domingo, 28 de marzo de 2010

Chapter Twenty Nine:

– ¿Y… qué piensas? – preguntó Jackson mientras conducía.
– Que es demasiado bueno para ser verdad. – le respondí honesta. Él rió.

Era verdad, era demasiado bueno para ser real. ¿Cómo una chica que, notoriamente me odia, me consigue trabajo?, Encima, en una agencia tan genial. Dios, era grandiosa. Después de hablar con
el Señor Graham, e ir con Lisa, pude conocer todo acerca de la agencia. También me presentaron a más gente de la agencia, y me mostraron algunos archivos e imágenes de eventos que habían tenido recientemente. Por supuesto, quedé maravillada. La agencia lleva más de 20 años en este negocio. Y tienen todas las áreas en ella. Modelaje, diseño, administración, decoración, moda y estilo en general.
Pero yo sigo preguntándome… ¿por qué?

– ¿Te parece si dejamos el viaje a la joyería para otro día amor? – le dije a mi novio.
– ¿Tienes otros planes? –
– Quiero ver a las chicas… si no te molesta. –
– No, está bien. ¿Te llevo? –
– OK. Vamos a casa de Kath. –

No estaba segura si mis amigas estarían ahí en ese momento, pero la mayoría de las veces las chicas se juntan todas ahí. Y eso es lo que necesito, verlas a todas.

Cuando toqué el timbre, me alegró ver a todas las chicas asomarse por la ventana principal de la casa de Kath. Me despedí de Jackson, quien dijo que probablemente iría a ver a la banda, pero que cualquier cosa lo podía llamar.

– ¿Y qué te trae por acá amiga? – preguntó Connie.
– Pues, ya que no me invitan a la junta, tuve que venir sola. – reí.
– ¡Sabes que no es así! - Sophie golpeó mi brazo levemente - Yo les dije a las chicas que seguramente estarías ocupada hoy. Así como lo estuviste ayer. – levanto ambas cejas.
– Oh… eso. - me sonrojé. - Bueno, todo salió bien. – concluí. Me cohibía un poco hablar de ese tema con mis amigas, además ahora no era el momento.
– Me alegro de que estén bien con Jackson. – dijo sonriendo Kath.
– Si, a mi también me alegra. – le respondí con una sonrisa.
– Hey, entonces ambos van a ir a la fiesta de Rob hoy en la noche, ¿verdad? – dijo Andy.
– Si… creo que si. – Me había olvidado completamente de la fiesta, pero supongo que iremos. Robert es muy amigo de Jackson. – Todas ustedes van también, ¿no?
– ¡Claro que si! – todas respondieron al unísono.
– Genial. Oye Kath, ¿cuál será tu sorpresa para Robert? – le pregunté ansiosa a mi amiga.
– Lo verán en la fiesta. – dijo ella riendo.
– ¡Vamos!, tienes que contarnos amiga – dijo Soph.
– Me da algo de vergüenza… – dijo ella tapándose la cara con ambas manos.
– Pero si sabemos que eres romántica y cursi, ya dinos – bromeó Andy, y todas reímos, incluso Kath.
– Bueno, en realidad no es una sorpresa, es un regalo… le daré una invitación – dijo al fin.
– ¿Invitación a qué? – preguntó Pam sin entender mucho.
– A una cena romántica, para mañana en la noche. Ya saben… una cita oficial, solo los dos. – explicó Kath.
– ¡Que tierna! – comentó Soph con un drama exagerado. Parecía que se estuviera imaginando toda una película romántica de Kath y Robert.
– Me parece un regalo hermoso – le dije sonriéndole como apoyo.

¿Vieron lo romántica y tierna que es Kath?, esa chica es un amor. Si ese Pattinson no se da cuenta de lo que tiene en frente, será porque es realmente estúpido. Espero que todo salga bien para ella, porque se lo merece.

Luego de la charla romántica de Kath, Soph nos comentó que pensaba en romper con su novio Seth.

– ¿Estás bromeando? – le pregunté sorprendida.
– Sí… tomé en cuenta tu consejo y todo lo que ustedes me han hablado de él chicas, además… no sé, siento que se perdió esa magia de la relación. Ya no quiero estar más con él. – dijo mi amiga tranquilamente. Wow, qué genial, yo odiaba a ese chico, romper con él es lo mejor que Soph podría hacer ahora.
– ¿Y cuándo planeas hacerlo? – preguntó Andy.
– No lo sé… uno de estos días, es que creo que se le murió un familiar… – comento algo apenada.
– ¿Y aún así terminarás con él? – preguntó Pam. Soph asintió con la cabeza. – Tú si eres decidida… – rió.
– Es lo mejor, o sea, qué pena lo de su familiar, pero bueno, Sophie no va a seguir con nadie por lástima. ¿Verdad amiga? – dije yo, apoyando a Soph.
– Por supuesto. – dijo dignamente ella.

Seguimos charlando y después nos fuimos a la sala de estar para ver televisión. Y así paso la tarde, muy tranquila en la casa de Kath, pero con las chicas, siempre lo pasaba genial. Pasaron las horas como si nada, siempre pasa así cuando uno se divierte, y con las chicas estábamos en plena preparación para la salida - es decir viendo atuendos, maquillaje y esas cosas - cuando recibí una llamada de Jackson.

