenta, cuando ya estábamos en el estacionamiento del centro comercial. Habíamos llegado.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Chapter Twenty Six:

Mi novio terminó su comida, y nos quedamos conversando mientras yo lavaba la loza. No quise dejar que me ayudara esta vez.

– En serio, puedo ayudarte a secar aunque sea… – dijo él.

– No. Son unos cuantos platos Jackson, no es el gran esfuerzo. – reí. – ¿Por qué no vas a la habitación y te pones cómodo?, Te tengo otra sorpresa. –

– ¿Otra más? – dijo sorprendido, y luego se le escapó un bostezo.

– Si. ¿No estás agotado, verdad? – le pregunté algo tímida.

– N-no… ¿por qué? – preguntó, ahora sin entender nada, lo que provocó risa en mi.

– Tú sólo ve a la habitación. – dije mientras me giraba hacia él con un plato y un paño en la mano. Estaba terminando con la loza.

– Ok. Pero no te demores mucho, me tienes intrigado. – caminó hacia mi, me dio un pequeño beso y subió las escaleras rumbo a nuestra pieza.

Terminé de ordenar en la cocina, e imité a Jackson. Entrando rápidamente hacia el baño, sin decirle una palabra mientras pasaba por la habitación. Debía apresurarme, no quería arruinar la sorpresa. Aunque… por otro lado, en verdad estaba muy nerviosa. Esta era mi primera vez, pero estaba decidida. No quería, no podía dejar que Jackson pensara que no lo amaba lo suficiente. Pero sé que con la respuesta que le dí hoy, pensaría eso de todas formas… las cosas no podrían seguir igual. ¿Y qué mejor que demostrárselo así? Es decir, para mi es algo extraño, pero sé que es una buena manera. Y ya no creo que le queden dudas después de esto. Ya que significará demostrar nuestro amor, entregarnos por completo, sin miedos. Que es justo lo que nos hace falta.

Luego de mentalizarme, comencé por cambiarme de ropa, ya que mi atuendo no era nada ‘sexy’, y sin duda debía serlo para este momento. O… al menos eso creía yo. No soy la más experta, pero hay cosas que son fáciles de deducir.

Al salir del baño, Jackson estaba tumbado en la cama con la vista puesta en mí, no pude evitar desviar la mirada y sentir como el rubor se apoderaba de mi rostro.

– ¿Te gusta? – pregunté algo tímida, señalando el pequeño atuendo de lencería que traía puesto.

Jackson solo sonrió coqueto y se levanto de la cama, se fue acercando lentamente a mí, sin que sus ojos dejaran de mirar los míos. Me rodeo con sus brazos y me acerco a él, los temblores que estremecían mi cuerpo en ese momento desaparecieron, ahora solo quedaban las mariposas que revoloteaban incesantes por mi cuerpo y que amenazaban por subir hasta mi garganta.

Y ya no importaba nada más que él y yo en esos momentos. No era la primera vez que estábamos en estas circunstancias, pero no habían sido muchas las ocasiones en que yo había permitido llegar tan lejos. Es que simplemente no me gusta que la relación se convierta sólo en eso. Pero de vez en cuando… no está nada mal.

Mi novio comenzó a llevarme hacia la cama lentamente, y sin despegar ni un segundo nuestros labios, con sumo cuidado, quedé recostada. Entre la cama y él. No tenía escapatoria, pero realmente tampoco la necesitaba, ni la quería.

Yo me separé de sus labios unos momentos para poder respirar, pero parecía que él no necesitaba lo mismo, así que comenzó a esparcir suaves y dulces besos en mi cuello, que con el tiempo se fueron haciendo más sensuales y apasionados, y cuando ya me sentía lista, volví a atacar sus labios, siendo yo ahora la que tomaba el control, o más bien, la que estaba más deseosa; y me las arreglé para concentrarme en quitarle la polera que cubría el torso de Jackson, dejando sus abdominales al descubierto, haciéndome perder la razón un segundo. Sólo porque no me dio mas tiempo, ya que con un rápido movimiento nos sentó a ambos, dejando nuestras frentes unidas, y lo único que se escuchaba en la habitación eran nuestras respiraciones aceleradas.

– Te amo – le susurré, mientras nos mirábamos a los ojos.

– Yo también – respondió él, con una gran sonrisa.

Luego me besó apasionadamente, como siempre lo hacía, pero ésta vez había algo diferente. Algo era muy especial en ésta ocasión.

Pocos minutos demoramos en quedarnos sin nada sobre nuestros cuerpos, mi lencería y su pijama estaban esparcidos por la habitación, y ahora éramos uno solo, demostrándonos nuestro amor en la expresión más grande que existe.

Al otro día, cuando desperté, estaba abrazada al pecho de Jackson, tapada con la sábana, mientras él jugaba con mi pelo. Era como una típica escena de película romántica. Sólo que esto era verdad, él era mío, no era una pantalla. Era real.

– Buenos días hermosa – me saludó, dándome un beso en la frente.

– Hola amor. –

– ¿Cómo amaneciste? –

– Genial, ¿y tú? –

– Mejor que nunca. –

– ¿Y qué haremos hoy? – pregunté entusiasmada, cambiando mi posición para poder mirarlo mejor. Cada día me sorprendía más de lo hermoso que es.

– No lo sé, ¿qué quieres hacer tú? –

– ¿Puedo elegir? – sonreí ansiosa.

