domingo, 2 de agosto de 2009

Chapter Number Twenty:

– Bueno, eso mismo venía a contarme. Se viene a vivir a la ciudad. – Lo miré e hice una mueca de horror. – Y bueno… en la mañana me llamó por teléfono, no sé como lo consiguió… creo que con Ben… y me preguntó la dirección, dijo que quería hablar conmigo. – se encogió de hombros.

– Ok, primero, Ben me las pagará… y en segundo lugar… ¿qué te importa si se viene a vivir acá o no? – gruñí. – Maldita esqueleto oxigenada. –

– Bueno… Nath, deja tus celos. Supongo que hace mucho fueron novios, ¿no Jack? – dijo Katt, tratando de calmarme.

– Por supuesto, hace unos 4 años… y duramos bastante poco, ya se lo dije a Nath… pero… –

– ¡Pero es que esa chica te persigue! – le interrumpí. Jackson rió de mi expresión.

– Sabes que no tienes por qué estar celosa. ¿Acaso te he dado motivos alguna vez? – preguntó dulcemente.

– No. – dije frunciendo el ceño, y miré hacia el suelo algo cohibida. Claramente no tenía dudas de él, si no de ella. Pero bueno, no me voy a poner a discutir por estupideces, menos en frente de mi amiga. Lo cuál me hizo recordar…

– ¡Katt! – grité, ella se sobresalto un poco por mi cambio y el grito de repente, pero me miró atenta. – Ya está listo todo para el cumpleaños de Rob. –

– Antes que te pongas a alegar, debo dejar claro que estás invitada – dijo Jackson

– ¿Ya tienen planes para él? – dijo con la cara un poco apenada.

– Si. Haremos una fiesta el martes. –

– Bueno. No importa, le llevaré una sorpresa de todas formas. – dijo resignada.

– Como quieras. Seguro estará encantado, no deja de hablar de ti… –

– ¿En serio? – dijo mi amiga sonriendo.

– Apuesto a que no es más fastidioso que Katt hablando de él… – le dije a Jackson.

– No lo creo – me discutió él.

– Se nota que no la has escuchado todos los días – seguí yo.

– ¡Ya basta!, son unos… – mi amiga hizo una mueca al no encontrar la palabra adecuada. – ¡Poco románticos! – finalizó, haciendo que mi novio y yo rompiéramos en risas.

Minutos más tarde, mi amiga se despidió y abandonó la casa. Mientras, con Jackson hablábamos sobre qué debíamos hacer con Maxi. Claramente no se podía quedar a vivir por siempre acá… qué mas quisiera yo.

– Vamos a hablar con tu mamá. – sugirió él.

– ¿Y si la llamo por teléfono mejor? – dije con cara desanimada, una visita a mi madre era lo que menos quería ahora.

Aunque hoy no fue para nada como esperaba, quería un domingo tranquilo y relajado. Y resulta que primero estuvo esa rubia desagradable y luego Katt tan emocionada -no es que me haya molestado, para nada, es una gran amiga, sólo no tenía en mis planes su visita-, y ahora, ¿ir a casa de mamá? Mmm…

– Bueno, podríamos ir hoy o mañana… como quieras. Pero supongo que una charla por teléfono no sería lo mejor Nath. –

– Lo sé. – hice un puchero. – ¿Te quedarías con Maxi un par de horas? Prefiero ir sola… creo que hay cosas que debemos hablar las dos solas. –

– No hay problema. Cualquier cosa me llamas. – dijo mi novio y luego me abrazó. Me dirigí a mi habitación, mientras él fue a la sala donde se encontraba Maxi ahora, viendo algo en la tv.

Me cambié a una ropa algo más cotidiana, me despedí de los chicos y entré a mi automóvil.

Lamentablemente mamá vivía bastante cerca -era algo muy positivo cuando yo vivía allí, y papá… hacía las visitas con Jackson más sencillas y fáciles.- Pero ahora, que no había casi ningún motivo por el cuál asistir a esa casa -ya que el único motivo que quedaba se encontraba en mi casa jugando videojuegos con mi novio- la cercanía, era un desagrado.

– Hola Nath. – me saludó fría cuando llegué a su casa.

– Hola. – dije con el mismo tono. Entramos a la casa y me encontré con que no estaba sola, se encontraba con su amante, ahora novio.

– ¿Cómo estás Nath? – me saludó con una sonrisa. Hice caso omiso a sus acciones.

– Escucha mamá, vengo a hablar algo rápido y no quiero discusiones, ¿si?, me quiero ir luego a casa. – dije hablándole solo a ella, dándole la espalda al tal Peter.

– Con tu padre no te educamos mal Nathalie, saluda. – dijo ella fría. Me giré un poco hacia el tipo y le sonreí cínicamente.

– Hola. Estoy muy bien, gracias. ¿Y tú?, Oh, espera, no me importa. Con permiso. – y me dirigí a la cocina, esperaba que mamá me siguiera y que acabáramos con esto luego.

Así lo hizo, escuché que le decía a su novio algo así como “Discúlpala, no sabe lo que hace”. Seguro, si yo no sabía lo que hacia, ¿entonces ella qué?, por supuesto… ella siempre estaba bien. Típico de mi madre.

Entró a la cocina y se sentó frente a mí.

– Ni si quiera has llamado para saber de Maxi. –

– Supuse que si pasaría algo malo deberías haberme llamado, así que no les quise arruinar la diversión. – dijo sin inmutarse.

– Bueno, pero de todas formas es tu responsabilidad como madre. – la reproché. – Por eso estoy aquí… me encantaría que viviera por siempre conmigo, pero tú eres su madre, no yo. –

– ¿Está bien? – Recién ahora fingía interés…

– Por supuesto que lo está. –

– Bueno, podrías traerlo mañana… esta noche estaré muy ocupada con Peter. – dijo sin vergüenza. Hice una mueca de asco.

– No digas más, no quiero detalles. – fruncí el entrecejo. – Mañana a mediodía lo traeré… pero cuando quiera puede ir a visitarme, lo sabe. Así que no le prohíbas nada, ¿está bien? –

– No voy a quitarte el derecho de ver a tu hermano Nath. –

– Ya me espero cualquier cosa de ti. – Le dije firme. A ella no pareció importarle, pero bajó la vista.

– ¿Eso es todo lo que tienes que decirme? –

– Si. Adiós. – me levanté y al pasar por el living no tomé en cuenta a Peter, pasé de largo y salí lo mas rápido posible de ese lugar.

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