– Hola amor – contesté. Las chicas hacían muecas.
– Hola linda, ¿cómo estás? – preguntó con su hermosa voz.
– Excelente, me he divertido mucho con las chicas, ¿y tú?, ¿cómo están los chicos? –
– Me alegro. Los chicos están bien, fuimos a ver un par de locales donde tocaremos dentro de estos días. –
– ¿Habrán más shows?, ¡Genial! – dije yo emocionada. Por la muerte de mi padre, Jackson se ha ausentado mucho a los shows de su banda, y ya era tiempo que volviera.
– Si, en realidad extrañaba ensayar canciones y bromear con ellos - rió - Hey Nath, hoy es la fiesta de Rob –
– Si, así me contaban las chicas, lo había olvidado –
– No te preocupes, yo también lo había hecho – ambos reímos – ¿te paso a buscar en un rato?, ¿O prefieres irte con las chicas? –
– Eh… - miré a mis amigas tratando de pensar en qué hacer - espera un minuto - me puse el teléfono en el hombro, y me dirigí a las chicas - chicas, ¿les molesta si me voy con Jackson? – les pregunté.
– No, claro que no – dijo de inmediato Soph. Y las chicas la apoyaron.
– OK - les sonreí, y luego volví a poner el móvil en mi oído – ¿Te parece bien si me vienes a buscar en media hora? – le dije a mi novio.

Cuando mi novio llegó, pasó a la casa a saludar a las chicas, y hasta ese entonces, sólo Andy y Pam tenían sus atuendos elegidos. Jackson y yo nos despedimos, y fuimos a casa.

– Jackson, ¿tienes regalo para Rob? – le pregunté yo cuando íbamos en el auto.
– Oh rayos… –
– Pasemos al centro comercial. – comenté. Mi novio rió y estuvo de acuerdo, no llegaríamos sin nada hoy, eso era seguro.

En realidad Jackson eligió los regalos, porque claro, conocía mejor a Robert. No nos demoramos mucho, él ya estaba pensando justamente qué comprar camino al centro comercial. Así es él, siempre con un paso adelante. Llegamos a casa y él decidió ducharse de inmediato. No era muy tarde, así que yo ordené un poco la sala de estar y me puse a ver televisión mientras se desocupaba la ducha.

Jackson me avisó cuando salió de la ducha, y entonces apagué la TV y subí al cuarto, al entrar me encontré a un sensual hombre dándose vueltas por la habitación en boxers.

– Nath, qué bueno que llegas, ¿has visto mi camisa celeste y mis jeans oscuros? – me preguntó con cara de desesperado.
– Eh… no, no sé amor - traté de aguantarme la risa - ¿buscaste bien en tu armario? –
– Si, pero no los encuentro. – se quedó parado mirándome. Mientras yo sonreía divertida por su apariencia.
– ¿Qué… qué te sucede? – me preguntó.
– ¿A mi?, nada. Nada. – reí. Él comenzó a mirarme seriamente, y luego se dio cuenta de su vestimenta.
– Oh, ¿acaso mi poco vestuario te provoca risa? – dijo sonriendo.
– No señor Rathbone, me encanta tu “poco vestuario” - hice comillas con los dedos de ambas manos - de hecho podrías ir así a la noche, ¿no crees? –
– Sí claro. Ya quisieras. – dijo bromeando y me guiñó el ojo.

Fui a su armario a buscar la ropa que él quería, y por supuesto, yo la encontré en diez segundos. Se vistió y peinó el cabello en unos 10 minutos. Envidio eso de los hombres. Más si son como Jackson, que hagan lo que hagan, se ven perfectos.

– Bueno, ahora yo me voy a la ducha. – le dije.
– OK. En agradecimiento prepararé algo para comer por mientras. – dijo Jackson, y salió del cuarto camino a la cocina. Suspiré como adolescente enamorada, y me metí al baño.

viernes, 15 de enero de 2010

Chapter Twenty Eight:

Presentía que esto no sería bueno. No lo sé, ¿por qué querría esa rubia ayudarme?, no tenía sentido. Parecía que hubiera algo detrás de todo esto… Pero como bien dijo Jackson, hay que sopesar las opciones, ya después podré ver si me conviene o no.

En realidad, no puedo juzgar a una agencia completa por una sola chica.

– ¿Dónde queda la agencia, amor? – le pregunté mientras Jackson miraba hacia todos lados al interior del centro comercial. Llevábamos unos cuantos minutos así.

– No tengo idea - contestó con honestidad. - Llamaré a Tiff para preguntarle. –

Yo sólo gruñí, y Jackson me miró divertido.

Hablaron un par de minutos, y luego Jackson cerró su móvil.

– ¿Y bien? –

– Es en el segundo piso. Vamos – tomó mi mano y nos dirigimos a las escaleras eléctricas para subir.

– ¿Estás seguro de esto? –

– ¿De qué hablas? – me miró confundido.

– ¿Tiffany y yo trabajando juntas?... ¿En serio? – levanté mis cejas. Mi novio sólo rió, y con su mano libre, atrajo mi rostro al suyo y me besó.

– No es justo que hagas eso. - me quejé - No puedes conseguir todo lo que quieras… siendo tan… tan… – traté de buscar una palabra adecuada mientras lo miraba con los ojos entrecerrados, y él seguía con esa hermosa sonrisa en su cara. Pero no, no podía discutir con él, es imposible. Sus verdes ojos y su perfecta sonrisa hacen que me olvide de todo, incluso de lo que le discuto. Resoplé y bajé mi cabeza. Me di por rendida. Él había ganado de nuevo.

Llegamos al segundo piso del recinto, y nos dirigimos a un pasillo en medio de unos locales. Había una gran puerta transparente, con el nombre de la empresa estampado en ella. O al menos eso supongo que era. No lo sé, ya que estaba en otro idioma.