– Claro. Ayer fue toda atención para mí, y se supone que era el aniversario de ambos. Así que hoy es tu turno. –

– También disfruté ayer… – reí, y el sonrió tiernamente, captó perfectamente a lo que me refería – pero si lo ofreces así… no me queda más que aceptar. – Sonreí y me incliné un poco para besar sus labios.

– Y bien, ¿qué tienes pensado? –

– Antes de decidir eso, te quiero preguntar algo. - él asintió, frunciendo el ceño, siempre lo hace cuando nota que quiero hablarle algo serio - ¿Qué hiciste con el anillo que me querías dar ayer? –

– ¿Por qué? –

– Sólo pregunto. – seguí mirándolo seria. Él seguía con su ceño fruncido. Y nos quedamos en silencio. – ¿Y bien? – dije para romper el silencio, y que retomáramos la conversación. Quería saber la respuesta.

– Lo devolví a la joyería. No lo querías. – dijo él desanimado. Creí que lo había hecho enojar de nuevo, pero no fue así. Se quedo pensando uno segundos, y luego volvió a mirarme, y acarició mi cabello. – ¿Por qué preguntas pequeña? –

– Oh… no, por nada. –

– ¿Acaso lo quieres ahora?, porque… porque lo puedo ir a buscar cuando quiera Nath, sólo debo vestirme e ir a la joyería… – hizo un ademán de levantarse, pero no lo dejé.

– No te vayas. – le dije con voz dulce. – Quizás… - suspiré - quizás no sería nada terrible llevarlo en mi mano. Pero sólo como anillo de compromiso. No como anillo de ‘nos casamos mañana’. – le expliqué tan dulce como pude. Y luego subí mi mano para acariciar su rostro.

– Está bien. Como tú quieras. Mi idea tampoco era que nos casáramos ahora mismo… – dijo Jackson, con una sonrisa tremenda. Creo que esto era importante para él.

– ¿Ah no? –

– Claro que no. Todo debe ser a su debido tiempo. –

– Tienes mucha razón. – le respondí.

– Pero podríamos ir a la joyería hoy mismo. –

– Por supuesto que sí. – reí, y él me imitó.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Chapter Twenty Five:

– Nath. Nath, despierta. – escuché una voz lejana, mientras me remecían. Comencé a abrir los ojos lentamente. Era Jackson.
– Hola – dije con voz ronca. Me aclaré la garganta y me senté en el sofá, donde me había dormido. Lo último que recuerdo es que estaba escuchando música romántica, y había terminado de escribir la carta para Jackson… un minuto. Jackson. Estaba acá…
– ¡Rayos!, me dormí, ¿hace cuánto rato llegaste? – le pregunté, mirándolo apenada.
– Hace unos minutos. – contestó calmado. Demasiado calmado diría yo.
– ¿Ya no estás enojado conmigo? –
– Nunca me enojé contigo Nath. –
– ¿Ah no? –
– No. Lo siento mucho si te hice sentir eso hoy en la mañana. - dijo, y luego me abrazó. Yo hice lo mismo, algo sorprendida - Estaba enojado conmigo mismo. Pensé… pensé mal. Lo siento. - se disculpó nuevamente. Iba a decirle lo de la carta, la sorpresa, que seguro ya la había visto al entrar a la casa, pero me interrumpió - Gracias por la carta, está hermosa. - Se separó de mí y me miró fijamente a los ojos. - ¿Tú preparaste todo esto? –
No tengo idea dónde estuvo, pero al parecer dejó en aquel lugar todo lo que sentía en esta mañana, y volvió a casa como el comprensivo Jackson que siempre tuve a mi lado. Además había leído la carta… y la sorpresa le había gustado. Bueno, no esperaba una aceptación tan buena, pero estaba realmente feliz de que fuera así.
Mis lágrimas comenzaron a brotar rápidamente, y soltaba unos pequeños sollozos tras unas risillas. ¿Alguna vez lloraron riendo?, bueno, es totalmente ridículo.
– ¿Por qué lloras amor?, está todo bien. No estoy enojado contigo – empezó a tranquilizarme Jackson. Comencé a negar con la cabeza, mientras trataba de tranquilizarme.
– Lloro… lloro de alegría. - le expliqué. - ¿Te gustó como quedó la casa? – le pregunté luego, cuando mis sollozos cesaron.
– Sí, está hermoso… ¿dónde guardaste ésa parte de artista todo éste tiempo? – bromeó, mientas pasaba sus dedos por mis ojos, con el objetivo de secar unas pocas lágrimas que quedaban en ellos.
– Soph me ayudó, ella me dio la idea, así que prácticamente debes darle todo el crédito a ella. - me encogí de hombros. - ¿No Fuiste a la cocina, o sí? –
– No. ¿Por qué? –
– Oh, menos mal. La mayor parte de la sorpresa está ahí. Vamos. –
Caminamos a la cocina tomados de la mano, y cuando llegamos a ésta, lo hice sentarse en una silla, mientras lo abrazaba por la espalda.
– Espero que tengas apetito, por que hay mucha comida. – Él rió, y comencé a preparar la comida, sólo faltaba calentarla.
Al parecer la decoración, la carta, y la comida fue una buena sorpresa. Más tarde llamaré a Soph para agradecerle.
– ¿Puedo preguntarte algo? – le dije.
– Claro, lo que sea. – respondió, al tiempo que tragaba su comida.
– ¿Dónde estuviste toda ésta tarde? –
– Fui con los chicos a un bar. –
– ¿TE FUISTE A EMBORRACHAR? – le grité.
– No, no. ¿Acaso me ves borracho? – dijo él, con un tono algo frustrado. Está bien, quizás exageré un poco, pero como odio que se vaya a beber.
– ¿Qué hicieron entonces? –
– Nada. Solo pasar el rato… –
– Pero les contaste qué había pasado, ¿no? –
– No. Pero no son estúpidos, notaron que estaba algo mal… –
– Lo siento. – me disculpé.
– Ya, olvidemos ese asunto. –
– Tenemos que volver a tocar el tema algún día Jackson… –
– Que no sea hoy. – Pidió el. Yo asentí con la cabeza.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Chapter Twenty Four:

– ¿Esas son formas de recibirme niña? – dijo con su tono irritante. Trató de ingresar a la casa, perola detuve, cubriendo todo el espacio de la puerta.
– Jackson no está en casa. – dije seria.
– ¿Segura?, necesito decirle algo importante. –
– Mira Tiffany, no tengo por qué mentirte, de verdad, no está, ahora por favor vete, tengo cosas que hacer. Adiós. – no me importó si tenía algo más que decir, de todas formas no tendría nada que ver conmigo, y cerré la puerta en su cara.
Luego seguí mi camino hacia la cocina, donde pensé que estaba mi amiga, y así era.
– ¿Quién buscaba a Jackson?, Sonabas terrible – dijo mientras tomaba un sorbo de café.
– Una chica, Tiffany… – volteé los ojos. – es insoportable, luego te contaré de ella. ¿Estás lista? – le pregunté.
– Termino el café y salimos. – Yo asentí con la cabeza, mientras me senté paciente en una silla, a esperar a mi amiga. – ¿Y tú no has comido nada? –
– No mucho, Jackson me llevó una bandeja con desayuno que apenas toqué… – la miré apenada.
– Oh, sí… la vi sobre la cama… pero, ¿no tienes hambre?, no deberías salir con el estómago vacío. –
– No tengo apetito. –
– Nath… – dijo en tono de reproche.
– Si me da hambre, compro algo fuera, ¿si?, en serio… ahora no quiero nada. –
Sophie terminó su café y salimos en su auto, ella conducía, así que no tenía idea hacia dónde me llevaba, pero con que hubiera tiendas donde comprar un lindo regalo, me bastaba.
Recorrimos cien, no, miles de tiendas, fuimos a los centros comerciales más cercanos y a todos los lugares que se nos ocurrieron. Pero no había nada. Es decir, algo que sea realmente grande, hermoso, como lo amerita la situación… no había nada. Claramente debía ser algo especial, pues si fuera un reloj o alguna consola de video juego, Jackson ya lo tendría… lo que rebajaba mis posibilidades notoriamente.
– Me rindo amiga, no hay ningún regalo… ¿cómo es posible que no haya algo en toda la ciudad? – exclamé, sentada en el asiento copiloto del auto de Soph.
– Si, es ridículo, miles de tiendas y centros comerciales, y nada que valga la pena… –
– ¿Qué voy a hacer ahora? –
– ¡Tengo una idea! - exclamó Sophie con una sonrisa - Sé un lugar perfecto donde conseguir lo necesario… –
– ¿Qué cosa Soph?, ¿Dónde vamos?, ¿OTRA TIENDA MÁS? – comencé a refunfuñarle, pero me hizo callar y me contó su plan. Accedí y fuimos a la tienda.
Una hora después, ya estábamos en casa, con toda la sorpresa para mi querido novio, lista. Sólo faltaba que él llegara. Porque confiaba en que lo haría. Debía hacerlo.
– Bien, ¿no necesitas nada más? – preguntó Soph.
– Eh, si. Creo que sí. Muchas gracias amiga - la abracé, y ella me imitó - De verdad eres lo mejor, no sé que hubiera hecho sin ti. –
– De nada amiga, para eso estamos, ¿no? – me sonrió.
– Claro… ¡hey!, eh estado tan preocupada de otras cosas, que no hemos tenido tiempo de hablar de cómo vas tu - hice una mueca de disculpas - ¿Qué tal estás con Seth? – le pregunté.
– Pues… la verdad, más o menos. – miró apenada el suelo.
– ¿Qué pasó? –
– Discutimos todos los días… y él se va de la casa a emborracharse con sus amigos… luego tengo que aguantar que llegue como a las tres de la mañana, y que hable idioteces. – bufó ella, pero luego se puso seria nuevamente.
– Amiga… en serio, ¿qué haces con ése tipo? – Siempre pensé que ese chico no era para ella. Él no la merecía.
– No lo sé… ya me está hartando, y cada vez está más antipático. Creo que ahora… sí tomaré tus consejos Nath. – me miró sorprendida por lo que acababa de decir.
– ¿Quieres decir… terminar con él? – no pude evitar el tono de alegría en mi voz. Eso si que sería lo mejor que le podría pasar.
– Lo estoy pensando seriamente… – hizo una mueca.
– Si, verás que será lo mejor. – la animé. Ella sólo suspiró.
– Bueno, te dejo. Cualquier cosa llámame, ¿si? – dijo levantándose del sillón en el cual estábamos sentadas.
– Está bien. Y gracias de nuevo. – Me despedí de ella y la fui a dejar a la puerta.
Luego, puse el equipo de música, y tomé una hoja de papel y un lápiz. Y comencé a escribir.

