Transcurridas unas horas, nos despedimos todos. Los amigos de Jack se iban por su cuenta, al igual que las chicas. Cuando Jack y yo nos fuimos, todos estaban intercambiando números telefónicos, correos, etc. Se notó que se llevaron muy bien.
– Jack, ese chico… eh, ¿Robert?, ¿No tiene novia verdad? – le pregunté mientras lo miraba conducir.
– No, no es mucho de relaciones largas pero porque la verdad siempre anda con chicas algo locas, hubieras conocido a su ex… – puso los ojos en blanco y rió.
– Vaya, creí todo lo contrario de él –
– Si, parece un niño bueno, ¿no? –
– Algo así – reí y el también lo hizo.
– ¿Por qué lo preguntas? – me miro de reojo algo enojado.
– Curiosidad… – le dije mientras miraba por la ventana. – Las chicas quedaron locas por él –
– Si, también lo noté –
– ¿No te ha comentado nada sobre alguna? –
– La verdad sí, pero nada específico, las encuentra muy simpáticas –
– Mmmm… genial. –
– ¿A una le interesa Rob de verdad? –
– Supongo, aunque… no sólo a una – hice una mueca que no logró ver.
– ¿Cómo? ¿A más de una? – me preguntó extrañado.
– Bueno sí, Connie y Katt –
– Oh –
– Pero no creo que sea un problema, es decir, son lo bastante maduras para arreglar sus asuntos –
– Sí, es verdad… aunque Rob es así con todas –
– ¿Así como? –
– No lo sé, los chicos dicen que “se deja querer por todas” – luego rió.
– Ah, entiendo –
Vaya, Robert. Creí algo totalmente diferente de él, cuando lo vi, pensé que… no lo sé, era mucho más… ¿bueno? Quizás son cosas mías, y la verdad no sea tan malo como me estoy imaginando, de todas formas… esto recién empieza, ya las chicas sabrán si les gusta o no, y de seguro no será un problema. Espero.
De pronto Jackson interrumpió mis pensamientos, haciendo un carraspeo.
– Creo que hoy día fue todo un éxito, ¿no? – dijo con orgullo.
– Si, lo fue. Estuviste genial –.
– Estuvimos, sin los chicos no sería igual –
– Mmm... no sabría decirlo – reí – es que eres mi preferido –. Me sonrió y luego nos detuvimos. Me di cuenta de que habíamos llegado a casa. Pero no salimos del auto, quedamos como hipnotizados mirándonos.
– Tú también eres mi preferida. – me dijo luego, y se acercó a besarme por un largo rato.
Cuando entramos, Jack se duchó, y por mientras yo preparé la cena. Era mi turno ahora, no siempre tenía que hacer todo el, claro que no.
Después de comer, que por cierto estaba exquisito y no dejamos una sobra de nada, vimos un poco de televisión y nos fuimos a dormir.
Al otro día, desperté, miré el reloj encima de mi velador, y marcaba las 11.40 am. Me giré sobre mi misma para mirar al lado, preparada para ver su lado de la cama vacío. Pero me sobresalté al verlo ahí. Vuelto hacia mi, cómodamente mirándome.
– Buenos días hermosa – dijo él y me acarició la mejilla con su mano.
– Buenos días hermoso – le sonreí y giré mi rostro para besar su mano.
– ¿Cómo estás? –
– Perfecto, ¿tu? –
– Igual – dijo mordiéndose un lado del labio, parecía tratar de contener una risotada, porque la sonrisa ya no la podía contener, se había apoderado de la mitad de su boca libre. Se veía gracioso.
– ¿Tengo algo? – miré mi pijama, toqué mi cara, no, nada parecía fuera de lo normal.
– No, nada, te ves linda durmiendo – puse los ojos en blanco cuando oí aquello.
– ¿Cuánto tiempo estuviste mirándome? –
– Sólo unos minutos, no creas que me desperté temprano y me quede como bobo mirándote toda la mañana – hizo una mueca.
– Claro, tienes cosas más importantes que hacer – luego reí, claro que él no haría eso, que aburrido.
– No, tú eres lo más importante. – dijo esto y antes de dejarme discutirle, me besó. Pero era un beso diferente, sentí que no se acababa nunca, y cada vez me costaba más respirar, pero no podía zafarme de él. Creí que el sentía lo mismo, la diferencia, era que esta vez él lo había provocado. Me quedé sin aire, así que nos separamos, pero el se puso arriba de mi, obviamente separados, para que no aguantara su peso. Comenzó a besarme más apasionadamente, pero le empujé por el pecho. Nunca habíamos llegado tan lejos, y no debía ser ahora el día en que dejáramos que pasara eso.
– ¿Qué pasa? – dijo él. No muy sorprendido, supongo que era algo de esperar de mí.
– Nada – le respondí. Esperaba que se diera cuenta por sí solo. Pero aparentemente no lo hizo, sonrió y empezó a besar mi cuello.
– Jack, no – le empujé de nuevo. Volvió a acercarse a mí y me susurró en el oído.
– ¿Por qué no? – dijo casi riendo. ¿Qué tenia de chistoso?
– No… no puedo – Dije algo entrecortado. Él solo rió, y rozó una vez más sus labios con los míos, luego se volvió, para bajar de la cama.
– Deberías tenerme más confianza, sé que no quieres hacerlo – me dijo mientras caminaba hacia el baño.
– Nunca sé lo que planeas – refunfuñé. – Eres injusto – Lo fulminé con la mirada cuando me miró desde el baño, mientras sujetaba una toalla, y sonrió.
– Podrías haberme detenido antes –
– No, no pude. Ya lo viste. – le dije mientras me cubría la cara con la cubierta, sentía como me iba sonrojando.
– Bueno, entonces… perdón. No te volveré a provocar tanto de nuevo. – recalcó la palabra tanto. Me destapé la cara y luego lo miré fulminante nuevamente.
– Eres un malvado – le dije. Mi voz sonó algo apenada. El sólo rió por lo bajo.
– Bueno, este malvado se debe duchar, no me espíes. – dijo sonriendo mientras juntaba la puerta del baño, y oí como encendía la ducha.
Decidí dejar mi vergüenza de lado, y me levanté de la cama.
¬¬ te exijo que me mandes tu novela; COMPLETA djshgydsf arre :B ¬¬ que pesado Jackson xd sdghdyusdsf dconectate niña D: xd
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