– Es francés. – dijo Jackson, como si estuviera leyendo mis pensamientos.

– Lindo. – admití, sonriéndole.

Entramos al lugar, y de inmediato apareció esa… cosa rubia, frente a nosotros. Aunque ésta vez venía acompañada de un hombre. Muy guapo por cierto, pero se notaba que era algo mayor. Debía tener alrededor de 40.

– ¡Jackson!, ¡Nathalie! – nos abrazó a ambos, y me saludó con un beso en la mejilla al igual que a Jackson. Ok… esto es muy raro. Algo le sucede, normalmente no es así de amable conmigo. – Les presento a Hugh Graham. Es el gerente y representante de la empresa aquí en L.A. – dijo con su chillona e insoportable voz.

– Mucho gusto. Me han hablado muy bien de ti y de tu novio – dijo el hombre, mientras tomaba mi mano y la besaba caballerosamente. Luego estrechó su mano con la de Jackson, quien ahora no parecía estar tan contento como hace un rato.

– Encantada de conocerlo también Sr. Graham. – le dije con una sonrisa.

– Oh, puedes llamarme Hugh. – rió. Yo sólo asentí.

Jackson tomó a Tiffany de la cintura y le susurró algo al oído.

– Oh, Hugh, Nath… ella aún no está informada de la situación, Jackson quiso que fuera… sorpresa. – sonrió ella mientras me sonreía. En serio, algo le sucede.

– Qué lindo gesto de su parte - rió agradablemente otra vez - Está bien, entonces pasemos a mi oficina. – dijo él, y yo asentí, y miré a Jackson, quien cambió su expresión cuando lo vi. Pasó de tener el entrecejo fruncido, a dedicarme una cálida sonrisa, pero no del todo segura y sincera. De todas formas, caminamos hacia la oficina del gerente. Tiffany se había ido. Era claro que sólo cumpliría el rol de presentarnos acá, ella no era más que una simple modelo. Supongo que algo privilegiada, ya que parecía muy consentida de Hugh, pero seguía siendo sólo eso. Modelo. Ahora, la pregunta era, ¿qué querían que yo fuera?...

Entramos a la lujosa oficina del Sr. Graham, y tomamos asiento.

Comenzó por contarnos un poco sobre la historia de la agencia, luego comentó los eventos recientes que habían hecho, y al fin, llegó al punto que me interesaba escuchar.

– Bien, y supongo que no sabes por qué estás aquí, ¿verdad Nathalie? – me preguntó el hombre sonriendo.

– No. Ni idea. – le respondí honestamente.

– Bueno, Tiffany me ha hablado muy bien de ti Nathalie. Me comentó que tu trabajo es hermoso, y que le haría muy bien a la compañía. Dijo que sería una especie de aire fresco para nosotros. ¿Qué dices Nathalie? –

Me quedé perpleja. ¿Acaso estaba tratando de decirme que Tiffany me había sugerido como diseñadora para su agencia?, ¿Eso era posible?...

– Nath. – me llamó Jackson. – Nath, di algo linda. – y luego rió. Tragué saliva e intenté hablar.

– Yo… yo… ¡me encantaría! – reí.

– Estupendo – sonrió el hombre – Entonces, me gustaría que hablaras con Lisa, que es la encargada de todo lo que es diseños y vestuario acá. ¿Te parece?, Así te puede explicar como funcionamos en la agencia.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Chapter Twenty Seven:

Luego de charlar un rato, decidimos levantarnos. Jackson dejó que me duchara primero, así que así lo hice, y luego bajé a preparar desayuno, mientras él se duchaba.

– Entonces, ¿iremos a la joyería hoy? – preguntó mi novio mientras se sentaba en la mesa, la cual ya estaba lista.

– ¿Cuál es el apuro? – le pregunté aguantándome la risa.

– Bueno, si no lo quieres me lo dices y se acaba el asunto. – contestó apenado.

– Te dije que sí lo quería. –

– ¿Entonces, cuál es tu no apuro? – preguntó arqueando una ceja, yo sólo rodeé los ojos.

– No me gusta usar anillos… – confesé. Era cierto, nunca andaba con anillos, supongo que él lo había notado.

– Algún día te casarás, ¿no es así?, Aunque no sea conmigo… algún día lo harás, ¿no? –

– Supongo. –

– Entonces tendrás que usar uno de todas formas. Es mejor si te acostumbras de antes. –

– Buen punto. –

Así que, como ganó, no tuve opción que aceptar ir a la joyería. Lo cual no parecía tan terrible de todas formas, ayer quedamos en que sería anillo de compromiso… más o menos a muy largo plazo. Ambos concordamos en que no nos casaríamos pronto.

Mientras pensaba en cómo sería nuestro paseo ésta tarde, el celular de Jackson sonó, él miró la pantalla, y salio de la cocina para hablar. Yo seguí comiendo relajadamente, mientras seguían pasando por mi cabeza miles de ideas. Pero hubo una en especial que me dejó… algo rara.

Recordé la noche anterior al día que Jackson me pidió matrimonio. Más bien, la pesadilla que tuve. Aquel que parecía una escena de una boda. Mi boda.

Jackson estaba vestido de traje, y también estaba papá, y caminábamos lentamente por una alfombra larga, había mucho público… y mi vista se nublaba, papá me decía “No llores hermosa”, mientras, yo limpiaba mis lágrimas y luego volvía a mirarlo, pero no estaba, luego caminaba sola… y el público se había ido, sólo estaban Maxi, mis amigas y mi madre besándose asquerosamente con su novio. Y Jackson, me esperaba sonriente, pero yo gritaba horrorizada, y decía “¿Dónde está papá?, ¿Dónde fue?”