“Amor,
Primero que todo, NO quiero que pienses por nada del mundo, que no te amo. Por que creo que en éstos dos años, te lo he dejado claro. Eres el hombre más perfecto de todo el mundo, y soy realmente afortunada de tenerte junto a mí. Pero bueno, dirás, ‘¿y porqué Nath me dice tantas cursilerías románticas, y aún así me dijo que no hoy?’, pues, es complicado… (Más bien yo soy complicada, tú lo sabes muy bien), en realidad es una gran mezcla de cosas… entre ellas, la edad. Pienso que somos muy jóvenes aún para casarnos. Si podemos seguir juntos y felices por mucho tiempo más como lo hemos hecho hasta ahora, no necesitamos hacer una gran ceremonia, una fiesta y ponerme un vestido largo blanco, no, así estamos bien. Y bueno, otro montón de cosas que son algo insignificantes, pero me hacen sentir incómoda respecto a ésta situación. Creo que tendremos tiempo, si tú me lo permites claro, de aclararlo luego.
También espero que te guste la sorpresa que te tengo, y que me perdones. De verdad, lo siento muchísimo amor, sé que te herí. Fui una estúpida, pero no había otra manera. Entiendo tu situación, pero tú también entiéndeme a mí. Espero que me perdones, en serio.
Te ama más que nadie en éste mundo, Nath.”

Habiendo terminado mi carta, el último preparativo, me recosté en el sofá, sólo a esperar a que Jackson llegara, para poder arreglar todo, y seguir como si nada hubiera pasado.

sábado, 29 de agosto de 2009

Chapter Twenty Three:

Matrimonio. Jackson me estaba proponiendo matrimonio… después de dos años de noviazgo, venía frente a mí con un anillo -muy hermoso, por cierto- y me pedía que me casara con él.
Si no estuviera tan segura de nuestro amor, creería que es una broma.
Jackson no es como todos los otros chicos, es especial, alocado, una persona muy ocupada; pero sin embargo había logrado darme suficiente tiempo dentro de su vida. Yo, era lo contrario a él… algo tímida, pero alegre, y siempre fui muy seria en mis relaciones. Aunque claramente nunca había vivido situaciones como ésta.
Más que nada, por mi edad. Desde los 18 que estoy con Jackson, antes nadie me habría pedido matrimonio, sería demasiado apresurado. Y no es que crea que a los 20 sea la mejor edad y sea muy madura y esté totalmente lista para esto. Pero recuerdo que papá siempre me dijo que cuando sintiera amor, verdadero amor… no me cerrara a ninguna posibilidad, él me decía “Nath, eres una chica inteligente, confío en que sabrás exactamente quién es esa persona especial con la que quieras estar por siempre. Pero tómate tu tiempo”.
Y siento que después de dos años, quizás si me he tomado mi tiempo… pero aún así es algo pronto. Sólo tengo 20 años, Jackson tiene 24…. Tan jóvenes, tenemos tanto por delante… ¿Y él me pedía que me casara con él?...

