viernes, 15 de enero de 2010

Chapter Twenty Eight:

Presentía que esto no sería bueno. No lo sé, ¿por qué querría esa rubia ayudarme?, no tenía sentido. Parecía que hubiera algo detrás de todo esto… Pero como bien dijo Jackson, hay que sopesar las opciones, ya después podré ver si me conviene o no.

En realidad, no puedo juzgar a una agencia completa por una sola chica.

– ¿Dónde queda la agencia, amor? – le pregunté mientras Jackson miraba hacia todos lados al interior del centro comercial. Llevábamos unos cuantos minutos así.

– No tengo idea - contestó con honestidad. - Llamaré a Tiff para preguntarle. –

Yo sólo gruñí, y Jackson me miró divertido.

Hablaron un par de minutos, y luego Jackson cerró su móvil.

– ¿Y bien? –

– Es en el segundo piso. Vamos – tomó mi mano y nos dirigimos a las escaleras eléctricas para subir.

– ¿Estás seguro de esto? –

– ¿De qué hablas? – me miró confundido.

– ¿Tiffany y yo trabajando juntas?... ¿En serio? – levanté mis cejas. Mi novio sólo rió, y con su mano libre, atrajo mi rostro al suyo y me besó.

– No es justo que hagas eso. - me quejé - No puedes conseguir todo lo que quieras… siendo tan… tan… – traté de buscar una palabra adecuada mientras lo miraba con los ojos entrecerrados, y él seguía con esa hermosa sonrisa en su cara. Pero no, no podía discutir con él, es imposible. Sus verdes ojos y su perfecta sonrisa hacen que me olvide de todo, incluso de lo que le discuto. Resoplé y bajé mi cabeza. Me di por rendida. Él había ganado de nuevo.

Llegamos al segundo piso del recinto, y nos dirigimos a un pasillo en medio de unos locales. Había una gran puerta transparente, con el nombre de la empresa estampado en ella. O al menos eso supongo que era. No lo sé, ya que estaba en otro idioma.

– Es francés. – dijo Jackson, como si estuviera leyendo mis pensamientos.

– Lindo. – admití, sonriéndole.

Entramos al lugar, y de inmediato apareció esa… cosa rubia, frente a nosotros. Aunque ésta vez venía acompañada de un hombre. Muy guapo por cierto, pero se notaba que era algo mayor. Debía tener alrededor de 40.

– ¡Jackson!, ¡Nathalie! – nos abrazó a ambos, y me saludó con un beso en la mejilla al igual que a Jackson. Ok… esto es muy raro. Algo le sucede, normalmente no es así de amable conmigo. – Les presento a Hugh Graham. Es el gerente y representante de la empresa aquí en L.A. – dijo con su chillona e insoportable voz.

– Mucho gusto. Me han hablado muy bien de ti y de tu novio – dijo el hombre, mientras tomaba mi mano y la besaba caballerosamente. Luego estrechó su mano con la de Jackson, quien ahora no parecía estar tan contento como hace un rato.

– Encantada de conocerlo también Sr. Graham. – le dije con una sonrisa.

– Oh, puedes llamarme Hugh. – rió. Yo sólo asentí.

Jackson tomó a Tiffany de la cintura y le susurró algo al oído.

– Oh, Hugh, Nath… ella aún no está informada de la situación, Jackson quiso que fuera… sorpresa. – sonrió ella mientras me sonreía. En serio, algo le sucede.

– Qué lindo gesto de su parte - rió agradablemente otra vez - Está bien, entonces pasemos a mi oficina. – dijo él, y yo asentí, y miré a Jackson, quien cambió su expresión cuando lo vi. Pasó de tener el entrecejo fruncido, a dedicarme una cálida sonrisa, pero no del todo segura y sincera. De todas formas, caminamos hacia la oficina del gerente. Tiffany se había ido. Era claro que sólo cumpliría el rol de presentarnos acá, ella no era más que una simple modelo. Supongo que algo privilegiada, ya que parecía muy consentida de Hugh, pero seguía siendo sólo eso. Modelo. Ahora, la pregunta era, ¿qué querían que yo fuera?...

Entramos a la lujosa oficina del Sr. Graham, y tomamos asiento.

Comenzó por contarnos un poco sobre la historia de la agencia, luego comentó los eventos recientes que habían hecho, y al fin, llegó al punto que me interesaba escuchar.

– Bien, y supongo que no sabes por qué estás aquí, ¿verdad Nathalie? – me preguntó el hombre sonriendo.

– No. Ni idea. – le respondí honestamente.

– Bueno, Tiffany me ha hablado muy bien de ti Nathalie. Me comentó que tu trabajo es hermoso, y que le haría muy bien a la compañía. Dijo que sería una especie de aire fresco para nosotros. ¿Qué dices Nathalie? –

Me quedé perpleja. ¿Acaso estaba tratando de decirme que Tiffany me había sugerido como diseñadora para su agencia?, ¿Eso era posible?...

– Nath. – me llamó Jackson. – Nath, di algo linda. – y luego rió. Tragué saliva e intenté hablar.

– Yo… yo… ¡me encantaría! – reí.

– Estupendo – sonrió el hombre – Entonces, me gustaría que hablaras con Lisa, que es la encargada de todo lo que es diseños y vestuario acá. ¿Te parece?, Así te puede explicar como funcionamos en la agencia.

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