Esa horrible pesadilla… lo peor es que, todo era cierto. Papá no estaba, mamá estaba con su novio, y menos mal no los he visto besarse asquerosamente, pero no dudo que lo hagan… y Jackson, que ahora me había pedido matrimonio.

– ¿Amor? – me percaté de que Jackson estaba en frente mío, pasando su mano frente a mi.

– ¿Ah? – le pregunté, aclarando mi cabeza un poco más.

– ¿Te pasa algo?, Estás algo distraída… –

– Eh… no, sólo pensaba – le sonreí, y traté de parecer lo más normal posible.

– ¿Segura?, tienes mala cara… –

– Eh… - fruncí el ceño - No, estoy bien, sólo me duele un poco la cabeza. –

– OK, ¿quieres algo? – me preguntó preocupado, y tomó la temperatura de mi frente. Seguramente estaba bien, esto no tenía nada que ver con un dolor de cabeza. Ojala fuera sólo eso…

Al final, me tomé una pastilla, que no necesitaba, pero lo hice para tranquilizar a Jackson. Y luego fuimos de compras al centro comercial. Jackson había recibido una llamada de no tengo idea quién, pero estoy segura de que tenía que ver con nuestra salida.

– ¿A qué vamos realmente? – le pregunté yo, mientras lo miraba manejar, con una sonrisa de oreja a oreja.

– Hace rato me llamó Tiff. –

– ¿Estás bromeando? – lo interrumpí.

– Tú sólo escúchame. - hice un mohín, me cruce de brazos y escuché atenta. - me dijo algo que quizás te pueda interesar. –

– ¿Qué cosa? –

– ¿Recuerdas que es modelo? - asentí con la cabeza - bueno, en su compañía hay varias, como decirlo… especialidades. Están las modelos, las chicas de detrás de escenas, maquillistas, y por último, pero no menos importante, las diseñadoras. –

– Ok, ¿y eso qué tiene que ver conmigo? –

– Bueno, ¿tú no querías ser diseñadora? –

– Si, pero… aún no termino el instituto Jackson, además no pretenderás que… – trabaje con esa perra – haga un trabajo para el cual no estoy realmente capacitada, amor. – le dije dulcemente. ¿Yo trabajando con la señorita ‘Wanna be Paris Hilton’? No, gracias, prefiero limpiar inodoros.

– ¿No puedes agradecerme por tener contactos así simplemente, y acompañarme, y ver qué sucede?, ¿Qué pierdes con intentar?, No, ni si quiera eso… con ver una opción. ¿Te cuesta mucho? –

– No. - hice un puchero - Lo siento. Y gracias… Pero dudo que… –

– No digas nada aún. Después de ver todo me dices qué opinas. ¿OK? – me interrumpió.

– Está bien, está bien. Pero no prometo nada. – Le advertí.

– No estoy pidiendo que lo hagas. – sonrió, y no me había dado ni cuenta, cuando ya estábamos en el estacionamiento del centro comercial. Habíamos llegado.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Chapter Twenty Six:

Mi novio terminó su comida, y nos quedamos conversando mientras yo lavaba la loza. No quise dejar que me ayudara esta vez.

– En serio, puedo ayudarte a secar aunque sea… – dijo él.

– No. Son unos cuantos platos Jackson, no es el gran esfuerzo. – reí. – ¿Por qué no vas a la habitación y te pones cómodo?, Te tengo otra sorpresa. –

– ¿Otra más? – dijo sorprendido, y luego se le escapó un bostezo.

– Si. ¿No estás agotado, verdad? – le pregunté algo tímida.

– N-no… ¿por qué? – preguntó, ahora sin entender nada, lo que provocó risa en mi.

– Tú sólo ve a la habitación. – dije mientras me giraba hacia él con un plato y un paño en la mano. Estaba terminando con la loza.

– Ok. Pero no te demores mucho, me tienes intrigado. – caminó hacia mi, me dio un pequeño beso y subió las escaleras rumbo a nuestra pieza.

Terminé de ordenar en la cocina, e imité a Jackson. Entrando rápidamente hacia el baño, sin decirle una palabra mientras pasaba por la habitación. Debía apresurarme, no quería arruinar la sorpresa. Aunque… por otro lado, en verdad estaba muy nerviosa. Esta era mi primera vez, pero estaba decidida. No quería, no podía dejar que Jackson pensara que no lo amaba lo suficiente. Pero sé que con la respuesta que le dí hoy, pensaría eso de todas formas… las cosas no podrían seguir igual. ¿Y qué mejor que demostrárselo así? Es decir, para mi es algo extraño, pero sé que es una buena manera. Y ya no creo que le queden dudas después de esto. Ya que significará demostrar nuestro amor, entregarnos por completo, sin miedos. Que es justo lo que nos hace falta.

Luego de mentalizarme, comencé por cambiarme de ropa, ya que mi atuendo no era nada ‘sexy’, y sin duda debía serlo para este momento. O… al menos eso creía yo. No soy la más experta, pero hay cosas que son fáciles de deducir.

Al salir del baño, Jackson estaba tumbado en la cama con la vista puesta en mí, no pude evitar desviar la mirada y sentir como el rubor se apoderaba de mi rostro.