– Nath – Jackson me bajó de mi nube – Nath, dime algo por favor… – dijo con voz preocupada, pero seguía con esa hermosa sonrisa en su rostro.
– Yo… – me quedé muda nuevamente, es que era tanto que pensar, tanto que tomar en cuenta, por un lado, amo muchísimo a mi novio, pero sólo tengo 20 años…
– Tú… ¿que?, vamos Nath, me estás asustando. – dijo él.
– Jackson yo… tú… – balbuceé, y luego pensé un poco, hasta que mi voz logró salir de mi boca – ¿estás seguro de lo que me estás pidiendo? – lo dije tan rápido que a penas lo pronuncié bien. Pero él pareció entender perfectamente, pues su cara se deformó de inmediato, su sonrisa se fue, y sus ojos mostraban tristeza y algo de sorpresa.
– Claro que sí Nath, no bromearía con algo como esto. –
– Amor… – tomé su mano – somos tan jóvenes, ¿por qué pensar en esto ahora?, ¿no crees que es demasiado pronto? – le dije dulcemente, tampoco quería que lo tomara mal, pero… quizás yo necesite un poco más de tiempo para pensarlo.
– Creía que me amabas tanto como yo te amo a ti. ¿Para qué esperar más? –
– No digas eso, sabes que te amo –
– Pero parece que no lo suficiente como para aceptar mi proposición, ¿verdad? – Bajé mi rostro, me sentí incapaz de decirle ‘No’, una simple sílaba… pero que en éste caso significaban muchísimo.
– Ok, Me queda claro. – Soltó mi mano y se incorporó. Yo lo imité y me traté de acercar a él, pero antes de poder hacerlo, él levantó sus manos en forma de protesta, su mirada reflejaba mucha tristeza, y antes de poder hacer o decir algo más, abandonó la habitación, dejándome sola…
Unos segundos después escuché un portazo en el primer piso.
Comencé a llorar desesperadamente, tomé mi celular y llamé a Soph para que viniera, en estos momentos necesitaba un poco de apoyo o consejos, o simplemente el hombro de mi mejor amiga.
– ¿Nath? – gritó ella, cerrando la puerta de la entrada, si, Soph tenía copia de las llaves de mi casa, por casos como éstos.
– Estoy arriba – le grité, aunque apenas tenía voz, pero mi amiga al parecer escuchó, ya que a lo segundos ya estaba ahí, sosteniéndome en sus brazos.
Por unos largos minutos, sólo se dedicó a consolarme, esperando que me calmara un poco para luego hablar.
– ¿Qué fue lo que te dejó así amiga? – me miraba con preocupación.
– Yo… f-fui yo. – me respondí entre sollozos.
– ¿Cómo? – Ahora me miraba sin entender nada. Yo sequé mis ojos y respiré profundo.
– Jackson… él, él me pidió matrimonio Soph. –
– ¡Pero eso es genial! – dijo sonriendo, pero yo la interrumpí.
– No, no, porque yo le dije que no, y sé que lo herí, se fue muy enojado. – Y con eso mi amiga entendió mejor.
– Ok, ¿me quieres contar todo para entenderte, y no tener que golpearte? – bromeó. Y así lo hice, le conté todo, como había sucedido toda esta situación desde que desperté, y luego le conté hasta lo que pensé yo, y el por qué me había negado a mi novio.
– Bueno, creo que Jack debe estar bastante dolido, pero es imposible que no te perdone, es decir, si no te quedó claro con esto mismo que hizo hoy, él te ama amiga. –
– Y yo también lo amo, pero realmente no me quiero casar a los 20, ¿es tan complicado de entender? – me quejé.
– No… es entendible, por lo menos yo lo entiendo. –
– Pero Jackson no –
– Dale tiempo. Ponte en su lugar también Nath… deja que vuelva, ahí hablaran tranquilos y ya verás que todo se arreglará. –
– Espero que tengas razón. –
– Si, tú ten fé. – me sonrió.
– Gracias amiga, en serio. – la abracé, y ella hizo lo mismo. Daba gracias a Dios por tener una amiga así, porque Sophie siempre me animaba, siempre podía confiar en ella, y siempre me entendía, sin importar nada más. Ella siempre estaba ahí para mí.
– De nada, para esto estoy, ¿no? – bromeó, y ambas reímos. – Y, dijiste que no tenías regalo, ¿verdad? – asentí apenada. – Pues, qué esperas, en 20 minutos te quiero lista para salir, tenemos que ir a comprar. – dijo poniéndose de pie y abandonando la habitación para darme algo de privacidad.
No me sentía bastante bien como para salir, pero no importaba mucho, me despejaría un poco y además era algo que tenía que hacer sí o sí, después de todo lo que hice, no puedo no tener un regalo digno.
Así que me incorporé y me di una ducha, luego me maquillé, todavía tenia los ojos algo rojos e hinchados, pero tampoco me importó. Me vestí y sequé mi cabello un poco, luego bajé al primer piso, donde supuse que se encontraba mi amiga, pero mientras iba llegando a la cocina, sonó el timbre, así que fui a ver quien era.
– ¿¡Tú que diablos haces aquí!? – grité sorprendida.

jueves, 6 de agosto de 2009

Chapter Number Twenty Two:

Ésa noche tuve un sueño muy extraño, veía a Jackson vestido de smoking, cosa que no es tan rara, ya que para sus presentaciones con 100 Monkeys se viste así la mayoría de las veces, así que pensé que en eso estábamos, pero luego, yo caminaba con papá, ¿con papá?, si, era él… y caminábamos lentamente por una alfombra larga, había mucho público… y mi vista se nublaba, papá me decía “No llores hermosa”, mientras, yo limpiaba mis lágrimas y luego volvía a mirarlo, pero no estaba… ahora caminaba sola… y el público se había ido, sólo estaban Maxi, mis amigas y mi madre besándose asquerosamente con su novio. Y Jackson, me esperaba sonriente, pero yo gritaba horrorizada, y decía “¿Dónde está papá?, ¿Dónde fue?”.

Es todo lo que recuerdo desde que desperté… y me quedé un buen rato sin abrir los ojos, pensando en ése sueño. ¿Qué se suponía que significaba?...

Unos segundos después me rendí y abrí los ojos y miré el reloj del velador como de costumbre, eran las 10 de la mañana. Pensé que Jackson estaría durmiendo, junto a mí. Así que me giré, esperando verlo.

Pero en su lugar… había una bandeja de desayuno, con una rosa roja a un lado.

– ¿Qué es esto?... – tomé la rosa en mis manos, la olí y luego la dejé donde estaba, rosas rojas… esto era importante, son mis flores preferidas.

Me senté con cuidado y corrí un poco la bandeja. Noté que había una pequeña nota en ella, así que la tomé.

“Nath, feliz aniversario número dos. Te amo muchísimo, sabes todo lo importante que eres para mí. Estos dos años han sido los mejores de mi vida gracias a ti, eres lo mejor que me ha pasado.

PD: Espero que te guste el desayuno. Te ama, Jackson.”

Dios Mío… no puedo creer que haya olvidado nuestro segundo aniversario, ¡rayos!, ni si quiera le tengo un regalo…

Dejé la bandeja nuevamente de lado, me destapé, me puse mis zapatillas de levantar y con cuidado caminé hacia la puerta. No vi a nadie. Bueno, esto podría ayudarme un poco… quizás Jackson salió. Y mientras, yo podría…. Rayos, ¿qué podría hacer?...

Seguí pensando en alguna opción mientras caminaba de nuevo hacia la cama.