– ¿Te gusta? – pregunté algo tímida, señalando el pequeño atuendo de lencería que traía puesto.

Jackson solo sonrió coqueto y se levanto de la cama, se fue acercando lentamente a mí, sin que sus ojos dejaran de mirar los míos. Me rodeo con sus brazos y me acerco a él, los temblores que estremecían mi cuerpo en ese momento desaparecieron, ahora solo quedaban las mariposas que revoloteaban incesantes por mi cuerpo y que amenazaban por subir hasta mi garganta.

Y ya no importaba nada más que él y yo en esos momentos. No era la primera vez que estábamos en estas circunstancias, pero no habían sido muchas las ocasiones en que yo había permitido llegar tan lejos. Es que simplemente no me gusta que la relación se convierta sólo en eso. Pero de vez en cuando… no está nada mal.

Mi novio comenzó a llevarme hacia la cama lentamente, y sin despegar ni un segundo nuestros labios, con sumo cuidado, quedé recostada. Entre la cama y él. No tenía escapatoria, pero realmente tampoco la necesitaba, ni la quería.

Yo me separé de sus labios unos momentos para poder respirar, pero parecía que él no necesitaba lo mismo, así que comenzó a esparcir suaves y dulces besos en mi cuello, que con el tiempo se fueron haciendo más sensuales y apasionados, y cuando ya me sentía lista, volví a atacar sus labios, siendo yo ahora la que tomaba el control, o más bien, la que estaba más deseosa; y me las arreglé para concentrarme en quitarle la polera que cubría el torso de Jackson, dejando sus abdominales al descubierto, haciéndome perder la razón un segundo. Sólo porque no me dio mas tiempo, ya que con un rápido movimiento nos sentó a ambos, dejando nuestras frentes unidas, y lo único que se escuchaba en la habitación eran nuestras respiraciones aceleradas.

– Te amo – le susurré, mientras nos mirábamos a los ojos.

– Yo también – respondió él, con una gran sonrisa.

Luego me besó apasionadamente, como siempre lo hacía, pero ésta vez había algo diferente. Algo era muy especial en ésta ocasión.

Pocos minutos demoramos en quedarnos sin nada sobre nuestros cuerpos, mi lencería y su pijama estaban esparcidos por la habitación, y ahora éramos uno solo, demostrándonos nuestro amor en la expresión más grande que existe.

Al otro día, cuando desperté, estaba abrazada al pecho de Jackson, tapada con la sábana, mientras él jugaba con mi pelo. Era como una típica escena de película romántica. Sólo que esto era verdad, él era mío, no era una pantalla. Era real.

– Buenos días hermosa – me saludó, dándome un beso en la frente.

– Hola amor. –

– ¿Cómo amaneciste? –

– Genial, ¿y tú? –

– Mejor que nunca. –

– ¿Y qué haremos hoy? – pregunté entusiasmada, cambiando mi posición para poder mirarlo mejor. Cada día me sorprendía más de lo hermoso que es.

– No lo sé, ¿qué quieres hacer tú? –

– ¿Puedo elegir? – sonreí ansiosa.

– Claro. Ayer fue toda atención para mí, y se supone que era el aniversario de ambos. Así que hoy es tu turno. –

– También disfruté ayer… – reí, y el sonrió tiernamente, captó perfectamente a lo que me refería – pero si lo ofreces así… no me queda más que aceptar. – Sonreí y me incliné un poco para besar sus labios.

– Y bien, ¿qué tienes pensado? –

– Antes de decidir eso, te quiero preguntar algo. - él asintió, frunciendo el ceño, siempre lo hace cuando nota que quiero hablarle algo serio - ¿Qué hiciste con el anillo que me querías dar ayer? –

– ¿Por qué? –

– Sólo pregunto. – seguí mirándolo seria. Él seguía con su ceño fruncido. Y nos quedamos en silencio. – ¿Y bien? – dije para romper el silencio, y que retomáramos la conversación. Quería saber la respuesta.

– Lo devolví a la joyería. No lo querías. – dijo él desanimado. Creí que lo había hecho enojar de nuevo, pero no fue así. Se quedo pensando uno segundos, y luego volvió a mirarme, y acarició mi cabello. – ¿Por qué preguntas pequeña? –

– Oh… no, por nada. –

– ¿Acaso lo quieres ahora?, porque… porque lo puedo ir a buscar cuando quiera Nath, sólo debo vestirme e ir a la joyería… – hizo un ademán de levantarse, pero no lo dejé.

– No te vayas. – le dije con voz dulce. – Quizás… - suspiré - quizás no sería nada terrible llevarlo en mi mano. Pero sólo como anillo de compromiso. No como anillo de ‘nos casamos mañana’. – le expliqué tan dulce como pude. Y luego subí mi mano para acariciar su rostro.

– Está bien. Como tú quieras. Mi idea tampoco era que nos casáramos ahora mismo… – dijo Jackson, con una sonrisa tremenda. Creo que esto era importante para él.

– ¿Ah no? –

– Claro que no. Todo debe ser a su debido tiempo. –

– Tienes mucha razón. – le respondí.

– Pero podríamos ir a la joyería hoy mismo. –

– Por supuesto que sí. – reí, y él me imitó.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Chapter Twenty Five:

– Nath. Nath, despierta. – escuché una voz lejana, mientras me remecían. Comencé a abrir los ojos lentamente. Era Jackson.
– Hola – dije con voz ronca. Me aclaré la garganta y me senté en el sofá, donde me había dormido. Lo último que recuerdo es que estaba escuchando música romántica, y había terminado de escribir la carta para Jackson… un minuto. Jackson. Estaba acá…
– ¡Rayos!, me dormí, ¿hace cuánto rato llegaste? – le pregunté, mirándolo apenada.
– Hace unos minutos. – contestó calmado. Demasiado calmado diría yo.
– ¿Ya no estás enojado conmigo? –
– Nunca me enojé contigo Nath. –
– ¿Ah no? –
– No. Lo siento mucho si te hice sentir eso hoy en la mañana. - dijo, y luego me abrazó. Yo hice lo mismo, algo sorprendida - Estaba enojado conmigo mismo. Pensé… pensé mal. Lo siento. - se disculpó nuevamente. Iba a decirle lo de la carta, la sorpresa, que seguro ya la había visto al entrar a la casa, pero me interrumpió - Gracias por la carta, está hermosa. - Se separó de mí y me miró fijamente a los ojos. - ¿Tú preparaste todo esto? –
No tengo idea dónde estuvo, pero al parecer dejó en aquel lugar todo lo que sentía en esta mañana, y volvió a casa como el comprensivo Jackson que siempre tuve a mi lado. Además había leído la carta… y la sorpresa le había gustado. Bueno, no esperaba una aceptación tan buena, pero estaba realmente feliz de que fuera así.
Mis lágrimas comenzaron a brotar rápidamente, y soltaba unos pequeños sollozos tras unas risillas. ¿Alguna vez lloraron riendo?, bueno, es totalmente ridículo.
– ¿Por qué lloras amor?, está todo bien. No estoy enojado contigo – empezó a tranquilizarme Jackson. Comencé a negar con la cabeza, mientras trataba de tranquilizarme.
– Lloro… lloro de alegría. - le expliqué. - ¿Te gustó como quedó la casa? – le pregunté luego, cuando mis sollozos cesaron.
– Sí, está hermoso… ¿dónde guardaste ésa parte de artista todo éste tiempo? – bromeó, mientas pasaba sus dedos por mis ojos, con el objetivo de secar unas pocas lágrimas que quedaban en ellos.
– Soph me ayudó, ella me dio la idea, así que prácticamente debes darle todo el crédito a ella. - me encogí de hombros. - ¿No Fuiste a la cocina, o sí? –
– No. ¿Por qué? –
– Oh, menos mal. La mayor parte de la sorpresa está ahí. Vamos. –
Caminamos a la cocina tomados de la mano, y cuando llegamos a ésta, lo hice sentarse en una silla, mientras lo abrazaba por la espalda.
– Espero que tengas apetito, por que hay mucha comida. – Él rió, y comencé a preparar la comida, sólo faltaba calentarla.
Al parecer la decoración, la carta, y la comida fue una buena sorpresa. Más tarde llamaré a Soph para agradecerle.
– ¿Puedo preguntarte algo? – le dije.
– Claro, lo que sea. – respondió, al tiempo que tragaba su comida.
– ¿Dónde estuviste toda ésta tarde? –
– Fui con los chicos a un bar. –
– ¿TE FUISTE A EMBORRACHAR? – le grité.
– No, no. ¿Acaso me ves borracho? – dijo él, con un tono algo frustrado. Está bien, quizás exageré un poco, pero como odio que se vaya a beber.
– ¿Qué hicieron entonces? –
– Nada. Solo pasar el rato… –
– Pero les contaste qué había pasado, ¿no? –
– No. Pero no son estúpidos, notaron que estaba algo mal… –
– Lo siento. – me disculpé.
– Ya, olvidemos ese asunto. –
– Tenemos que volver a tocar el tema algún día Jackson… –
– Que no sea hoy. – Pidió el. Yo asentí con la cabeza.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Chapter Twenty Four:

– ¿Esas son formas de recibirme niña? – dijo con su tono irritante. Trató de ingresar a la casa, perola detuve, cubriendo todo el espacio de la puerta.
– Jackson no está en casa. – dije seria.
– ¿Segura?, necesito decirle algo importante. –
– Mira Tiffany, no tengo por qué mentirte, de verdad, no está, ahora por favor vete, tengo cosas que hacer. Adiós. – no me importó si tenía algo más que decir, de todas formas no tendría nada que ver conmigo, y cerré la puerta en su cara.
Luego seguí mi camino hacia la cocina, donde pensé que estaba mi amiga, y así era.
– ¿Quién buscaba a Jackson?, Sonabas terrible – dijo mientras tomaba un sorbo de café.
– Una chica, Tiffany… – volteé los ojos. – es insoportable, luego te contaré de ella. ¿Estás lista? – le pregunté.
– Termino el café y salimos. – Yo asentí con la cabeza, mientras me senté paciente en una silla, a esperar a mi amiga. – ¿Y tú no has comido nada? –
– No mucho, Jackson me llevó una bandeja con desayuno que apenas toqué… – la miré apenada.
– Oh, sí… la vi sobre la cama… pero, ¿no tienes hambre?, no deberías salir con el estómago vacío. –
– No tengo apetito. –
– Nath… – dijo en tono de reproche.
– Si me da hambre, compro algo fuera, ¿si?, en serio… ahora no quiero nada. –
Sophie terminó su café y salimos en su auto, ella conducía, así que no tenía idea hacia dónde me llevaba, pero con que hubiera tiendas donde comprar un lindo regalo, me bastaba.
Recorrimos cien, no, miles de tiendas, fuimos a los centros comerciales más cercanos y a todos los lugares que se nos ocurrieron. Pero no había nada. Es decir, algo que sea realmente grande, hermoso, como lo amerita la situación… no había nada. Claramente debía ser algo especial, pues si fuera un reloj o alguna consola de video juego, Jackson ya lo tendría… lo que rebajaba mis posibilidades notoriamente.
– Me rindo amiga, no hay ningún regalo… ¿cómo es posible que no haya algo en toda la ciudad? – exclamé, sentada en el asiento copiloto del auto de Soph.
– Si, es ridículo, miles de tiendas y centros comerciales, y nada que valga la pena… –
– ¿Qué voy a hacer ahora? –
– ¡Tengo una idea! - exclamó Sophie con una sonrisa - Sé un lugar perfecto donde conseguir lo necesario… –
– ¿Qué cosa Soph?, ¿Dónde vamos?, ¿OTRA TIENDA MÁS? – comencé a refunfuñarle, pero me hizo callar y me contó su plan. Accedí y fuimos a la tienda.
Una hora después, ya estábamos en casa, con toda la sorpresa para mi querido novio, lista. Sólo faltaba que él llegara. Porque confiaba en que lo haría. Debía hacerlo.
– Bien, ¿no necesitas nada más? – preguntó Soph.
– Eh, si. Creo que sí. Muchas gracias amiga - la abracé, y ella me imitó - De verdad eres lo mejor, no sé que hubiera hecho sin ti. –
– De nada amiga, para eso estamos, ¿no? – me sonrió.
– Claro… ¡hey!, eh estado tan preocupada de otras cosas, que no hemos tenido tiempo de hablar de cómo vas tu - hice una mueca de disculpas - ¿Qué tal estás con Seth? – le pregunté.
– Pues… la verdad, más o menos. – miró apenada el suelo.
– ¿Qué pasó? –
– Discutimos todos los días… y él se va de la casa a emborracharse con sus amigos… luego tengo que aguantar que llegue como a las tres de la mañana, y que hable idioteces. – bufó ella, pero luego se puso seria nuevamente.
– Amiga… en serio, ¿qué haces con ése tipo? – Siempre pensé que ese chico no era para ella. Él no la merecía.
– No lo sé… ya me está hartando, y cada vez está más antipático. Creo que ahora… sí tomaré tus consejos Nath. – me miró sorprendida por lo que acababa de decir.
– ¿Quieres decir… terminar con él? – no pude evitar el tono de alegría en mi voz. Eso si que sería lo mejor que le podría pasar.
– Lo estoy pensando seriamente… – hizo una mueca.
– Si, verás que será lo mejor. – la animé. Ella sólo suspiró.
– Bueno, te dejo. Cualquier cosa llámame, ¿si? – dijo levantándose del sillón en el cual estábamos sentadas.
– Está bien. Y gracias de nuevo. – Me despedí de ella y la fui a dejar a la puerta.
Luego, puse el equipo de música, y tomé una hoja de papel y un lápiz. Y comencé a escribir.

“Amor,
Primero que todo, NO quiero que pienses por nada del mundo, que no te amo. Por que creo que en éstos dos años, te lo he dejado claro. Eres el hombre más perfecto de todo el mundo, y soy realmente afortunada de tenerte junto a mí. Pero bueno, dirás, ‘¿y porqué Nath me dice tantas cursilerías románticas, y aún así me dijo que no hoy?’, pues, es complicado… (Más bien yo soy complicada, tú lo sabes muy bien), en realidad es una gran mezcla de cosas… entre ellas, la edad. Pienso que somos muy jóvenes aún para casarnos. Si podemos seguir juntos y felices por mucho tiempo más como lo hemos hecho hasta ahora, no necesitamos hacer una gran ceremonia, una fiesta y ponerme un vestido largo blanco, no, así estamos bien. Y bueno, otro montón de cosas que son algo insignificantes, pero me hacen sentir incómoda respecto a ésta situación. Creo que tendremos tiempo, si tú me lo permites claro, de aclararlo luego.
También espero que te guste la sorpresa que te tengo, y que me perdones. De verdad, lo siento muchísimo amor, sé que te herí. Fui una estúpida, pero no había otra manera. Entiendo tu situación, pero tú también entiéndeme a mí. Espero que me perdones, en serio.
Te ama más que nadie en éste mundo, Nath.”

Habiendo terminado mi carta, el último preparativo, me recosté en el sofá, sólo a esperar a que Jackson llegara, para poder arreglar todo, y seguir como si nada hubiera pasado.

sábado, 29 de agosto de 2009

Chapter Twenty Three:

Matrimonio. Jackson me estaba proponiendo matrimonio… después de dos años de noviazgo, venía frente a mí con un anillo -muy hermoso, por cierto- y me pedía que me casara con él.
Si no estuviera tan segura de nuestro amor, creería que es una broma.
Jackson no es como todos los otros chicos, es especial, alocado, una persona muy ocupada; pero sin embargo había logrado darme suficiente tiempo dentro de su vida. Yo, era lo contrario a él… algo tímida, pero alegre, y siempre fui muy seria en mis relaciones. Aunque claramente nunca había vivido situaciones como ésta.
Más que nada, por mi edad. Desde los 18 que estoy con Jackson, antes nadie me habría pedido matrimonio, sería demasiado apresurado. Y no es que crea que a los 20 sea la mejor edad y sea muy madura y esté totalmente lista para esto. Pero recuerdo que papá siempre me dijo que cuando sintiera amor, verdadero amor… no me cerrara a ninguna posibilidad, él me decía “Nath, eres una chica inteligente, confío en que sabrás exactamente quién es esa persona especial con la que quieras estar por siempre. Pero tómate tu tiempo”.
Y siento que después de dos años, quizás si me he tomado mi tiempo… pero aún así es algo pronto. Sólo tengo 20 años, Jackson tiene 24…. Tan jóvenes, tenemos tanto por delante… ¿Y él me pedía que me casara con él?...