¿Llamar a Soph?, ella podría ayudarme… comprar algo por mí y traerlo… Jackson no tendría por qué enterarse… o mejor aún, quizás podría llamar alguna agencia de regalos y que lo traigan acá, eso sería más formal.

– ¿No vas a tocar el desayuno? – preguntó su dulce voz detrás de mi. Rayos, volvió, ¿tan rápido?... Esto agota mis posibilidades…

Me giré a verlo. Noté que escondía sus manos detrás de su espalda. No le di mucha importancia, aunque pensé que sería otra sorpresa… lo que me hacía sentir más culpable. Pero de todas formas, crucé la distancia que nos separaba y lo abracé lo más fuerte que pude.

– Te amo. – susurré en su oído antes de juntar mis labios con los suyos. Nos besamos bastante rato, hasta que Jackson puso una de sus manos que tenía detrás de su espalda, en mi cintura. Lo que me hizo recordar mi curiosidad sobre lo que traía tras él.

– Gracias por el desayuno, me acabo de despertar, pero sí comeré. – dije cuando me separé de él.

– Si no quieres… – lo interrumpí con un beso.

– Si quiero. – le sonreí y luego tomé asiento junto a mi bandeja de desayuno. Comencé a comer, mientras mi novio me veía. – ¿Tú ya comiste? –

– Si. –

– ¿Pasa algo? – no, seguro espera su regalo… Dios, no puedo ser peor novia.

– Tengo algo que decirte – avanzó hacia mi, y se sentó a los pies de la cama. Aún llevaba algo detrás de su espalda; pero no alcancé a verlo.

– ¿Qué cosa? – seguí comiendo pero él no dijo ni una palabra… parecía que estaba pensando en cómo decir lo que quería. Nada usual en el, sólo venía y hablaba conmigo, siempre fue un tipo espontáneo. Excepto ahora. – ¿Tiene que ver con lo que traes escondido detrás de ti? – le pregunté, al ver que no decía nada… Él sólo rió nervioso, y comenzó a bajar su mano de la espalda, hasta dejarla frente a mí, sosteniendo la ‘otra sorpresa’.

Una pequeña caja cuadrada, tenía una calcomanía de un mono. Me reí, sin entender bien qué significaba.

– Quería ponerle un pequeño toque mío. – me explicó.

– Jackson no entiendo… ¿Qué es? – Mi novio me miró sonriendo, y se le escapó otra risa nerviosa. Suspiró unas dos veces y me miró serio.

– Bien… no sé bien como decir esto pero… lo que sí se es que te amo, y quiero pasar el resto de mi vida contigo Nath. – abrió la pequeña caja hacia mí, y al ver lo que había en su interior entendí todo. – ¿Te quieres casar conmigo? –

martes, 4 de agosto de 2009

Chapter Number Twenty One:

– ¿No puedo quedarme más tiempo con ustedes? – decía Maxi con una expresión de tristeza.
– Maxi, sabes que esta es como tu casa también, ¿no? – le preguntó Jackson sonriente. Maxi asintió con su cabeza.
– Cuando quieras puedes venir, si quieres todos los días… pero, debes vivir con mamá. – le dije acariciando su cabello.
– Mamá no es como ustedes… – dijo y nos abrazó a mi novio y a mí. Lo miré enternecida, y noté que Jackson estaba igual.
– Por su puesto, nosotros somos mucho mejores y me alegro de eso, y tú también deberías estarlo – dije bromeando, pero con razón... es decir, Gracias a Dios, no era igual a mi madre. – Siempre me tendrás Maxi, siempre. Que no se te olvide, ¿sí? –
– Así es pequeño, yo también prometo estar ahí cuando me necesites, y cualquier día me llamas y puedes venir, sabes que no hay problema. –
– Claro, me llamas a mí o a Jackson, da igual. – le dije y luego tomé sus manos. – Ahora dame una sonrisa. – trató de sonreír, la comisura de sus labios se curvó un poco, pero muy, muy poco. Me puse en cuclillas para quedar a su altura – Vamos Maxi, esto no es una despedida, seguro nos vemos mañana o pasado, no te pongas triste o me harás llorar. – Le hice una mueca. Sabía cuánto odiaba verme llorar.
– ¡No! – dijo y me abrazó muy fuerte. – No quiero eso. –
– Bien, entonces debes estar contento, ¿sí? – sentí que asentía con su cabeza. – Genial, ahora llevemos tus cosas al auto. –
Como le había prometido a mamá, se lo llevaría hoy a medio día. Eran las 2 de la tarde, si, me tardé un poco… es que cocinamos todos juntos, fue como una despedida. Y en todo caso, no creo que a mamá le importe mucho… lo llevaré y es lo que cuenta.
Jackson cargó la mayoría de las cosas de Frankie, -que tampoco eran muchas, a lo más una mochila y dos bolsos pequeños- las puso en la maletera del auto.
– ¿Te puedes ir conmigo en el asiento trasero Nath? – me pidió mi hermanito.
– Por supuesto –
– Jackson no se pondrá celoso de mí, ¿verdad? – dijo en susurro cuando estábamos sentados en el asiento de atrás, y Jackson daba la vuelta al auto para subir al asiento del conductor, así que no escuchó. Yo sólo me reí.
– Claro que no. –
– Qué bueno. Por que si se pone como tú te pones cuando estás celosa… sería un gran problema. – Jack entró al auto y nos vio riendo.
– ¿Yo celosa?, ¿Cuándo me has visto celosa? – le pregunté a mi hermanito, siguiendo nuestra conversación. A veces este niño no parecía de 8 años…
– Si… cuando vino esa rubia. No te hagas… – comenzó a reír.
– ¿Nath celosa?, no Maxi, seguro estabas durmiendo… – bromeó Jackson con un tono irónico. Yo sólo los ignoré, porque sabía que no podía contradecirles.
Seguimos charlando en el camino sobre otras cosas y sobre cuándo podríamos fijar otra visita de Maxi a nuestra casa, pero mejor quedamos en que… cuando quisiera nos llamaba e íbamos a buscarlo y punto. No era nada difícil.
Nos bajamos del auto, cargando las pertenencias de Maxi y tocamos el timbre. Como de costumbre, mamá miró por la ventana de la cocina, que daba hacia fuera.
– ¡Maxi! – gritó cuando abrió la puerta y se apresuraba a abrir la reja, cuando lo hizo, se abalanzó a Maxi y lo abrazó muy fuerte. – ¡Mi pequeño!, te extrañe mucho. – Si claro, apenas vivía sin el… por eso no quiso ser masoquista y ni me llamó. ¿Cómo puede ser tan hipócrita?, bueno, no me sorprende. Lo que le dije ayer era verdad, no me sorprende nada que haga.
Entramos, y por suerte su noviecito no se encontraba en casa. Hablamos un poco, porque ella quiso disculparse por cómo se había comportado ayer. Como siempre le dije ‘Ok, da igual mamá’. Y me fui con mi novio devuelta a casa.
– Amor, no tienes planes para mañana, ¿verdad? – me preguntó Jackson en cuanto entramos a la casa.
– No, ¿por qué? –
– Nada. Pensé que podríamos salir… –
– Claro. –
Tuve un leve presentimiento de que algo olvidaba… pero supongo que no debe haber sido muy importante, si no, Jackson me hubiera acordado, él si tiene buena memoria.
En la tarde vimos películas y Jackson me comentaba de los chicos de la banda… cada día estaban más locos esos chicos, pero eran adorables.
– Sabes qué estaba pensando en algo… – dije de pronto.
– ¿En qué? –
– No tengo una polera de 100 Monkeys. – puse una cara de horror, Jackson se rió de mi.
– ¿Y? – preguntó divertido.
– Y soy la fan número uno, debería tener una… – fruncí el ceño. Era algo ridículo, pero realmente recién me había dado cuenta… ¿cómo soy tan mala novia?, mínimo tener una polera de la banda de tu novio de más de un año, ¿no?... qué desconsiderada.
– Ben conoce a una chica que diseña poleras, creo que he visto que tiene nuestras, si quieres le pregunto y… –
– Genial, me conseguiré con Ben. No te preocupes tú… – le di un pequeño beso.
– Bueno… como quieras. – rió. –
– ¿Qué es tan gracioso? –
– Tu repentina preocupación por la banda. –
– Lo dices como si fuera una chica sin corazón que no ama profundamente a su novio y a su banda… – dije con un fingido tono de horror.
– No es eso, pero… da igual si tienes una polera o no, sé que te gusta la banda, y vas la mayoría de las presentaciones y eres mi novia, no necesito una polera para recordarlo. – se encogió de hombros.
– Bueno, yo sólo quiero una polera… ¿es muy malo eso? – puse cara de inocente y me acerqué a él.
– No me mires así… –
– ¿Por qué? –
– Me haces sentir malvado. – rompí en risas. Malvado él… qué modesto, ¡es el mejor hombre que pisa esta tierra! -claro, porque mi papá ya no está, entonces él queda para otra categoría como el mejor- Sin Jackson no sé que habría sido de mi… lo más probable es que siguiera encerrada en esa casa, volviéndome loca con mamá… luego con la muerte de papá hubiera estado peor… y sin apoyo, -bueno, excepto el de mis amigas incondicionales- sería horrible, tendría una vida asquerosa. Jackson es la luz que ilumina cada uno de mis días, porque hasta el más tormentoso, a su lado es soleado… es definitivamente un pilar esencial en mi vida, y lo amo, como nunca antes amé a un novio.
Podría decir sin dudas… que es el amor de mi vida.

domingo, 2 de agosto de 2009

Chapter Number Twenty:

– Bueno, eso mismo venía a contarme. Se viene a vivir a la ciudad. – Lo miré e hice una mueca de horror. – Y bueno… en la mañana me llamó por teléfono, no sé como lo consiguió… creo que con Ben… y me preguntó la dirección, dijo que quería hablar conmigo. – se encogió de hombros.

– Ok, primero, Ben me las pagará… y en segundo lugar… ¿qué te importa si se viene a vivir acá o no? – gruñí. – Maldita esqueleto oxigenada. –

– Bueno… Nath, deja tus celos. Supongo que hace mucho fueron novios, ¿no Jack? – dijo Katt, tratando de calmarme.

– Por supuesto, hace unos 4 años… y duramos bastante poco, ya se lo dije a Nath… pero… –

– ¡Pero es que esa chica te persigue! – le interrumpí. Jackson rió de mi expresión.

– Sabes que no tienes por qué estar celosa. ¿Acaso te he dado motivos alguna vez? – preguntó dulcemente.