– Nath – Jackson me bajó de mi nube – Nath, dime algo por favor… – dijo con voz preocupada, pero seguía con esa hermosa sonrisa en su rostro.
– Yo… – me quedé muda nuevamente, es que era tanto que pensar, tanto que tomar en cuenta, por un lado, amo muchísimo a mi novio, pero sólo tengo 20 años…
– Tú… ¿que?, vamos Nath, me estás asustando. – dijo él.
– Jackson yo… tú… – balbuceé, y luego pensé un poco, hasta que mi voz logró salir de mi boca – ¿estás seguro de lo que me estás pidiendo? – lo dije tan rápido que a penas lo pronuncié bien. Pero él pareció entender perfectamente, pues su cara se deformó de inmediato, su sonrisa se fue, y sus ojos mostraban tristeza y algo de sorpresa.
– Claro que sí Nath, no bromearía con algo como esto. –
– Amor… – tomé su mano – somos tan jóvenes, ¿por qué pensar en esto ahora?, ¿no crees que es demasiado pronto? – le dije dulcemente, tampoco quería que lo tomara mal, pero… quizás yo necesite un poco más de tiempo para pensarlo.
– Creía que me amabas tanto como yo te amo a ti. ¿Para qué esperar más? –
– No digas eso, sabes que te amo –
– Pero parece que no lo suficiente como para aceptar mi proposición, ¿verdad? – Bajé mi rostro, me sentí incapaz de decirle ‘No’, una simple sílaba… pero que en éste caso significaban muchísimo.
– Ok, Me queda claro. – Soltó mi mano y se incorporó. Yo lo imité y me traté de acercar a él, pero antes de poder hacerlo, él levantó sus manos en forma de protesta, su mirada reflejaba mucha tristeza, y antes de poder hacer o decir algo más, abandonó la habitación, dejándome sola…
Unos segundos después escuché un portazo en el primer piso.
Comencé a llorar desesperadamente, tomé mi celular y llamé a Soph para que viniera, en estos momentos necesitaba un poco de apoyo o consejos, o simplemente el hombro de mi mejor amiga.
– ¿Nath? – gritó ella, cerrando la puerta de la entrada, si, Soph tenía copia de las llaves de mi casa, por casos como éstos.
– Estoy arriba – le grité, aunque apenas tenía voz, pero mi amiga al parecer escuchó, ya que a lo segundos ya estaba ahí, sosteniéndome en sus brazos.
Por unos largos minutos, sólo se dedicó a consolarme, esperando que me calmara un poco para luego hablar.
– ¿Qué fue lo que te dejó así amiga? – me miraba con preocupación.
– Yo… f-fui yo. – me respondí entre sollozos.
– ¿Cómo? – Ahora me miraba sin entender nada. Yo sequé mis ojos y respiré profundo.
– Jackson… él, él me pidió matrimonio Soph. –
– ¡Pero eso es genial! – dijo sonriendo, pero yo la interrumpí.
– No, no, porque yo le dije que no, y sé que lo herí, se fue muy enojado. – Y con eso mi amiga entendió mejor.
– Ok, ¿me quieres contar todo para entenderte, y no tener que golpearte? – bromeó. Y así lo hice, le conté todo, como había sucedido toda esta situación desde que desperté, y luego le conté hasta lo que pensé yo, y el por qué me había negado a mi novio.
– Bueno, creo que Jack debe estar bastante dolido, pero es imposible que no te perdone, es decir, si no te quedó claro con esto mismo que hizo hoy, él te ama amiga. –
– Y yo también lo amo, pero realmente no me quiero casar a los 20, ¿es tan complicado de entender? – me quejé.
– No… es entendible, por lo menos yo lo entiendo. –
– Pero Jackson no –
– Dale tiempo. Ponte en su lugar también Nath… deja que vuelva, ahí hablaran tranquilos y ya verás que todo se arreglará. –
– Espero que tengas razón. –
– Si, tú ten fé. – me sonrió.
– Gracias amiga, en serio. – la abracé, y ella hizo lo mismo. Daba gracias a Dios por tener una amiga así, porque Sophie siempre me animaba, siempre podía confiar en ella, y siempre me entendía, sin importar nada más. Ella siempre estaba ahí para mí.
– De nada, para esto estoy, ¿no? – bromeó, y ambas reímos. – Y, dijiste que no tenías regalo, ¿verdad? – asentí apenada. – Pues, qué esperas, en 20 minutos te quiero lista para salir, tenemos que ir a comprar. – dijo poniéndose de pie y abandonando la habitación para darme algo de privacidad.
No me sentía bastante bien como para salir, pero no importaba mucho, me despejaría un poco y además era algo que tenía que hacer sí o sí, después de todo lo que hice, no puedo no tener un regalo digno.
Así que me incorporé y me di una ducha, luego me maquillé, todavía tenia los ojos algo rojos e hinchados, pero tampoco me importó. Me vestí y sequé mi cabello un poco, luego bajé al primer piso, donde supuse que se encontraba mi amiga, pero mientras iba llegando a la cocina, sonó el timbre, así que fui a ver quien era.
– ¿¡Tú que diablos haces aquí!? – grité sorprendida.