– No. – dije frunciendo el ceño, y miré hacia el suelo algo cohibida. Claramente no tenía dudas de él, si no de ella. Pero bueno, no me voy a poner a discutir por estupideces, menos en frente de mi amiga. Lo cuál me hizo recordar…

– ¡Katt! – grité, ella se sobresalto un poco por mi cambio y el grito de repente, pero me miró atenta. – Ya está listo todo para el cumpleaños de Rob. –

– Antes que te pongas a alegar, debo dejar claro que estás invitada – dijo Jackson

– ¿Ya tienen planes para él? – dijo con la cara un poco apenada.

– Si. Haremos una fiesta el martes. –

– Bueno. No importa, le llevaré una sorpresa de todas formas. – dijo resignada.

– Como quieras. Seguro estará encantado, no deja de hablar de ti… –

– ¿En serio? – dijo mi amiga sonriendo.

– Apuesto a que no es más fastidioso que Katt hablando de él… – le dije a Jackson.

– No lo creo – me discutió él.

– Se nota que no la has escuchado todos los días – seguí yo.

– ¡Ya basta!, son unos… – mi amiga hizo una mueca al no encontrar la palabra adecuada. – ¡Poco románticos! – finalizó, haciendo que mi novio y yo rompiéramos en risas.

Minutos más tarde, mi amiga se despidió y abandonó la casa. Mientras, con Jackson hablábamos sobre qué debíamos hacer con Maxi. Claramente no se podía quedar a vivir por siempre acá… qué mas quisiera yo.

– Vamos a hablar con tu mamá. – sugirió él.

– ¿Y si la llamo por teléfono mejor? – dije con cara desanimada, una visita a mi madre era lo que menos quería ahora.

Aunque hoy no fue para nada como esperaba, quería un domingo tranquilo y relajado. Y resulta que primero estuvo esa rubia desagradable y luego Katt tan emocionada -no es que me haya molestado, para nada, es una gran amiga, sólo no tenía en mis planes su visita-, y ahora, ¿ir a casa de mamá? Mmm…

– Bueno, podríamos ir hoy o mañana… como quieras. Pero supongo que una charla por teléfono no sería lo mejor Nath. –

– Lo sé. – hice un puchero. – ¿Te quedarías con Maxi un par de horas? Prefiero ir sola… creo que hay cosas que debemos hablar las dos solas. –

– No hay problema. Cualquier cosa me llamas. – dijo mi novio y luego me abrazó. Me dirigí a mi habitación, mientras él fue a la sala donde se encontraba Maxi ahora, viendo algo en la tv.

Me cambié a una ropa algo más cotidiana, me despedí de los chicos y entré a mi automóvil.

Lamentablemente mamá vivía bastante cerca -era algo muy positivo cuando yo vivía allí, y papá… hacía las visitas con Jackson más sencillas y fáciles.- Pero ahora, que no había casi ningún motivo por el cuál asistir a esa casa -ya que el único motivo que quedaba se encontraba en mi casa jugando videojuegos con mi novio- la cercanía, era un desagrado.

– Hola Nath. – me saludó fría cuando llegué a su casa.

– Hola. – dije con el mismo tono. Entramos a la casa y me encontré con que no estaba sola, se encontraba con su amante, ahora novio.

– ¿Cómo estás Nath? – me saludó con una sonrisa. Hice caso omiso a sus acciones.

– Escucha mamá, vengo a hablar algo rápido y no quiero discusiones, ¿si?, me quiero ir luego a casa. – dije hablándole solo a ella, dándole la espalda al tal Peter.

– Con tu padre no te educamos mal Nathalie, saluda. – dijo ella fría. Me giré un poco hacia el tipo y le sonreí cínicamente.

– Hola. Estoy muy bien, gracias. ¿Y tú?, Oh, espera, no me importa. Con permiso. – y me dirigí a la cocina, esperaba que mamá me siguiera y que acabáramos con esto luego.

Así lo hizo, escuché que le decía a su novio algo así como “Discúlpala, no sabe lo que hace”. Seguro, si yo no sabía lo que hacia, ¿entonces ella qué?, por supuesto… ella siempre estaba bien. Típico de mi madre.

Entró a la cocina y se sentó frente a mí.

– Ni si quiera has llamado para saber de Maxi. –

– Supuse que si pasaría algo malo deberías haberme llamado, así que no les quise arruinar la diversión. – dijo sin inmutarse.

– Bueno, pero de todas formas es tu responsabilidad como madre. – la reproché. – Por eso estoy aquí… me encantaría que viviera por siempre conmigo, pero tú eres su madre, no yo. –

– ¿Está bien? – Recién ahora fingía interés…

– Por supuesto que lo está. –

– Bueno, podrías traerlo mañana… esta noche estaré muy ocupada con Peter. – dijo sin vergüenza. Hice una mueca de asco.

– No digas más, no quiero detalles. – fruncí el entrecejo. – Mañana a mediodía lo traeré… pero cuando quiera puede ir a visitarme, lo sabe. Así que no le prohíbas nada, ¿está bien? –

– No voy a quitarte el derecho de ver a tu hermano Nath. –

– Ya me espero cualquier cosa de ti. – Le dije firme. A ella no pareció importarle, pero bajó la vista.

– ¿Eso es todo lo que tienes que decirme? –

– Si. Adiós. – me levanté y al pasar por el living no tomé en cuenta a Peter, pasé de largo y salí lo mas rápido posible de ese lugar.